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viernes, 26 de noviembre de 2010

Sabes preparar los biberones de tu bebé correctamente?

Los bebés pueden estar expuestos a peligros tales como las bacterias dañinas , si las botellas y los los demas insumos para lactantes no están preparados correctamente.
A continuación se presentan las directrices de la Academia Americana de Pediatría para mantener a su hijo seguro y saludable.

Preparación de formulas para lactantes
El agua utilizada para mezclar la fórmula infantil debe ser de una fuente segura.
Si el agua del grifo no es segura o si no está seguro, utilice botellas de agua o calentar agua fría del grifo hasta que hierva por no más de un minuto. 
Evite hervir durante más de un minuto porque podría aumentar la concentración de impurezas en el agua. 
Deje que el agua se enfríe a temperatura ambiente durante 30 minutos, pero no deje el agua más de media hora para evitar la contaminación bacteriana.
Antes de alimentar a su bebé, asegúrese de que el agua no esté demasiado caliente agitando unas gotas en el interior de su muñeca.

Almacenamiento de preparados para lactantes y leche materna
Una vez que la fórmula ha sido preparado y mezclado, debe ser consumida o almacenada en el refrigerador dentro de una hora para evitar que el crecimiento de bacterias. 
Deseche la fórmula preparada que ha estado a temperatura ambiente durante más de una hora. 
Fórmula que no ha sido dado a un niño se pueden almacenar en el refrigerador por hasta 24 horas.
Un recipiente abierto  para el consumo de fórmula lista o fórmula preparada de fórmula se deben cubrir y refrigerar. 
Fórmula no utilizada deseche después de 48 horas.
Al almacenar la leche extraída del pecho, asegúrese de que la etiqueta con la fecha y hora en que se extrajo. Usela en las primeras 24 horas.
Desechar la leche materna que ha sido refrigerado más de 72 horas. 
La leche se puede guardar en un congelador conectado a un refrigerador por un mes y durante tres a seis meses si se mantiene a cero grados. 
Descongele la leche en el refrigerador o colocándolo en un plato de caliente con agua.

viernes, 9 de octubre de 2009

Lactoferrina reduce la incidencia de sepsis en recién nacidos diminutos


Una proteína de la leche de vaca podría reducir en cerca de dos tercios la tasa de sepsis en bebés que nacen con un peso inferior a un kilo y medio. Esa es la conclusión de un estudio publicado en la edición del 7 de octubre de la Journal of the American Medical Association que encontró que cuando a estos recién nacidos diminutos se les daba una dosis diaria de lactoferrina, una proteína de la leche de vaca, junto con una bacteria probiótica durante las primeras semanas de vida, la incidencia de sepsis, descendía de forma drástica. "La prevención de la sepsis en neonatos se pueden alcanzar mediante la complementación de una intervención sencilla, fácilmente disponible y económica, además de bien tolerada y de fácil implementación en cualquier escenario, incluidos los países en vías del desarrollo", aseguró el autor del estudio, el Dr. Paolo Manzoni, neonatólogo del Hospital S. Anna en Torino, Italia.
Sin embargo, la lactoferrina bovina aún no se ha aprobado en Estados Unidos de la forma en que se utilizó en el estudio, aislada de la leche y luego concentrada. Debido a que la lactoferrina bovina se encuentra de forma natural en la leche de vaca, los investigadores no esperan ningún problema de seguridad a largo plazo. La lactoferrina se encuentra también en la leche materna, pero dadas las concentraciones necesarias, tiene que manipularse genéticamente, lo que hace que sea más costosa.

En el estudio actual participaron 472 recién nacidos italianos que pesaron menos de 1,500 gramos al nacer. Los médicos clasificaron a estos bebés con "un peso al nacer demasiado bajo" Dentro de esta categoría, un bebé que pesa menos de 1,000 gramos al nacer, podría clasificarse con "un peso extremadamente bajo al nacer". En general, estos bebés tan pequeños también nacen de forma prematura. Los bebés fueron asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: Un grupo de control que recibió un placebo, un grupo que recibió 100 miligramos (mg) diarios de lactoferrina bovina, y un grupo que recibió 100 mg de lactoferrina bovina más el probiótico Lactobacillus rhamnosus GG. Se cree que la incorporación del probiótico refuerza las propiedades antibacterianas y antifúngicas de la lactoferrina, de acuerdo con el estudio. El tratamiento continuó durante 30 días en los bebés que nacieron con un peso muy bajo y 45 entre los que nacieron con un peso extremadamente bajo. La incidencia de aparición tardía de sepsis (a las 72 horas de vida del bebé) en el grupo de control fue de 17.3 por ciento en comparación con 5.9 por ciento en el grupo que recibió lactoferrina. Los bebés que recibieron lactoferrina más el probiótico lograron el mejor resultado, apenas el 4.6 por ciento desarrolló sepsis.

En su editorial, Kaufman apuntó que los bebés más pequeños consiguieron los mejores resultados y sugirió incrementar la dosis y duración del tratamiento en los bebés que tenían un poco más de peso, porque los resultados podrían ser incluso mejores.
Explicó que en estos bebés tan pequeños, el recubrimiento del tracto gastrointestinal con frecuencia no está desarrollado del todo, lo que permite que algunas bacterias migren del sistema digestivo al torrente sanguíneo, causando infección. La lactoferrina ayuda a aniquilar las bacterias y los hongos, primero en el estómago y luego en el tracto gastrointestinal. Esto hace que la barrera del recubrimiento mucoso sea más fuerte y evita que las bacterias pasen del intestino al torrente sanguíneo", explicó Kaufman. Y un beneficio añadido de este tratamiento, destacó Manzoni, es que podría reducir también el uso de antibióticos.


Via: Paolo Manzoni, M.D., neonatalogist, S. Anna Hospital, and coordinator, Italian Network for the Study of Neonatal Infections, and, chairman, scientific committee, Neonatalogy Foundation, S. Anna Hospital, Torino, Italy; David Kaufman, M.D., associate professor, pediatrics, assistant medical director, neonatal intensive care unit, and director, the Neonatal Clinical Trials Unit, University of Virginia Medical School, Charlottesville, Va.; Oct. 7, 2009, Journal of the American Medical Association

martes, 28 de julio de 2009

Primer vínculo espontáneo entre madre y recién nacido es vital para el futuro

Cuántas veces hemos escuchado que no hay que molestar al animal cuando pare a sus crías; hay que dejarlo solo, para que limpie, alimente y le enseñe al recién nacido a defenderse de las adversidades del mundo donde tendrá que sobrevivir. En los humanos sucede lo mismo. O, al menos, debiera suceder. Cuando la mujer recibe a su hijo en la sala de parto, le entrega tres valiosas armas para valerse desde ya por sí mismo: protección, alimento y amor. Este primer vínculo espontáneo que experimentan todos los mamíferos con el fin de resguardar la especie, es denominado por los estudiosos “apego seguro” y, según explican, tiene incidencia directa en la salud física, emocional e intelectual futura del ser humano. Según consigna un artículo de la Sociedad Chilena de Pediatría, en los tres o cinco minutos posteriores al alumbramiento, el recién nacido se encuentra en un estado de alerta que puede llegar a durar una hora; en ese lapso, mira directamente a los ojos de su madre mientras ésta lo toca y le habla cariñosamente. El pequeño mueve sus ojitos, sus manos y, por lo general, llora. Ese llanto estimula en la mamá la secreción de prolactina y oxitocina, conocida esta última como la hormona del amor. Ambas hormonas hacen erectar el pezón hacia donde ella lleva la boca de su hijo para darle las primeras gotas de calostro, un combinado excepcional de linfocitos T y B que le entrega al pequeño los anticuerpos necesarios para defenderse de las bacterias que, incluso, pueden estar en la piel de su madre. Es precisamente en ese instante donde se genera el apego. Según el artículo, las prácticas hospitalarias no debieran retirar al bebe del regazo materno apenas ésta da a luz –o en los siguientes 40 ó 60 minutos– pues al hacerlo interrumpirían el período sensitivo y  privarían tanto a la madre como a su nuevo ser de una interacción maravillosa. Esos primeros instantes de vida en que se produce el apego primario, constituyen un espacio privilegiado para el recién nacido y su madre. Y para el padre, incluso. Idealmente, sería óptimo dejar al bebé una hora en contacto con su madre y que ésta pueda alimentarlo apenas se produzca el acoplamiento natural de la lactancia. Sin embargo, el tiempo es muy breve. En estos casos, el padre cobra especial importancia, puesto que puede acompañar al recién nacido y vincularse con él mientras le hacen el control posnatal , advierte, si luego del examen médico el bebé vuelve a los brazos de la madre, se puede retomar el contacto piel a piel para realizar el apego primario interrumpido antes por la labor del neonatólogo o del pediatra. Es más, en los casos en que no es posible realizarlo  se puede efectuar una reparación posterior en la primera ocasión en que madre e hijo puedan estar piel con piel. La relación madre-hijo no se determina sólo por el hecho de hacer o no apego, pero sí es una ventana llena de oportunidades que la naturaleza ha creado para que los padres y el bebe se conecten, se conozcan, se vinculen y se amen.

martes, 3 de marzo de 2009

La lactancia reduce el riesgo de neumonía en las bebés

Una nueva investigación reveló que la lactancia disminuiría el riesgo de infección pulmonar severa y su consecuente hospitalización en las bebés niñas, pero no en los varones. El hallazgo proviene de un estudio realizado en bebés de Buenos Aires, Argentina, por el equipo del doctor Fernando Polack, de la Vanderbilt University en Nashville, Tennessee. Los varones obtendrían cierta protección de la lactancia, indicó Polack, pero este estudio sería demasiado pequeño como para detectar ese beneficio. No obstante, los resultados reflejan lo descubierto en investigaciones previas llevadas a cabo en Argentina y Estados Unidos, dijo Polack a Reuters Health. Cuando se los considera en conjunto, los estudios indican que "las madres de niñas deberían prestar más atención a la importancia del amamantamiento para proteger los pulmones de sus bebés". Los expertos evaluaron cómo la lactancia alteraba el riesgo de neumonía y hospitalización en 323 bebés que desarrollaron una infección a una edad promedio de 4,6 meses. En general, el 77 por ciento de los niños eran amamantados, según informó el equipo de Polack en Pediatric Infectious Disease Journal. Un 23 por ciento de las niñas que tomaban fórmula láctea desarrollaron neumonía viral, comparado con el 5 por ciento de las bebés amamantadas. Las pequeñas alimentadas con fórmula también solían requerir hospitalización con más frecuencia en relación con las niñas que recibían la leche materna (un 38 frente a un 18 por ciento). Estas asociaciones se mantuvieron aún después de tener en cuenta otros factores de riesgo de infecciones respiratorias, como el consumo de tabaco en el hogar, tener hermanos de 10 años o menos, vivir en un ambiente hacinado, tener menos de 3 meses de vida, la presencia de otras infecciones virales y antecedentes de asma entre los miembros de la familia.Por otra parte, cualquier beneficio para los niños no fue estadísticamente significativo en este estudio. El equipo de Polack insta a la realización de más investigaciones en grupos étnicos diferentes, para investigar cómo impacta la lactancia en las niñas y en los varones. Los investigadores también instaron a la promoción agresiva del amamantamiento exclusivo, así como también un control activo de las niñas que no amamantan.
FUENTE: The Pediatric Infectious Disease Journal, febrero del 2009
Foto:elbebe

jueves, 17 de julio de 2008

La anquiloglosia y dificultad para amamantar

La anquiloglosia o lengua anclada es un defecto de nacimiento en el cual la membrana mucosa que conecta la parte posterior de la lengua con el piso de la boca es demasiado corta, lo que limita el movimiento de la lengua.
Inmediatamente después de la cirugía menor llamada frenulotomia, la lengua puede extenderse fuera de la boca, algo que no podía lograr antes de la intervención. Esto permitiría al niño amamantar y promovería un desarrollo adecuado del arco dental en los chicos en crecimiento.
Se evaluaron a 24 madres lactantes y a sus bebés con "lengua anclada" (de entre 4 y 131 días de edad), los cuales tenían dificultades para amamantar persistentes. Los controles por ultrasonido de la boca de los bebés mientras amamantaban mostraron que los niños pinzaban la base del pezón materno y parecían tener problemas para obtener leche de la mama.
Los bebés fueron sometidos a la cirugía libre de complicaciones con éxito para corregir el defecto de nacimiento.
Cuando fueron evaluados a los 7 a 29 días posteriores a la intervención, la producción de leche promedio había aumentado significativamente, por lo que se entiende que "los niños pudieron extraer más leche de la mama" después de la cirugía.
El ultrasonido mostró un mejor agarre al pecho, con menos compresión del pezón en todos los casos excepto uno, y el dolor de los pezones disminuyó de manera importante.
Las mamás continuaron amamantando por hasta 24 meses.
"Este estudio brinda evidencia en apoyo a la frenulotomia para los bebés que experimentan dificultades persistentes para amamantar", concluyó el equipo.
FUENTE: Pediatrics, julio del 2008
Via:Reuters Health

domingo, 15 de junio de 2008

Edwina Froehlich, pionera de Liga de la Leche, fallece a 93 años de edad


En 1956, Edwina Froehlich (Nueva York, 1915) y otras seis mujeres estadounidenses se reunieron en un parque para compartir información sobre cómo amamantar a sus bebés. De aquella reunión improvisada, en una época en la que los niños se alimentaban con fórmulas embotelladas, nació una de las organizaciones promotoras de la lactancia materna más influyente del mundo, la Liga de la Leche. La promotora de esta institución, que en la actualidad cuenta con grupos en 68 países de todo el mundo, ha fallecido esta semana a los 93 años de edad.
Su muerte se produjo dos semanas después de sufrir un accidente cerebrovascular (un ictus), tal y como ha informado uno de sus tres hijos, Paul. Los otros dos, Peter y David, residen en Illinois, el estado en el que su madre (nacida en el barrio neoyorquino del Bronx en 1915) estudió, se casó y desarrolló toda su actividad a favor de la leche materna.
Edwina Hearn (su apellido de soltera) contrajo matrimonio con John Francis Froehlich cuando tenía ya 30 años y tuvo su primer hijo dos años más tarde, una edad más tardía que la de sus compatriotas de aquella época. Además, al contrario que muchas de sus coetáneas, Edwina decidió dar a luz en su casa en lugar de en el hospital.
Los pediatras de la época desconocían aún todas las propiedades beneficiosas de la leche natural y la mayoría animaba a sus pacientes a alimentar a sus bebés con preparados lácteos infantiles. Se calcula que sólo el 18% de las mujeres amamantaban a sus bebés entonces. "Solíamos decirles a las madres que los tres principales obstáculos contra el amamantamiento eran los médicos, los hospitales y la presión social", asegura otra de las co-fundadoras de la Liga, Mary White.
De hecho, estas mujeres decidieron evitar la expresión 'dar el pecho' para el nombre de su organización, "porque en aquella época esa no era una palabra que se viese impresa habitualmente". Por eso, apostaron incluso por la palabra leche en español: La Leche League International. Poco después de aquella reunión en el parque (a la que siguieron encuentros con mujeres que celebraba en su propia casa), puso en marcha una línea telefónica para atender las dudas de las madres en cuestiones de lactancia. "No había información al respecto, las mujeres ni siquiera hablaban del tema", reconoce otra de las pioneras, Marian Thompson.
Froehlich escribió en 1963 'El Femenino Arte de la Lactancia', un libro que ha vendido más de dos millones de ejemplares desde entonces y que ha sido traducido a ocho idiomas, además de al lenguaje Braille. La fallecida ha donado su cuerpo a la Universidad de Illinois para seguir sirviendo a la ciencia.

sábado, 7 de junio de 2008

Nevirapina ayudan a los bebés a evitar el contagio con el virus del sida, durante lactancia


Tres meses adicionales de tratamiento con el fármaco nevirapina ayudan a los bebés a evitar el contagio con el virus del sida, lo que hace que las mujeres infectadas no necesiten darse prisa para destetar a sus hijos, informó un equipo de investigadores en New England Journal of Medicine.

Estudios separados realizados en dos países africanos evaluaron un problema central de las naciones en desarrollo, donde 200.000 niños contraen VIH cada año a través de la leche materna.Los médicos están buscando la forma menos costosa de proteger a los bebés del VIH mientras intentan no desincentivar la lactancia, que previene otras enfermedades.

Una investigación sobre miles de recién nacidos en Malawi reveló que sumar 14 semanas al tratamiento estándar con nevirapina, que consiste en una dosis del fármaco más una semana de tratamiento con AZT o zidovudina, reducía a la mitad la tasa de infección por nueve meses, hasta el 5,2 por ciento.

La nevirapina es comercializada bajo la marca Viramune por Boehringer Ingelheim.

En tanto, administrar nevirapina más AZT durante las 14 semanas no brindó ningún beneficio adicional y quizá haya generado más efectos colaterales.

En el segundo estudio, diseñado para ver si destetar antes a los bebés permitía generar menos casos de sida, un equipo dirigido por la doctora Louise Kuhn, de la Columbia University, halló pocos beneficios ante el empleo de esa estrategia.

Los expertos dirigidos por Kuhn examinaron a 481 bebés zambianos cuyas madres habían sido incentivadas para destetarlos abruptamente a los 4 meses de edad. Algo más del 68 por ciento de los bebés permanecía sin infectar a los 2 años.

Entre las 477 mujeres de Zambia a las que se autorizó a amamantar a sus hijos el tiempo que quisieran, la tasa de supervivencia libre de infección con el virus fue casi la misma, del 64 por ciento.

Pero entre los bebés que ya estaban infectados a los 4 meses de vida, alentar a sus mamás para que dejen de amamantarlos incrementó drásticamente su riesgo de muerte.

Via:http://www.adn.es/

jueves, 8 de mayo de 2008

Lactancia materna y los libros de texto de obstetricia y ginecología


Los médicos que asesoran a las nuevas madres lactantes encontrarán pocos consejos prácticos en algunos de los libros de texto clásicos de obstetricia, según plantea un estudio reciente.
Algunos de los textos omiten información clave para resolver los problemas de la lactancia materna y otros son imprecisos en cuanto a los pasos claves involucrados, de acuerdo con un estudio presentado esta semana en la reunión anual de la Academy of Obstetricians and Gynecologists en Nueva Orleáns.

Tres de estas biblias de obstetricia no son "tan actuales ni tan completas como deberían", planteó el investigador del estudio, el Dr. Tony Ogburn, director del departamento de obstetricia y ginecología de la Universidad de Nuevo México.
Ogburn cree que la lactancia materna es un problema al que se le ha prestado poca atención durante algún tiempo, debido a que algunos médicos eluden esa responsabilidad, cada uno la ve como el área de especialidad de otro médico, o de enfermeras que se han especializado para ser consultoras en lactancia.

Aunque los médicos de áreas urbanas pueden ceder este trabajo a los consultores en lactancia, los médicos de prácticas rurales que tienen un área de competencia más amplia no recibirán el entrenamiento que necesitan en lactancia materna, agregó el Dr. Adam Aponte, jefe de pediatría y atención ambulatoria del Hospital general del norte de Manhattan. Aponte no participó en la nueva investigación.

La lactancia materna no es algo tan sencillo como la gente piensa, "necesita mucha motivación y apoyo desde un principio", agregó, y "con la frustración, las madres pueden cambiar muy rápido al biberón".
Por otro lado, la instrucción precisa y con delicadeza sobre cómo posicionar al bebé en el pecho puede reducir algunas de las molestias que experimentan muchas madres lactantes, aseguró Aponte.

La nueva revisión cubrió lo que los autores consideran "los cinco libros de texto más populares de obstetricia y ginecología según su volumen de ventas". Ogburn otorgó a dos libros de texto del estudio, la edición de 2003 de Maternal-Fetal Medicine, editada por Robert K. Creasy y Robert Resnick, y la edición de 2007 de Obstetrics: Normal and Problem Pregnancies, editada por Steven G. Gabbe, et al., una calificación alta por ofrecer información completa y precisa sobre la lactancia materna.

Sin embargo, declaró que "la falta de interés general de los médicos en la lactancia materna se refleja en otros tres libros de texto", Williams Obstetrics, edición 2005, editado por F. Gary Cunningham, et al., Danforth's Obstetrics and Gynecology, 2003, editado por James R. Scott, et al., y la edición 2006 de Beckmann's Obstetrics and Gynecology, editado por Charles R.B. Beckmann, et al.

"No hacen énfasis ni muestran el interés que debieran", plantea Ogburn.

En su revisión de los cinco libros de texto más usados, Ogburn, junto con otros colegas de la Universidad de Boston, encontraron la omisión de información clave y, en algunos casos, errores reales, dijo.

Por ejemplo, un libro de texto aconsejaba de manera errónea que estaba bien establecer un horario para la lactancia materna, aunque las investigaciones muestran que los bebés deben amamantarse "a petición", es decir, cuando estén hambrientos, dijo Ogburn. Las madres temen algunas veces que no tendrán leche suficiente si dan el pecho a menudo, pero la lactancia de hecho estimula la producción de leche, destacó.

Otro texto también omitía una discusión sobre que no es buena idea complementar la leche materna con leche de fórmula dentro de las primeras 48 a 72 horas después del parto, agregó Ogburn. Amamantar es crucial en este periodo postnatal para estimular la producción de leche materna. Mientras tanto, los bebés lactantes reciben calostro (la "primera" leche saludable o "factor de transferencia inmunitario") del pecho de la madre. El calostro transfiere la inmunidad de la madre al bebé y lo protege durante su primer mes de vida, explicó Ogburn. Agregó que las madres que complementan la lactancia materna con leche de fórmula durante las primeras 72 horas son menos propensas a dar el pecho después.

Aponte estuvo de acuerdo en que los libros de texto médicos estándar deberían abordar la lactancia materna más a fondo. "Los libros de texto son tan académicos y se centran demasiado en la parte académica de la medicina", explicó. "Esto es algo más sencillo y menos científico".

La Dra. Ruth Lawrence, profesora de pediatría de la Universidad de Rochester que escribió la sección sobre lactancia materna de los textos elogiados, dijo que tanto ella como otros médicos han estado tratando durante varios años de incrementar el número de médicos bien informados sobre la lactancia materna.

"Todo el mundo sabe que la lactancia materna es buena", dijo. "Pero no todos saben cómo ayudar a las madres a tener éxito".

Los objetivos del programa Healthy People 2010 del gobierno federal y una declaración de intenciones de la American Academy of Pediatrics recomiendan alimentar al bebé exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida, dijo Ogburn. Healthy People 2010 se ha propuesto el objetivo de que el 50 por ciento de las madres amamanten a sus hijos hasta los seis meses de edad, en comparación con el 29 por ciento de 1998.

Los beneficios de la lactancia materna para el niño varían desde menos infecciones de las vías respiratorias superiores, un vínculo más estrecho con la madre y menores tasas de diabetes, anotó Ogburn. Y la American Academy of Pediatrics señala que los beneficios para las madres incluyen volver más rápidamente al peso que se tenía antes del embarazo y un menor riesgo de cáncer de mama y ovario.

Via:http://www.nlm.nih.gov/

Lactancia Materna y coeficiente intelectual


Un estudio reciente halla que los niños que fueron alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros tres meses de vida o más obtuvieron puntuaciones cerca de seis puntos más altas en pruebas de inteligencia a la edad de seis años que los niños que no fueron alimentados de forma exclusiva con leche materna.

El hallazgo respalda una investigación anterior que sugería que los niños que habian sido amamantados con leche materna puntuaban mejor en pruebas de inteligencia y otras medidas del desarrollo cognitivo, como razonamiento, aprendizaje y memoria, señalaron los autores del estudio.

"Alimentar a los niños exclusivamente con leche materna por un periodo largo de tiempo los hace más inteligentes", aseguró el investigador principal, el Dr. Michael S. Kramer, de la Universidad McGill y el Hospital infantil de Montreal en Canadá.

Aún no está claro por qué la lactancia materna podría aumentar las capacidades cognitivas, dijo Kramer. "Podría deberse a algo que se encuentra en la leche, o al contacto físico entre la madre y el bebé", dijo. "Podría deberse a la forma en que la madre interactúa con el bebé durante la lactancia, no hay forma de saberlo".

De lo que Kramer sí está seguro es que no tiene nada que ver con las diferencias entre las madres. Todas las mujeres del estudio eran de Bielorrusia, un país de Europa oriental.

Los hallazgos aparecen en la edición de mayo de Archives of General Psychiatry.

Para el estudio, el grupo de Kramer asignó aleatoriamente a 7,108 bebés de Bielorrusia a la alimentación exclusiva con leche materna; otros 6,781 bebés recibieron la práctica habitual de lactancia materna más otros alimentos.

Cuando los niños tenían 6.5 años se sometieron a una prueba de inteligencia estándar. Los niños que fueron alimentados exclusivamente con leche materna obtuvieron en promedio 7.5 puntos más en inteligencia verbal, 2.9 puntos más en inteligencia no verbal, y 5.9 puntos más en inteligencia general.

Además, los profesores señalaron que los niños que habían sido alimentados exclusivamente con leche materna tenían un rendimiento académico significativamente mejor tanto en lectura como escritura, en comparación con los niños que no habían sido alimentados de manera exclusiva con leche materna.

Kramer cree que las mujeres deberían alimentar a sus hijos sólo con leche materna durante al menos tres meses, y si pueden, hasta los seis, y que intenten hacerlo durante el primer año de vida.

"Para las mujeres de países desarrollados que pueden dar el pecho a sus hijos durante al menos tres meses, sus niños podrían beneficiarse con tres puntos más en su coeficiente de inteligencia", dijo.

Una experta cree que los nutrientes contenidos en la leche materna que no se encuentran en otros alimentos son esenciales para el desarrollo del cerebro y aumentan el coeficiente intelectual.

"No me sorprende porque muchos estudios han producido resultados similares", aseguró la Dra. Ruth Lawrence, profesora de pediatría en la Facultad de medicina de la Universidad de Rochester y miembro del comité ejecutivo para la lactancia materna de la American Academy of Pediatrics. "Es maravilloso contar con un estudio tan grande como éste para confirmar lo que ya sabíamos desde hace tiempo".

Lawrence cree que debido a que la leche materna contiene ciertos aminoácidos que no se encuentran en la leche de fórmula, es mejor para el cerebro en desarrollo de los bebés. Estos aminoácidos incluyen ácidos grasos omega-3 y DHA (ácido docosahexaenoico), que son importantes para el desarrollo del cerebro, anotó.

La leche humana también contiene colesterol, mientras que la leche de fórmula no, dijo Lawrence. "Hemos aprendido a temerle al colesterol, pero el colesterol es muy importante para el tejido cerebral y para los tejidos nerviosos", destacó. "Por esta razón es que la leche humana es un mejor nutriente para dar soporte al desarrollo del cerebro".

Muchas organizaciones profesionales, incluida la American Academy of Pediatrics, recomiendan la leche materna como la mejor forma de mejorar la salud general de los niños y desarrollar su sistema inmunológico. Los bebés alimentados con leche materna tienen menos admisiones hospitalarias, infecciones de oído, diarrea, sarpullidos, alergias y otros problemas médicos que los bebés alimentados con leche de fórmula, de acuerdo con la U.S. Food and Drug Administration.

Hispanicare

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Cae mortalidad infantil en el mundo


El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) informó que se registran "progresos históricos" en la lucha contra la mortalidad infantil en el mundo.

Según el informe anual sobre el estado de la infancia "por primera vez en la historia moderna, el número de niños que mueren con menos de cinco años cae por debajo de los diez millones".

De acuerdo con UNICEF, 9,7 millones de niños mueren cada año, lo cual se compara con los 13 millones que morían en 1990.

Esto representa un "progreso histórico", sostiene UNICEF y dice que se debe fundamentalmente a la adopción de "programas básicos" de salud.

Entre esos programas se cita la promoción de la lactancia materna, la inmunización contra el sarampión y el suministro de suplementos vitamínicos.

UNICEF expresa que la reducción más drástica de muertes de niños entre 1990 y 2006 se registró en América Latina y el Caribe, Europa central y del este y Asia del este y el Pacífico.

Tomado de BBCmundo.com