martes, 30 de diciembre de 2008

Niños prematuros con más problemas


El estudio británico llamado Epicure reportó que los niños prematuros tienen problemas en su habilidad de sentir cambios en la temperatura, dolor y de aprendizaje. Un nacimiento prematuro puede dañar ciertas capacidades sensoriales, de percepción del dolor y temperaturas, reportó un estudio británico llamado Epicure. El estudio realizó el seguimiento de mil 200 bebés nacidos por lo menos antes de la semana 26 de gestación en Gran Bretaña e Irlanda, desde 1995. De esa cifra, unos 300 lograron sobrevivir y salir del hospital. Una primera parte del estudio indica que a los dos años y medio, el 50% de los niños que los investigadores siguieron desde su nacimiento, tenían algún tipo de discapacidad en el aprendizaje. Asimismo, un cuarto de los niños tenía un nivel de discapacidad considerada severa como parálisis cerebral, ceguera, sordera o desarrollo atrofiado. Los investigadores examinaron a los niños para determinar sus niveles de coeficiente intelectual, capacidad para poner atención, problemas en el lenguaje y su capacidad para entender y resolver problemas. Los últimos resultados afirman que el 40 por ciento de los niños que sobrevivieron y que actualmente tienen seis años, tienen problemas en el desarrollo cognitivo que van desde severo hasta moderado. Por otra parte, también se encontró que entre los niños que nacieron a más temprana edad, es decir, entre las 23 y las 25 semanas, los varones son dos veces más propensos a tener problemas cognitivos que la mujeres, al entrar en la edad adulta. Otro de los hallazgos fue que los niños nacidos prematuros tenían problemas en su habilidad de sentir cambios en la temperatura. Los investigadores de la Universidad de Londres afirman que el sistema nervioso es particularmente vulnerable a los cambios en las primeras etapas del desarrollo. Además el nacer prematuro podría afectar la percepción del dolor, según reportó la publicación especializada Pain. Se tiene la hipótesis de que los bebés prematuros en cuidados intensivos están expuestos a repetitivos procedimientos dolorosos como pruebas de sangre, que podrían desencadenar estos cambios. Los hallazgos son considerados importantes debido a que cada vez más nacen niños prematuros en todo el mundo. Los expertos ya sabían que los bebés que nacían prematuramente tienen mayor riesgo de contraer enfermedades o tener discapacidades durante su infancia o mucho después.
Via:eluniversal
Foto:flickr

Estudian en la UNAM el neurosida


Uno de cada tres pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida sufre problemas mentales y siquiátricos, padecimientos a los que se ha denominado neurosida y constituyen la demencia más común en el adulto joven, informó el departamento de fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM. La máxima casa de estudios del país destacó en un comunicado que el neurosida se presenta porque el sujeto es portador del virus de inmunodeficiencia humana, que desprende de su estructura la proteína GP120, la cual es citotóxica y destruye neuronas, y se traduce en demencia. El investigador Óscar Próspero García detalló que el neurosida se acompaña de un componente motor, en el que el afectado pierde el control de su cuerpo, es un síntoma que aparece cuando el paciente ya manifiesta el sida. En el periodo de incubación del VIH se pueden manifestar algunos indicios neurosiquiátricos, que se hacen más evidentes cuando la enfermedad avanza, explicó. Los trastornos de la razón ocurren cuando el sujeto ya no es capaz de llevar a cabo los procesos cognitivos –poner atención o memorizar– con la velocidad y eficiencia adecuadas, tiende a perder la atención por tiempo prolongado y se afecta la memoria. Cuando son seropositivas, las personas suelen dormir en exceso, pero al paso del tiempo presentan dificultades para comer y conciliar el sueño, al grado de llegar a ser insomnes. Se pensaba que eso ocurría porque estaban ansiosas; sin embargo, se han detectado características del sueño que no son propias de una persona ansiosa, indicó el investigador que ha realizado estudios sobre el sida en gatos y chimpancés. El virus infecta el sistema inmunológico y afecta al nervioso. No infecta a las neuronas, pero sí a otro tipo de células denominadas microglía, que son como el sistema inmunológico particular del cerebro. Para afectar el sistema nervioso, el VIH desprende de su estructura la proteína GP120, que es citotóxica y destruye neuronas.Por ello, no es sorprendente que una de cada tres personas infectadas sufra afecciones neurosiquiátricas que culminen con demencia, pues diariamente están expuestas a esta proteína.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Ssa: en México se consumen al año sólo cinco kilogramos de pescado por persona

Los ácidos grasos omega 3, contenidos en el pescado, protegen contra enfermedades crónico-degenerativas; sin embargo, en México sólo se consumen cinco kilogramos de pescado al año por persona, cuando el ideal debiera ser 70 kilogramos para contar con suficiente cantidad de ese nutriente, aseguró la Secretaría de Salud. Este tipo de ácidos, además de proteger las membranas contra casi todas las enfermedades, deben consumirse en mayor cantidad por mujeres embarazadas, puesto que proporciona al recién nacido un buen desarrollo sicomotor; de lo contrario, su deficiencia puede ocasionar retardo de aprendizaje. Estos son sólo algunos de los resultados de las investigaciones realizadas en el Departamento de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición (INCMN) “Salvador Zubirán”, de la Secretaría de Salud. José Luis Silencio Barrita, investigador de este departamento, explicó que se ha encontrado que la deficiencia de selenio, elemento contenido en frutas y verduras, así como en riñones, sesos o moronga principalmente, puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer, problema de salud que se ubica en el tercer lugar como causa de mortalidad. Agregó que el selenio fortalece las membranas y las protege principalmente contra radicales libres relacionados con el envejecimiento y enfermedades crónico-degenerativas. Para comprobar esa hipótesis, detalló que se les suministró selenio a un grupo de familiares de pacientes que desarrollaron cáncer para prevenir esta enfermedad. El especialista comentó que en México el problema es que la base de la alimentación son las carnes rojas y el pollo, con poca cantidad de frutas y verduras, a pesar de que estas últimas tienen alto contenido de nutrientes. No obstante, tampoco es bueno que una persona se vuelva vegetariana, ya que la carne es rica en sustancias necesarias para el organismo, como el hierro. Aclaró que los berros y las espinacas tienen alto contenido de hierro, sin embargo no se absorbe tan fácilmente como el de la carne; de ahí la importancia de equilibrar la alimentación, sobre todo porque en México 30 por ciento de la población tiene anemia por deficiencia de hierro. Por otro lado, informó que en este departamento se cuenta con una planta piloto para fabricar alimentos para pacientes específicos, por ejemplo: los ricos en fibra para diabéticos, los ricos en soya o ácidos grasos para personas con hipertensión y problemas cardiovasculares, para lo cual trabajan en coordinación con los institutos nacionales de Cardiología y Cancerología.
foto:flickr

sábado, 27 de diciembre de 2008

La niña salvaje

El 4 de noviembre de 1970, los servicios sociales de la ciudad de Los Ángeles descubrieron una niña de trece años en estado semisalvaje, una criatura incapaz de hablar después de haber pasado su vida encerrada en una habitación a oscuras y en condiciones infrahumanas. Según describieron los testigos, en aquella habitación no había más que una silla-orinal, algunos ejemplares atrasados de la revista TV-Guide y la jaula de alambre en la que su padre la encerraba para dormir cada noche. Durante aquellos trece años de vida, la pequeña Genie, como la bautizaron más tarde los investigadores, había tenido prohibido hablar o emitir sonido alguno. Su padre le golpeaba salvajemente o le ladraba como un perro si se le ocurría hacer algún ruido. Además de mantenerla aislada del resto de la familia, aquel hombre no le proporcionó otro alimento que no fuera comida para bebé o huevos cocidos. El habitáculo donde permanecía recluida, con las ventanas selladas, apenas le permitía ver cinco centímetros de cielo. Cuando los psicólogos examinaron a la niña, descubrieron que caminaba con dificultad y se comportaba como una criatura salvaje: escupía, arañaba o trataba de masturbarse compulsivamente. La niña tenía un vocabulario de veinte palabras, en su mayoría órdenes como “¡para!”, “no” o “¡ya no más!”. Sin embargo, y a pesar de que fue trasladada de inmediato a un hospital de Los Ángeles, la pesadilla de la pequeña Genie aún no había terminado. Animados por el estreno de la película “El pequeño salvaje” de Truffaut, varios investigadores se interesaron por su caso y creyeron ver en ella una oportunidad para avanzar en sus estudios sobre el lenguaje y el cerebro humano. Durante largos meses Genie fue sometida a decenas de pruebas, con un valor más experimental que terapéutico, mientras los investigadores se peleaban por ver quién se quedaba con su caso. La doctora Jeanne Butler, en concreto, presumía de que aquel caso iba a hacerle famosa y terminó llevándose a la niña a su propia casa, donde la grabó durante horas mientras realizaba con ella todo tipo de pruebas de dudoso valor científico.




Después de aquella situación, otra pareja de científicos, el matrimonio Rigler, se hizo cargo de Genie y siguió con los experimentos. A pesar de que hubo algunos progresos, las pruebas incluían actividades contradictorias para la niña, como obligarle a recordar lo que le hacía su padre o permitir que se arañara la cara como forma de expresar su rabia. Después de comprobar las irregularidades, y la ausencia de un plan científico, la Asociación de Salud Mental de los Estados Unidos retiró el apoyo económico a la investigación y los Rigler perdieron el interés por la niña.
Por si el desbarajuste era pequeño, un tribunal devolvió la custodia a la madre, que interpuso una demanda contra todo el equipo de investigación y el hospital infantil de Los Ángeles por haberla sometido a “excesivas e insoportables” pruebas. Finalmente, la madre no fue capaz de cuidar de Genie y la niña pasó por otros seis hogares adoptivos, en algunos de los cuales volvió a sufrir malos tratos que le llevaron a profundas regresiones. Hoy día sólo sabemos que, de estar viva, Genie se encuentra ingresada en alguna institución mental después de una vida miserable y sin haber superado ninguno de sus problemas. Además de los interrogantes que plantea, el comportamiento de los científicos en el caso de Genie nos retrotrae a otras situaciones en las que los límites de la investigación no están del todo claros. En 1822, por ejemplo, el doctor William Beaumont se hizo cargo de un paciente herido durante una cacería al que los disparos habían dejado un agujero en el estómago. Durante los siguientes veinte años, el médico puso todo tipo de excusas para no cerrar la herida y seguir experimentando con aquel hombre, al que introducía alimentos con una cuerdecita para ver el efecto de los jugos gástricos. Las investigaciones de Beaumont con aquella “cobaya humana” sirvieron para avanzar de manera muy significativa en el conocimiento de la digestión y ayudaron a salvar la vida de muchas personas. De igual forma, en el caso de Genie, los controvertidos experimentos de los psicólogos sirvieron para conocer algo más sobre el origen del lenguaje y las funciones cerebrales. Salvando las distancias, y más allá de la buena o mala voluntad de los investigadores, en ambos casos alguien dio prioridad al resultado de una investigación frente al bien del paciente y en ambos casos es legítimo hacerse la misma inquietante pregunta: ¿Tenían derecho a hacerlo?

Ver: librodenotas

Los nadies

Quizá no estoy diciendo novedad alguna, pero tengo ganas de recordarlo: hoy, mucha gente vive y duerme en las calles y no puede dejarlas para salir a comprar regalos de Navidad... Para ellas y ellos, los beneficios de la ciencia, la tecnología y la salud casi no han llegado o directamente los pasaron por alto.
Los invito a escuchar "Los nadies" de Eduardo Galeano:



Via:clarin