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viernes, 4 de septiembre de 2009

El dolor físico y dolor moral

Un gen que predispone a una mayor sensibilidad al dolor físico también predispone a una mayor sensibilidad al dolor moral.
Quizás uno de los factores que caracteriza al ser humano sea la capacidad de sentir dolor físico o pensar sobre él. Los expertos dicen que los animales sí sienten dolor, aunque de una manera menos acusada que nosotros. Sobre el asunto del dolor se podrían decir muchas cosas. Quizás usted, amigo lector, no sepa que hay humanos que genéticamente están predispuestos a sentir mayor dolor que los demás. No deja de ser interesante, o procupante, que algo como la manera en la que experimentamos el dolor físico dependa de la lotería genética. También podemos sentir dolor moral, y construir complicadas estructuras filosóficas que traten de evitarlo o al menos de estudiarlo. Por ejemplo, el dolor que sentimos al ser excluidos socialmente, al que llamaremos “dolor social”. De alguna manera distinguimos entre estos dos tipos de dolor, ya en su tiempo Oscar Wilde dijo: “Que Dios me libre del dolor físico, que del moral ya me encargo yo.” Es un punto de vista discutible, sobre todo si se cuenta con buenos analgésicos. Ahora unos investigadores de UCLA han determinado por primera vez que el gen asociado a una especial sensibilidad al dolor físico está también asociado a una mayor sensibilidad al dolor social.  Su estudio indica que la variación en el receptor OPRM1, frecuentemente asociada al dolor físico, está relacionada con cómo un persona siente el dolor moral en respuesta a un rechazo social. La gente con una rara forma del gen es más sensible al rechazo y experimenta evidencias neurológicas de padecer angustia o aflicción en respuesta al rechazo que otras personas con la forma más habitual de este mismo gen. Naomi Eisenberger, participante en el estudio, dice que el hallazgo apoya la noción de que el rechazo “duele”, porque muestra que el gen que regula los opiáceos naturales más potentes del cuerpo está relacionado también con las experiencias sociales dolorosas. En el estudio los investigadores recolectaron muestras de saliva de 122 voluntarios para saber qué forma del gen OPRM1 tenían y midieron la sensibilidad al rechazo de dos modos. En el primero los participantes rellenaron una encuesta en la que se medía la percepción que ellos tenían de su sensibilidad al rechazo. Se les preguntó por ejemplo, el grado de acuerdo con frases como la siguiente: “Soy muy sensible a cualquier signo procedente de otra persona que indique que no quiere hablar conmigo.” La actividad cerebral de los integrantes de un subconjunto (31 participantes) de este grupo fue analizada mediante resonancia nuclear funcional mientras practicaban un juego virtual de pasarse la pelota con otras supuestas personas que finalmente les excluían del juego. En realidad aunque se les dijo que eran personas reales las que jugaban al igual que él, en realidad era un programa de ordenador. Al principio se incluía a los participantes del experimento en el juego, pero luego eran excluidos por los otros “jugadores”. Se pudo comprobar que aquellos participantes con la forma especial del gen OPRM1 que les hacían sentir más dolor físico eran también más sensibles al rechazo social, mostrando mayor actividad en las áreas cerebrales relacionadas con el dolor social: circunvalación anterior dorsal e ínsula anterior. Se ha asociado estas regiones con la angustia producida por dolor físico y en trabajos previos de estos investigadores se mostraba que además están relacionadas con el rechazo social. Aunque se ha sugerido durante mucho tiempo que los μ-opiáceos jugaban un importante papel en el dolor social (gracias al uso de modelos animales), es la primera vez que en humanos se demuestra la relación entre éstos, el gen receptor y la sensibilidad social en respuesta al rechazo. Según Baldwin Way, también de UCLA, estos hallazgos sugieren que tener una decepción amorosa o no ser elegido para formar parte del equipo de la escuela podría activar los mismos circuitos que la morfina. Eisenberger dice que este solape entre la neurología del dolor físico y social tiene mucho sentido. Según él, cómo las conexiones sociales son tan importantes, sentir literalmente dolor al sentirse excluido socialmente puede ser una mecanismo adaptativo que asegure que tenemos esas conexiones sociales. Añade que en el transcurso de la evolución, el sistema de integración social, que asegura las conexiones sociales, pudo ser tomado prestado de alguno de los mecanismos del sistema del dolor para así mantener dichas conexiones.
Fuentes y referencias:
Imagen;innatia

lunes, 1 de junio de 2009

En los prematuros, la música podría aliviar el dolor

Tocar música parece reducir el dolor y fomentar la alimentación en los bebés prematuros, según informan investigadores de la Universidad de Alberta. Muchas unidades neonatales de América del Norte utilizan la música, pero no está claro qué tanto beneficia a los bebés. El Dr. Manoj Kumar, investigador principal y profesor clínico asistente de la división neonatal del departamento de pediatría de la universidad, dijo que el estudio "encontró cierta evidencia que sugiere que la música podría tener efectos benéficos en cuanto a los parámetros fisiológicos, los estados conductuales y la reducción del dolor durante procedimientos médicos dolorosos en los recién nacidos". "También se notó que la música mejoraba la alimentación oral entre los bebés prematuros que tenían dificultades para hacer la transición a este tipo de alimentación", apuntó. Si se confirman, estos beneficios tienen el potencial de ahorrar recursos de atención de la salud al usar menos analgésicos y permitir una transición anterior a la alimentación oral y el alta hospitalaria, señaló. El informe aparece en la edición en línea del 27 de mayo de la revista Archives of Disease in Childhood. Para el estudio, el equipo de Kumar analizó datos de nueve ensayos, entre ellos seis que evaluaban la música que se reprodujo mientras los bebés se sometían a procedimientos dolorosos como la circuncisión o que tomaran muestras de sangre de sus talones con agujas. Los demás evaluaban la música reproducida a bebés prematuros. Para evaluar el beneficio de la música se usaron medidas como el ritmo cardiaco, el ritmo respiratorio, la saturación de oxígeno y el dolor. En estudios sobre la circuncisión, se encontró que la música tenía beneficios para el ritmo cardiaco, la saturación de oxígeno y el dolor de los bebés. Varios estudios sobre pinchazos en los talones también arrojaron evidencia de que la música podía tener un beneficio en la reducción del dolor y la mejora de la conducta. La música reproducida iba desde clásica y canciones de cuna hasta canciones infantiles.  Kumar señaló que se informó que los "bebés más calmados, una condición estable de las funciones fisiológicas del niño como el ritmo cardiaco y una mayor saturación de oxígeno, y menor dolor durante procedimientos dolorosos como la circuncisión y la toma de muestras de sangre obtenidas pinchando el talón"."Un estudio notó que el uso de un sistema de canciones de cuna activado mediante un chupete ayudó a mejorar los índices de alimentación oral de bebés prematuros", dijo. "Anteriormente, se había documentado que esos bebés tenían dificultades  para realizar la transición a la alimentación oral". Sin embargo, el Dr. F. Sessions Cole, director de medicina neonatal y de la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital pediátrico de San Luis, piensa que todavía no se puede afirmar contundentemente que la música en las unidades de cuidados intensivos reduzca la incomodidad de los bebés. "Este artículo ofrece un análisis sistemático de la información disponible sobre la posible utilidad de la música para la gestión del dolor entre recién nacidos enfermos que se someten a procedimientos", apuntó Cole, pero señaló que "los autores indican que los problemas metodológicos de todos los estudios sobre los que se ha informado descartan cualquier conclusión sobre la eficacia de la terapia musical en la unidad de cuidados intensivos neonatales". "Sé de muchos a quienes nos gustaría que esta estrategia basada en música funcionara para reducir el uso de analgésicos y mejorar los resultados de estos frágiles bebés de alto riesgo", enfatizó Cole. "Sin embargo, a partir de este artículo, la evaluación del uso de la música para el alivio de dolor entre recién nacidos enfermos es experimental en el mejor de los casos, y requerirá estrategias más cuidadosamente diseñadas y metodológicamente rigurosas antes de que se pueda sacar cualquier conclusión sobre su utilidad". El Dr. Charles R. Bauer, profesor de pediatría, obstetricia y ginecología y psicología de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, anotó que la investigación sobre el beneficio de la música para los bebés es, en el mejor de los casos, poco sólida. "El uso de la música como una intervención calmante para los bebés es bien conocido", aseguró Bauer. "Sabemos que una unidad de cuidados intensivos neonatales es una situación anormal. Las intervenciones a las que se somete a los bebés siempre son dolorosas e incómodas, así que cualquier esfuerzo por mejorar ese ambiente es una intervención positiva". Bauer aseguró que como esfuerzo por mejorar el ambiente del bebé, la música vale la pena. "Desde un punto de vista académico, se considera como ciencia muy poco sólida así que no se usa ampliamente, y este artículo no hace que la causa avance"Bauer cree que se necesitan ensayos aleatorios para realmente mostrar si la terapia musical es beneficiosa o no en tales situaciones.
Via:HealthDay

sábado, 4 de octubre de 2008

Si crees en Dios, sientes menos dolor

Peregrinos y penitentes con flagelo en mano aseguran cada Semana Santa que no sufren porque la fe alivia su dolor. Aunque muchos no lo crean, la ciencia acaba de confirmar, al menos en parte, su percepción. Un equipo de investigadores británicos ha demostrado que el sentimiento religioso activa una zona del cerebro relacionada con la regulación del dolor. Para llevar a cabo su trabajo, estos científicos –miembros de las universidades de Oxford y Cambridge- reclutaron a 24 voluntarios (la mitad eran católicos practicantes, mientras que el resto se declaró no creyente) y les sometieron al mismo experimento. Los participantes debían contemplar o bien una imagen religiosa -en concreto una representación de la Virgen María realizada por el italiano Sassoferrato en el siglo XV-, o bien una pintura de Leonardo da Vinci de la misma época que muestra a una dama con un armiño. Después de mirar las pinturas durante 30 segundos, los individuos recibían una descarga eléctrica y debían describir el grado del dolor sufrido utilizando una escala de 0 a 100. Al analizar los datos, publicados en la revista 'Pain', los investigadores comprobaron que ambos grupos señalaban niveles similares de dolor tras contemplar el retrato de Da Vinci. Sin embargo, la respuesta ante la imagen religiosa varió significativamente entre devotos y no creyentes: los católicos experimentaron un 12% menos de dolor. Para analizar esta divergencia, los investigadores estudiaron el cerebro de los participantes a través de una resonancia magnética y descubrieron que había marcadas diferencias entre los grupos. Al contemplar la imagen de la Virgen María, sólo en el cerebro de los religiosos se encendía un área del cerebro conocida como córtex prefrontal ventrolateral, una zona asociada a la regulación del dolor y a la valoración emocional de las experiencias (una misma situación puede verse de manera positiva o negativa en función de distintos factores). Los investigadores sugieren que el sentimiento religioso conduce, por tanto, a una 'reevaluación' del dolor. "Se pone en marcha un mecanismo que es bien conocido gracias a los estudios del efecto placebo o la analgesia. Ayuda a la gente a reinterpretar el dolor, a sentirlo menos amenazante. Estas personas se sentían seguras al contemplar la imagen religiosa, se sentían protegidas, por tanto su contexto [para medir el dolor] era diferente al del resto", explican los investigadores en declaraciones al diario 'The Guardian'. Según aseguran, este no es un efecto exclusivo de la religión y, probablemente, a través de otras estrategias mentales, como la meditación, puedan alcanzarse una 'habilidad' similar para controlar el dolor. En sus conclusiones, los investigadores señalan que su hallazgo supone un paso muy importante hacia una mejor comprensión de los mecanismos neuronales asociados al control del dolor, si bien remarcan que son necesarios nuevos trabajos que ratifiquen sus hipótesis.

lunes, 21 de julio de 2008

El dolor emocional realmente duele

Las nuevas investigaciones cerebrales revelan que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional.
Y esto explica, afirman los expertos, que de la misma forma como una lesión física puede causar dolor crónico, mucha gente nunca se recupera de una herida emocional. El dolor emocional, sabemos, puede adquirir muchas formas. Puede ser el rompimiento de una relación, la exclusión social, o la forma más extrema que es la pérdida de un ser querido. Muchas personas que han experimentado este tipo de dolor extremo a menudo hablan de "un dolor en el pecho", "un vacío debajo del esternón", o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.
"La gente que ha sufrido daños emocionales a menudo traduce ese dolor en algo físico", afirma el profesor David Alexander, director del Centro de Investigación de Trauma en Aberdeen, Escocia y quien ha ayudado a sobrevivientes de desastres, incluidos en tsunami en Asia y la guerra de Irak.
"Hablan, por ejemplo, de que les explota la cabeza o de un dolor en el estómago. Es un paralelo muy fuerte", agrega.
Y sin embargo, afirma el experto, las investigaciones médicas tienden a concentrarse en el dolor físico.
Supervivencia
Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de California Los Ángeles, (UCLA), está intentando cambiar esa tendencia centrando sus estudios en el dolor emocional.
Gracias a la nueva tecnología, dicen los investigadores, ahora es posible analizar lo que pasa en el cerebro y en el corazón.
La doctora Naomi Eisenberger ha logrado demostrar qué partes del cerebro se activan cuando sentimos dolor emocional.
La investigadora desarrolló un juego de computadora en el que deliberadamente se hace que los participantes se sientan excluidos.
Los escáneres cerebrales que se toman simultáneamente han revelado que el cerebro procesa de la misma forma el dolor que la persona siente al ser rechazada socialmente que el que siente con el dolor físico.
Este proceso se lleva a cabo en una zona cerebral llamada corteza cingular anterior.
La investigadora cree que el dolor físico y el dolor emocional están relacionados de esta forma porque las relaciones sociales son cruciales para nuestra supervivencia como especie.
Enfrentado a una situación de peligro, un hombre solo tiene menos posibilidades de sobrevivir que un grupo de humanos.
"El sistema de uniones sociales está muy vinculado al sistema de dolor físico para asegurar que el ser humano permanece conectado de cerca a los otros", afirma Naomi Eisenberger.
"Cuando se nos separa de una relación, o un grupo nos rechaza, es muy doloroso -agrega- así que intentamos evitarlo".
El dolor físico es una advertencia de nuestro organismo para no hacer algo que nos hace daño, por ejemplo, caminar con un tobillo o una pierna rota.
El dolor emocional, afirman los expertos, también puede ser una advertencia, por ejemplo, para no volvernos a acercar a cierto tipo de hombre o de mujer que nos puede herir emocionalmente.
Y de la misma forma como el dolor físico puede volverse crónico, también ocurre los mismo con el dolor emocional.
Mary Frances O'Connor, otra investigadora de UCLA lo llama "pena compleja" y ésta, dice, ocurre en aproximadamente 10% de las personas que sufren la pérdida de un ser querido.
"Estas personas experimentan mucha amargura y enojo, y sienten que su futuro no tiene sentido. Además no pueden adaptarse al dolor con el paso del tiempo, como muchas otras personas sí lo hacen", afirma O'Connor.
Los científicos sospechan que estas personas que no logran adaptarse al dolor, también son las que experimentan los mayores niveles de dolor físico.
Es por eso, afirman los expertos, que sí es posible morir de un corazón roto.
"Una persona tiene mayor riesgo de morir en los seis meses después de que perdió a un ser querido" afirma el Martin Cowie profesor de cardiología del Hospital Brompton, en Londres.
"Y esta tendencia ocurre más entre los hombres", agrega.
Esto se debe a que la gente que sufre una muerte cercana tiene más probabilidad de tener un accidente o de sufrir un infarto o embolia.
Porque las hormonas que están involucradas en el estrés de la pérdida de un ser querido aumentan las posibilidades de que ocurran estos eventos, explica el experto.
Por eso, agrega, es muy importante identificar y tratar a las personas cuyo dolor emocional podría convertirse en dolor crónico y provocar una debilitante depresión o incluso la muerte.

lunes, 7 de julio de 2008

Dolor en recién nacidos, ¿lo tratamos?


NUEVA YORK (Reuters Health) - Según un nuevo estudio, los analgésicos suelen serle negados a los recién nacidos muy enfermos a los que se somete a procedimientos estresantes y dolorosos mientras están internados en unidades de cuidados intensivos.
"Muchas líneas de evidencia" sugieren que la exposición prolongada y reiterada al dolor altera el desarrollo y la conducta de los bebés a largo plazo, escribió el equipo del doctor Ricardo Carbajal en Journal of the American Medical Association.
"Es esencial, por lo tanto, prevenir o tratar el dolor" en los recién nacidos, agregaron los autores.
El equipo de Carbajal, del Hospital de Niños Armand Trousseau en París, estudió a 430 recién nacidos tratados en 14 unidades de cuidados intensivos (UCI) de hospitales parisinas.
Durante los primeros 14 días de admisión en las UCI de los pacientes, el personal registró todos los procedimientos que consideraron que causaban dolor, estrés o incomodidad junto con la correspondiente medicina administrada.
La cantidad promedio de procedimientos por bebé al día fue de 16, incluidos 10 que eran dolorosos. Algunos bebés experimentaron hasta 62 procedimientos al día.
No obstante, los niños sólo recibieron medicación específica para aliviar el dolor en el 20 por ciento de los casos dolorosos, reveló el equipo.
Lo que preocupó a los investigadores fue la elevada tasa de intentos requerida para completar los procedimientos. "Algunas prácticas dolorosas necesitaron hasta 10 o 15 intentos para completarse", indicaron.
Sólo el 21 por ciento de los procedimientos dolorosos fueron realizados con mecanismos específicos para tratar el dolor, que solieron no ser farmacológicos, como el empleo de soluciones dulces o succión.
Rara vez el bebé fue puesto en contacto directo con la piel de su mamá durante un procedimiento doloroso.
"La cantidad de procedimientos dolorosos es tan alta que el primer paso para mejorar el control del dolor debe ser reducir significativamente esos números", finalizó el equipo.


FUENTE: Journal of the American Medical Association, 2 de julio del 2008

jueves, 26 de junio de 2008

Evaluación del Dolor del Recién Nacido y espectroscopia de reflectancia


Los bebés no siempre responden ante el dolor con lloros y muecas. Sin embargo, su actividad cerebral varía cuando están sufriendo. Investigadores del Reino Unido han demostrado la eficacia de una prueba para valorar con más precisión la reacción del recién nacido ante estímulos dolorosos, según un estudio publicado en la revista 'Public Library of Science Medicine'.
La doctora Rebeccah Slater y su equipo, de la Universidad College London (Reino Unido) estudiaron 33 situaciones diferentes en 12 bebés prematuros, clínicamente estables, que habían nacido entre la semana 25 y la 43 de gestación. Los bebés fueron sometidos a una punción del talón, una prueba diagnóstica habitual.
Para valorar el nivel de dolor de los bebés, los especialistas han utilizado la conocida Escala de Evaluación del Dolor del Recién Nacido (Premature Infant Pain Profile, PIPP), un método que tiene en cuenta tres elementos: la expresión facial, la frecuencia cardiaca y el nivel de oxígeno en sangre periférica. Estos tres factores se observaron antes, durante y después de la punción, en intervalos de 30 segundos.
Una cámara de vídeo grabó la respuesta conductual y las expresiones faciales de los bebés desde los 15 segundos antes del pinchazo hasta los 30 segundos después. Las conductas se clasificaron en una tabla, al igual que las expresiones faciales, que normalmente consistían en arrugar la frente, los ojos y el labio superior. Además, los prematuros fueron monitorizados, para que los especialistas midieran el ritmo cardiaco y el nivel de oxígeno en sangre. Al parecer, la frecuencia cardiaca aumenta ante el dolor, mientras el oxígeno disminuye en la sangre.
La novedad de este trabajo es que los investigadores utilizaron otra prueba, denominada espectroscopia de reflectancia en el infrarrojo cercano, para medir la concentración de oxígeno y hemoglobina en el cerebro de los bebés. Para ello, colocaron sensores en la zona del cerebro responsable de las sensaciones, la corteza somatosensorial.
Tras realizar la espectroscopia, se observó un aumento de la concentración de la hemoglobina total en la zona del cerebro relacionada con las sensaciones después de la punción del talón, en 30 de los 33 situaciones. Esto indica una clara relación entre la actividad cerebral y el dolor.
Al contrastar los resultados de ambas pruebas (la escala y la nueva herramienta), los autores observaron que en 10 de las 33 situaciones evaluadas, los bebés presentaban cambios cerebrales ante el dolor de la punción, aunque no mostraban modificación alguna en su expresión facial. Estos resultados indican que "la valoración del dolor basada únicamente en las herramientas de comportamiento podrían subestimar el dolor experimentado", afirma la doctora Slater.
Precisamente porque el nivel de dolor de los bebés no siempre puede medirse correctamente, la capacidad de la espectroscopia para medir la respuesta cerebral de los bebés después de la punción permite mejorar las herramientas que se utilizan actualmente para medir el dolor de los bebés, es decir, la Escala de Evaluación del Dolor del Recién Nacido (PIPP). Así, elementos conductuales, fisiológicos y cerebrales conforman un método más completo y perfeccionado para valorar el nivel de sufrimiento de los bebés ante un evento nocivo.

viernes, 25 de abril de 2008

Prematuros, abrazandolos se les hace mas tolerable el dolor

Alzar y mantener cerca de la piel de la madre a los bebés muy prematuros puede ayudarlos a recuperarse más rápidamente del dolor causado por las inyecciones y otros procedimientos médicos, informaron investigadores canadienses.

Los bebés sostenidos cerca de la piel de sus mamás en una posición "de cuidado materno tipo canguro" se retorcieron y se quejaron menos que los niños envueltos en sábanas, revelaron los expertos.
"El contacto piel con piel con la madre, denominado cuidado materno tipo canguro, demostró ser eficaz a la hora de reducir el dolor en tres estudios previos", indicó el equipo de Celeste Johnston, de la Escuela de Enfermería de la McGill University en Montreal, en la revista BioMed Central Pediatrics.

Pero esas investigaciones incluyeron a bebés mayores. Johnston y sus colegas evaluaron a 61 bebés prematuros nacidos entre las 28 y las 31 semanas de gestación. Estos prematuros suelen pasar semanas en unidades neonatales de cuidados intensivos y sufrir dolores debido a diversos procedimientos médicos que se les realizan. Según los autores, para los padres y los enfermeros esa es una de las cosas más angustiantes de esa terapia intensiva.

El equipo de Johnston asignó a la mitad de los recién nacidos que participaron del estudio a un "cuidado materno tipo canguro" y al resto al tratamiento habitual en incubadora. "En el sistema experimental, el bebé fue sostenido con cuidado materno tipo canguro durante 15 minutos antes y mientras se pinchaban sus talones", escribieron los autores.

Los investigadores midieron las respuestas de los bebés usando el Perfil de Dolor de los Bebés Prematuros, que evalúa las muecas de dolor, las pulsaciones y los niveles de saturación de oxígeno en sangre.
"La respuesta de dolor de los neonatos muy prematuros parece disminuir con el contacto piel con piel" con sus mamás, señaló Johnston en un comunicado.

El estudio mostró que los bebés abrazados se habían recuperado del dolor en alrededor de un minuto y medio, mientras que los niños en incubadora aún estaban sufriendo tres minutos después del procedimiento.
Esta demora podría hacer una diferencia importante en la salud de los bebés muy prematuros, finalizaron los expertos.

Reuters Health

sábado, 12 de abril de 2008

La historia de Derek


Durante un año, Byer y una reportera del 'Bee' acompañaron a Derek, un niño de 11 años aquejado de un neuroblastoma, y a su madre en lucha contra la enfermedad. Las imágenes, muchas de ellas de gran dureza, dan fe de los sufrimientos del pequeño paciente, de las duras decisiones a las que ha de enfrentarse su madre, pero también recogen momentos alegres y llenos de ternura.

La fotógrafa Renée C. Byer conoció a Cyndie French, la madre de Derek, en mayo de 2005, en Race for a Cure, una carrera contra el cáncer. Así fue como supo la historia del niño (por entonces de 10 años y enfermo de cáncer desde hacía seis meses) y de las dificultades por las que pasaba la familia. La madre invitó a la fotógrafa y a la periodista Cynthia Hubert a que observasen todos los aspectos de los cuidados del niño y documentasen sus repercusiones, en él y en su familia.

Entre junio de 2005 y mayo de 2006, 'las chicas Bee' (como llamaba Derek a las reporteras) siguieron la vida del niño y de su madre. Sus pruebas y tratamientos médicos, sus juegos con sus hermanos, su undécimo cumpleaños, el empeoramiento de Derek, su enfado porque su madre no pueda "solucionarlo", su funeral...















Via:http://www.elmundo.es/

Cuando la muerte es inevitable es lícito renunciar a tratamientos que sólo conseguirían una prolongación precaria y penosa de la vida, porque hay una gran diferencia ética entre procurar la muerte y permitirla.
La primera, rechaza o niega la vida; la segunda, acepta su final natural de la mejor manera posible.

jueves, 10 de abril de 2008

Marihuana eficaz frente al dolor, la espasticidad, la inapetencia y las náuseas


En octubre de 2000 la periodista de televisión enferma de cáncer de mama Nuria Nogueras visitó al director del Institut Català de Farmacología, Joan Ramón Laporte, para contarle que la marihuana había conseguido lo que no habían logrado otros fármacos convencionales: aliviar las molestias asociadas a la quimioterapia que le estaban administrando.

La periodista desconocía, no obstante, cuál era la forma idónea de administración. Laporte le explicó cómo utilizar la hierba por vía oral. A partir de esas conversaciones colaboraron en la realización de un reportaje para el programa Línea 900 sobre el uso terapéutico de la planta del cannabis.

Nogueras falleció meses después, pero, de alguna manera, animó al equipo de Laporte a “empezar a trabajar en serio” junto con la asociación de afectadas por cáncer de mama, Grupo Àgata, a la que ella pertenecía.

Muchos años y trámites después, el Gobierno catalán ha sido pionero en España en el estudio de un fármaco derivado de la marihuana para tratar diversas condiciones: desde la espasticidad, asociada a la esclerosis múltiple, hasta la inducción de apetito en enfermos de sida.

Los positivos resultados del trabajo, presentados el miércoles por la consejera catalana de Sanidad, Marina Geli, han vuelto a poner de actualidad la necesidad de regular una práctica que es habitual en muchos enfermos.

Una droga hecha fármaco

A partir de esa demanda nació en 1998 un pequeño laboratorio inglés, GW Pharmaceuticals. Un portavoz explica a Público: “Había evidencias anecdóticas y pensamos que era hora de poner ciencia en el asunto”.

En abril de 2005 se aprobó en Canadá Sativex, un fármaco compuesto de THC (el principio psicoativo de la marihuana) y dos canabidioles (un tipo de canabinoide que regula el subidón que provoca la planta).

Este mismo fármaco es el que han estudiado médicos y farmacéuticos catalanes. La consultora del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Clínic de Barcelona Blanca Farrús, participante en el trabajo, tiene claro que el estudio “permite tener un arma terapéutica más”.

Farrús recuerda que la marihuana aún se ve con reticencia en algunos estratos de la sociedad: “Hubo muchas pacientes a las que les daba miedo formar parte del estudio; los más entusiastas eran el 44% de participantes que había tenido contacto previo con la droga”.

¿En qué se diferencia Sativex de la marihuana común?. Desde GW responden: “[Con la marihuana] es muy difícil controlar la dosis; si se toma mucho, puede sentar mal y, si es poco, no hacer efecto; es como tener que ir en autopista a 30 km/h; aunque es posible, es muy fácil que se vaya el pie y ponerse a 100”.

Gracias a la composición de Sativex –el laboratorio pedirá su aprobación europea a finales de año– el problema desaparece.De momento, y tras los resultados presentados, cualquier médico español puede pedírselo a las autoridades sanitarias. El paciente, a su médico, también.

Via:http://www.publico.es/

martes, 29 de enero de 2008

Marihuana en maquinas expendedoras


Tan fácil como comprar una lata de coca-cola, pero con receta médica. Así de sencillo lo tienen desde hoy los californianos para poder adquirir marihuana en máquinas expendedoras. Eso sí, con fines terapéuticos.
Estos nuevos artilugios presentan una estructura familiar: teclas con números impresos para elegir qué tipo de mercancía es la deseada, una ranura para introducir el importe y un espacio en su parte inferior para poder retirar el producto. Pero en esta ocasión, el interior es lo que cuenta.

Una vez que el paciente ha recibido la receta médica para usar el cannabis, de forma legal y siempre por razones de salud, se le tomarán las huellas dactilares y será fotografiado para comenzar a usar este nuevo método de distribución de la marihuana, empleada aquí como fármaco.
Tras estos pasos, se les otorgará una tarjeta de prepago que les dará acceso a las máquinas, según explicó Vince Mehdizadeh, propietario del Centro de Nutrición de Hierbas de Los Ángeles, a la emisora de televisión KWTX, filial de CNN.

Mehdizadeh, en cuyo centro se encuentra una de las dos máquinas que desde el lunes han comenzado a funcionar en California, explicó que esta herramienta servirá para administrar dosis extra cuando los pacientes las requieran.
"Serán recibidos por un guardia de seguridad allí mismo. Introducirán la tarjeta y se les pedirá sus huellas dactilares en la máquina para verificar su identidad", explicó al canal.

"Una cámara se encarga de fotografiar al paciente para comprobar que la persona que solicita la medicación está realmente autorizada. Después, la retiran y ya está", agregó.
En la calle ya son conocidos por su acrónimo: los AVM ("Anytime Vending Machines", algo así como las máquinas que venden en cualquier momento).

LA POLÉMICA DEL USO MEDICINAL

Hasta once estados de EEUU permiten el uso medicinal de la marihuana, principalmente para rebajar el dolor de numerosas enfermedades y abrir el apetito del paciente. Pero su empleo sigue resultando controvertido.
No obstante, y aunque el Gobierno de Estados Unidos no reconoce ningún uso legal de la marihuana, prohibida oficialmente en el país de acuerdo con la Ley de Sustancias Controladas de 1970, los operadores consideran que estas máquinas que solicitan la prescripción médica podrían convertirse en algo realmente popular en el país.

Mehdizadeh consideró que este tipo de venta es segura, oportuna y menos cara que otros métodos, ya que pretende reducir los gastos de personal y ofrecer la mercancía a un precio menor del estipulado.
"Ahora, además de encontrar bebidas con sabor a 'cereza salvaje', hay máquinas de cannabis con ese aroma", relató el propietario del centro, quien aseguró que el cannabis de la subespecie "índica" es el más reclamado para mitigar los dolores.

Además, como explicó Geoff Dulebohn, especialista del Centro de Nutrición de Hierbas de Los Ángeles, estas máquinas expendedoras, que simplifican y aceleran el proceso de adquisición de la mercancía, podrán vender, siempre con receta, otros productos que hasta ahora sólo se podían encontrar en farmacias, como la Viagra.

"Podemos suministrar medicación para depresiones o para rebajar dolores corporales", manifestó Dulebohn.

Curioso, cuanto menos, en un estado en el que cada vez es más difícil encontrar máquinas expendedoras de tabaco, para evitar que los menores de edad accedan libremente a la mercancía.
Oficialmente nadie ha puesto el grito en el cielo ni se ha pronunciado al respecto, pero los habitantes de la zona dejan ya clara su opinión.
"Me parece interesante porque la legalización de la marihuana para uso terapéutico ha encontrado mucha oposición; tengo sentimientos encontrados acerca de esto, pero al fin y al cabo es una decisión del médico sobre lo que estima conveniente para su paciente", dijo Sabari Veeravalli, residente en Santa Mónica.

Javier Simón, miembro del Instituto Nacional de la Salud en EEUU, consideró "acertada" la práctica en el estado de California.
"Los enfermos terminales de enfermedades como el cáncer sufren muchísimo y la marihuana puede ser un alivio para ellos. Además, las medidas que emplean aquí hacen que no haya mucho riesgo de que se compre de forma injustificada", reconoció.

Via:http://blogs.periodistadigital.com/vidasaludable.php/2008/01/29/maquinas_expendedoras_marihuana_9719

Extraña criatura inmune al dolor


Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago ha descubierto como las ratas topo desnudas, lejos de sufrir más dolor, son inmunes a ataques de ácido o los pimientos picantes. Según los científicos, una mejor comprensión de esta resistencia podría conducir a nuevos medicamentos para las personas con dolor crónico.

Estas ratas topo "peladas" viven en situaciones extremas, de hambre, oxígeno y a casi 2 metros bajo tierra en el centro de África oriental. Excepcionalmente, son de sangre fría, una especie única entre los mamíferos.

Los científicos conocían que las ratas topo son muy sensibles al tacto, tal vez para ayudar a reemplazar sus ojos casi inútiles, pero después de estudiar su piel, los investigadores descubrieron inesperadamente que estos roedores carecen de la sustancia química P, lo que provoca que la sensación de quemadura en los mamíferos.

Inyectado en sus patas una ligera dosis de ácido o el ingrediente activo de los pimientos picantes comprobaron que los roedores no mostraron ningún dolor.
"Su falta de sensibilidad al ácido es muy sorprendente", aseguró el neurobiólogo Thomas Park, director de la investigación. "Todos los animales probados, peces, ranas, reptiles, aves y mamíferos, son sensibles a la acidez", apuntilló.

La investigación prosiguió usando un virus modificado para transportar genes de sustancia P a la pata trasera del animal. Una vez inyectado el ácido, comprobaron como la rata topo tampoco mostró síntomas de dolor. Esto sugiere que existe una diferencia fundamental en la forma en que sus nervios responder a ese tipo de dolor.

Los científicos teorizan que posiblemente esta insensibilidad venga provocada por la vida subterránea, acostumbrados a exhalar altos niveles de dióxido de carbono, debido, a los conductos mal ventilados donde habitan, que propicia la acumulación en los tejidos volviéndolos más ácidos.

El próximo paso es seguir la investigación para ver si esto puede tener alguna aplicación en humanos. Todos los resultados de lainvetigación se han publicado en la revista PLoS Biology.

Fuente: Live Science, via: http://www.novaciencia.com/

lunes, 28 de enero de 2008

Ver el dolor en las resonancias magnéticas, nueva tecnica


Una nueva técnica de resonancia magnética permitirá a los especialistas ver el dolor de sus pacientes. El sistema se ha presentado hoy en el I Simposio de Avances en Técnicas de Imagen en Reumatología, celebrado en Barcelona.

La aplicación consiste en un software aplicado a la resonancia magnética que se practica en el cerebro, han explicado portavoces del simposio. Según los especialistas, la técnica supondrá "una revolución en enfermedades como la fibromialgia", en las que hasta ahora resultaba imposible demostrar el dolor.

Esa técnica se está aplicando ya en algunos hospitales, entre ellos el del Mar de Barcelona, y se ha presentado en un simposio organizado por la Sociedad Española de Reumatología y la de Radiología Músculo-Esquelética.

Lo siento por los "simuladores crónicas"
fuente: www.adn.es

sábado, 19 de enero de 2008

Dolor nueva esperanza en su combate


El descubrimiento de un equipo suizo-germano de investigadores podría abrir el camino para reducir los dolores crónicos sin provocar efectos secundarios indeseables.

Especialistas en Farmacología de la Universidad y de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich identificaron en la médula espinal de los ratones dos receptores que actúan como filtros del dolor al entrar en contacto con una sustancia similar a la del 'valium'.

El profesor suizo en Farmacología, Hanns-Ulrich Zeilhofer, al frente del equipo de especialistas, considera que deberá ser posible desarrollar una sustancia análoga que reaccione en el hombre de igual forma que en el caso de los ratones.

Zeilhofer, activo tanto en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) como en la Universidad de esa misma ciudad helvética, encabeza este grupo de estudiosos que presentó su hallazgo en el último número de la revista científica 'Nature'.

Señales de dolor

Los dolores crónicos son difíciles de tratar, especialmente aquellos cuya causa precisa no puede explicarse. Por fortuna, entre los seres humanos saludables, la médula espinal sirve de filtro para aminorar las señales del daño.

En los pacientes con dolencias crónicas, esta función de filtro disminuye de forma considerable, de tal modo que el enfermo siente más dolores.

Y en este aspecto, las investigaciones del equipo del profesor Zeilhofer podrían llevarse a la práctica. "La pérdida de esa función del filtro del dolor se debe probablemente al mal funcionamiento de los neuromediadores inhibidores en la médula espinal", explica.

"Y creemos haber encontrado allí dos receptores que al ser reactivados, propiciarían el reestablecimiento en la función del filtro del dolor".

Reacción al 'valium'

Los dos receptores trabajan normalmente con dos neurotransmisores GABA (de ácido gamma aminobútrico) cuyo efecto puede ser reforzado con la benzodiazepina, es decir, con sustancias semejantes al 'valium'.

"Naturalmente, no es posible tratar a los pacientes con dicho medicamento", advierte el investigador, ya que éste tiene un efecto sedante, que produce fatiga y apatía. Además, pierde su efecto con el tiempo, puesto que el cuerpo se acopla rápidamente a la sustancia.

"Pero todos esos efectos secundarios tienen origen en el cerebro, en el momento en que los receptores que hemos identificado actúan de forma contraria en la médula espinal", precisa.

Que no provoque fatiga

Afortunadamente, los receptores GABA de la médula espinal son numerosos y no estarían implicados en los efectos que generan sustancias similares al 'valium'.

Por lo que ahora se trata de encontrar una medicina semejante que no tenga efecto en el cerebro, pero que sí provoque la reacción de los receptores GABA de la médula espinal.

El científico ya ha tenido ese tipo de sustancias a disposición para sus experimentos con ratones y ratas en el laboratorio, pero "aún no son lo suficientemente adecuadas para aplicarlas en el ser humano".

Debe ser una píldora

Para que el tratamiento del dolor con base en el descubrimiento de los investigadores de Zúrich pueda funcionar, es necesario desarrollar esa sustancia; y la forma ideal sería que fuera ingerida por el cuerpo humano en forma de píldoras.

"Éste es un desafío para los químicos de los ámbitos de la medicina y la farmacéutica", acentúa Zeilhofer. Él y su equipo no pueden encargarse del reto, aunque "esperamos naturalmente que la industria farmacéutica tome en cuenta nuestras sugerencias". Ya están en contacto con los sectores interesados.

swissinfo, Ulrich Goetz
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)