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sábado, 21 de junio de 2008

La cesárea complicaría los embarazos futuros

NUEVA YORK (Reuters Health) - Un nuevo estudio demostró que una cesárea en el primer parto aumentaría el riesgo de complicaciones en los embarazos futuros.
Esto surge de un análisis de los datos de un registro en Noruega con 637.497 primeros y segundos partos de mujeres con por lo menos dos embarazos únicos y con 242.812 primeros, segundos y terceros partos de mujeres con por lo menos tres embarazos únicos.
Comparada con un primer parto vaginal, una cesárea duplicó los riesgos en el segundo embarazo, incluida la preeclampsia, anormalidades de la placenta y tener un bebé pequeño, publicaron los autores en la revista Obstetrics & Gynecology.

El equipo dirigido por la doctora Anne Kjertsti Daltveit, de la Universidad de Bergen, en Noruega, destacó la importancia de los antecedentes obstétricos de una mujer.
El equipo halló que si se excluían del primer parto las complicaciones, los riesgos en el segundo embarazo disminuían.
Dos cesáreas previas aumentaban el riesgo de complicaciones en un tercer embarazo, aunque las posibilidades eran similares a las registradas después de una primera cesárea.
"El riesgo de complicaciones después de una cesárea aumentaría por el parto en sí", escribieron los autores.
Por otro lado, explicó el equipo, es posible que los motivos para realizar una primera cesárea se repitan en los siguientes embarazos.

FUENTE: Obstetrics & Gynecology, junio del 2008

martes, 3 de junio de 2008

Bajo peso y prematurez, incrementan riesgo de autismo


Los niños que nacen con bajo peso o prematuros tienen más del doble del riesgo de desarrollar autismo, muestra una investigación reciente.

El riesgo era particularmente pronunciado entre las niñas de bajo peso al nacer, afirmaron los autores del estudio, que fue publicado en la edición de junio de la revista Pediatrics. El estudio, llevado a cabo por investigadores de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention, ayuda a conocer las misteriosas causas de este trastorno, pero no es probable que se traduzca el beneficios para los pacientes en algún momento próximo.

"Esto nos da más pistas sobre el autismo, que necesitamos desesperadamente, pero no es nada que los clínicos puedan usar ahora mismo", apuntó la Dra. Cindy Molloy, investigadora del autismo y profesora clínica asistente de pediatría del Centro para epidemiología y bioestadística del Hospital infantil de Cincinnati.

Los resultados refuerzan la importancia de monitorizar a los niños que nacen con bajo peso o prematuramente en cuanto a problemas conductuales, para poder tratarlos, enfatizó la autora del estudio Diana Schendel, científica principal de salud del National Center on Birth Defects and Developmental Disabilities de los CDC.

Los llamados "trastornos del espectro autista" constituyen un grupo de trastornos del desarrollo caracterizados por problemas sociales y de comunicación. Según el National Institute for Neurological Disorders and Stroke, unos tres a seis niños de cada mil tendrán autismo, y los de sexo masculino tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar el trastorno que las niñas.

Estudios anteriores han indicado que el bajo peso al nacer y nacer prematuramente son importantes factores de riesgo para los problemas de desarrollo en general en los niños. Pero la asociación entre estos factores y el autismo es menos clara.

Un estudio canadiense publicado a principios de este año encontró que los bebés prematuros que nacen con un peso muy bajo (de unas 3.3 libras o 1.5 kilos) tenían más probabilidades de resultar positivos en pruebas de conductas autistas, pero los hallazgos se consideraban preliminares.

Los investigadores del estudio actual evaluaron a 565 niños que tenían autismo y que habían nacido en el área metropolitana de Atlanta entre 1986 y 1993, y los compararon con un grupo de niños que no tenían autismo, además de a otros niños que tenían discapacidades del desarrollo, como retraso mental, parálisis cerebral, pérdida de la audición o problemas de la visión.

En general, se asoció el peso bajo al nacer con un aumento del doble en el riesgo de autismo, pero el riesgo fue mayor para las niñas que para los niños.

Para todos los niños con peso bajo al nacer, el riesgo de autismo acompañado por otros problemas del desarrollo, como retraso mental, fue más alto que el riesgo de desarrollar autismo solo.

También hubo el doble de riesgo de desarrollar autismo entre los niños nacidos prematuramente, aunque esto se debió primariamente debido a un aumento de más de cinco veces en las niñas nacidas a destiempo.

"Este fue uno de los primeros estudios que tuvo una muestra suficientemente amplia para evaluar a las niñas", señaló Molloy. "Realmente pudieron separar la diferencia entre niños y niñas".

Aún así, el riesgo elevado de autismo observado en bebés de bajo peso al nacer y prematuros fue mucho más bajo que el relacionado con la parálisis cerebral, retraso mental, pérdida de la audición o trastornos visuales.

"Aún no está muy claro si ser pequeño o nacer demasiado pronto podría llevar a estos problemas", dijo Schendel, "pero [estos factores] podrían ser un marcador de un feto con discapacidades, uno que tenga un problema neurológico que retrasa el desarrollo. Por otro lado, nacer pequeño o demasiado pronto podría relacionarse con factores que dañen el desarrollo neurológico del feto, como una infección durante el embarazo".

Los hallazgos respaldan la idea de que hay distintos tipos de autismo y distintos mecanismos subyacentes en tales casos, dijo Molloy.

Via:Hispanicare

sábado, 26 de abril de 2008

Obesidad y bajo peso, desafios a vencer


Las crecientes tasas de obesidad y el alto porcentaje de nacimientos de bebés con bajo peso están minando la salud general de los chicos estadounidenses en su primera década de vida, según un informe que midió el bienestar de los niños en el país norteamericano.

Aunque los niños estadounidense en general mostraron mejoras en su bienestar en los últimos años, aquellos de 6 a 11 años son cuatro veces más propensos a ser obesos que en la década de 1960, reveló el reporte.
El estudio estuvo dirigido por investigadores de la Duke University en Carolina del Norte y de la Fundación para el Desarrollo Infantil, que es un grupo privado.

Los expertos observaron el bienestar de los niños en la primera infancia, desde el nacimiento hasta los 5 años, y en la niñez avanzada, entre los 6 y los 11 años, entre 1994 y el 2006. El equipo halló que la obesidad entre los chicos de 6 a 11 años es casi cuatro veces más común de lo que era en niños de condiciones similares en la década de 1960. En los pequeños de 2 a 5 años actualmente la condición es tres veces más frecuente. "Estos son incrementos drásticos en la prevalencia de niños con sobrepeso en la sociedad estadounidense de una generación a otra", escribieron los autores en el informe.

"La gravedad de esta tendencia sobre la salud y el bienestar de los chicos es difícil de exagerar". Los investigadores señalaron que los niños corren mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y factores relacionados con la enfermedad cardíaca, como colesterol y presión arterial elevados. Asimismo, revelaron que el porcentaje de bebés que nacen con bajo peso aumentó un 12,3 por ciento desde 1994 hasta el 2005, lo cual estaría ligado al retraso de la maternidad entre las mujeres trabajadoras y a un aumento del uso de medicamentos para la fertilidad.
El bajo peso al nacer se ha vinculado en estudios amplios a un mayor riesgo de problemas de desarrollo y aprendizaje y a menores logros académicos. También se ha asociado a tasas más altas de enfermedades crónicas.
De todas maneras, otras tendencias fueron más positivas.

Los investigadores hallaron mejoras significativas en las tasas de mortalidad infantil y mencionaron una serie de factores que contribuyeron en este aspecto: desde una mejor asistencia médica y nutricional hasta mayor seguridad en los asientos para automóviles.

El informe también señaló una drástica caída del 84 por ciento en las tasas de intoxicación con plomo entre los niños de hasta 6 años. Ese tipo de envenenamiento puede provocar problemas físicos, neurológicos y cognitivos.No obstante, muchos chicos que aún corren riesgo de presentar niveles moderados de plomo en la sangre deberían ser controlados, añadió el estudio.

Via:http://www.nlm.nih.gov/