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martes, 9 de marzo de 2010

El insomnio.......zzzz


Gente de todas las razas dan vueltas en la cama todas las noches, y la falta de sueño afecta sus trabajos, sus vidas sociales e incluso sus hábitos sexuales, encuentra la más reciente encuesta sobre los hábitos de sueño en EE. UU. Todo el mundo duerme menos. Vivimos entre gente somnolienta, es lo que revela la encuesta de la National Sleep Foundation, titulada El sueño en EE. UU. en 2010.
La encuesta de 1,007 adultos de todo el país encontró que la gente duerme casi dos horas menos que hace 40 años. Se necesitan unas 8.5 horas de sueño por noche,  La duración del sueño es una variable muy importante en la salud, sobre todo en la salud cardiovascular. Hay una potente asociación entre dormir menos y la hipertensión, dormir menos y los ataques cardiacos, dormir menos y la obesidad.
Parece que muchos estadounidenses lo saben, pues más de las tres cuartas partes de los encuestados reconocieron que dormir muy poco puede tener graves consecuencias para la salud.
La falta de sueño también afecta la vida diaria. Hasta el 24 por ciento dijo que había faltado al trabajo o a compromisos sociales por estar demasiado cansados. Y entre la gente casada o las parejas que conviven, hasta el 26 por ciento afirmó que estaba demasiado cansado para tener relaciones sexuales con frecuencia.
Por primera vez, el informe anual también identifica diferencias en los hábitos de sueño entre negros, blancos e hispanos. Entre estos se encuentran:
  • Es más probable que los negros vean televisión (75 por ciento) o recen (71 por ciento) durante la hora anterior a acostarse.
  • Loa negros pasan más tiempo en la cama sin dormirse (54 minutos a la semana, 71 minutos en los fines de semana).
  • Las relaciones sexuales nocturnas son más comunes entre los negros e hispanos. El diez por ciento de los negros e hispanos informa tener relaciones sexuales cada noche, frente a uno por ciento de los asiáticos y cuatro por ciento de los blancos.
  • Es más común que los negros y los asiáticos hagan cosas relacionadas con sus trabajos antes de dormir que los blancos o hispanos.
  • Más negros e hispanos afirman perder sueño debido a preocupaciones financieras (doce y once por ciento) que blancos (seis por ciento) o asiáticos (uno por ciento).
  • Los negros afirman necesitar menos sueño y duermen 38 minutos menos que los blancos y 34 minutos menos que los asiáticos.
  • Menos asiáticos (nueve por ciento) afirman que nunca o raras veces duermen bien de noche, comparados con los blancos (20 por ciento), los negros (18 por ciento) y los hispanos (14 por ciento).
  • Menos asiáticos (52 por ciento) ven televisión antes de dormir que blancos (64 por ciento), negros (75 por ciento) o hispanos (72 por ciento), pero es más probable que los asiáticos usen Internet todas las noches.
  • Los asiáticos informan sobre el mejor sueño y usan pastillas para dormir con poca frecuencia.
  • Los blancos son más propensos a utilizar pastillas para dormir de venta libre.
  • Los negros son los más propensos a usar pastillas para dormir recetadas.
  • Los negros tienen el índice más alto de apnea del sueño, un trastorno del sueño común pero potencialmente mortal.
Los motivos de estas diferencias étnicas no están claros. Las diferencias podrían ser culturales o ambientales.
La televisión mantiene despierta a mucha gente. La recesión tiene el mismo efecto ya que la crisis económica es una causa común de insomnio, un mal día lleva a una mala noche.
Una mejor calidad de sueño proporciona una mejor calidad de vida y también un mejor rendimiento diurno.
La National Sleep Foundation ofrece algunos consejos para un buen sueño.
  • Duérmase y despiértese a la misma hora todos los días.
  • Use la habitación únicamente para dormir.
  • Plantéese sacar la televisión del dormitorio.
  • Practique un ritual de relajación a la hora de acostarse, como un baño tibio o escuchar música suave.
  • Mantenga su ambiente para dormir tranquilo, oscuro y fresco, con una cama cómoda.
  • Reduzca la cafeína, la nicotina y el alcohol.
  • Guarde sus preocupaciones para el día.
  • Si no puede dormir, vaya a otra habitación y haga algo relajante hasta sentirse cansado.
  • Haga ejercicio de forma regular, pero no cerca de la hora de acostarse.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cómo la deprivación del sueño daña el cerebro


Cree que esas horas perdidas de sueño no son gran cosa? Piense otra vez. Un nuevo estudio sugiere que las áreas del cerebro que están alteradas por la privación de sueño son las mismas zonas afectada con el envejecimiento. Estas áreas afectadas puede hacernos perder nuestra paciencia y nuestra capacidad para resolver el más simple de los problemas. Incluso puede engañarnos a dejar las llaves en la nevera. Pero un hombre está trabajando para cambiar esta situación. Todd Maddox, profesor de psicología en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Texas, está estudiando lo que el cerebro puede y no puede realizar mientras se opera en el sueño mínimo. Y lo que es más - que está buscando maneras de mejorar la funcionalidad del cerebro mientras se opera en esas circunstancias. Su objetivo es mejorar la calidad del trabajo y el potencial de hacer más, aun en alta presión, los trabajos con descanso mínimos como el de los bomberos o de un médico.

viernes, 23 de octubre de 2009

Los médicos cansados tienden a cometer más errores

Los cirujanos asistentes y los ginecoobstetras que duermen menos de seis horas entre procedimientos se arriesgan a aumentar el índice de complicaciones quirúrgicas, según investigadores de la Harvard. Se ha prestado mucha atención a los largos horarios que trabajan los residentes e internos, y el aumento en errores médicos que su fatiga conlleva, pero el nuevo estudio encontró los mismos problemas entre los médicos practicantes.
"Los cirujanos asistentes y los ginecoobstetras, al igual que los médicos residentes y las enfermeras, son vulnerables a los efectos de la fatiga y los turnos laborales prolongados sobre el rendimiento y la atención al paciente", advirtió el Dr. Jeffrey M. Rotshchild, médico del Hospital Brigham and Women's de Boston e investigador principal del estudio. "El riesgo de trabajar en casos posteriores a la noche sin suficiente descanso podría ser particularmente importante en los hospitales sin respaldo de apoyo ni médicos del personal para ayudar a un médico fatigado", añadió. El informe aparece en la edición del 14 de octubre de la revista Journal of the American Medical Association. Para el estudio, el equipo de Rothschild evaluó la manera en que trabajar de noche y el sueño afectaban el índice de complicaciones quirúrgicas realizadas al día siguiente. Específicamente, observaron 919 procedimientos quirúrgicos y 957 procedimientos obstétricos llevados a cabo el día después de que un médico hubiera trabajado de noche, y los comparó con 3,552 procedimientos quirúrgicos y 3,945 procedimientos obstétricos llevados a cabo sin trabajo nocturno precedente. Cuando los médicos trabajaban de noche pero dormían lo suficiente, no hubo un aumento significativo en el riesgo de complicaciones en los procedimientos realizados el día después, aseguró Rothschild. "Sin embargo si la oportunidad de dormir antes del procedimiento posterior a la noche era de menos de seis horas, hubo un riesgo 2.7 veces mayor de complicaciones del procedimiento, como infecciones, problemas en las lesiones y sangrado", señaló. El estudio también encontró un mayor índice de complicaciones cuando los procedimientos fueron llevados a cabo después de que el médico trabajara un turno de más de doce horas, aunque Rothschild dijo que el índice de aumento no fue estadísticamente significativo. Ocurrieron complicaciones en 5.4 por ciento de los procedimientos realizados el día después de que el médico hubiera trabajado de noche, frente a 4.9 por ciento de los procedimientos realizados sin haber trabajado la noche anterior, encontró el estudio. Para los médicos que durmieron seis o menos horas, el índice de complicación aumentó a 6.2 por ciento, frente a 3.4 por ciento para los procedimientos hechos por médicos que durmieron más de seis horas. El índices de complicaciones fue de 6.5 por ciento para los médicos que habían trabajado más de doce horas antes de un procedimiento, en comparación con 4.3 por ciento entre los que habían trabajado menos de doce horas. Rothschild dijo que los médicos asistentes deben considerar varios métodos para reducir los riesgos de niveles inseguros de fatiga durante los procedimientos. Éstos incluyen hacer que los grandes grupos de médicos eviten programar procedimientos electivos para los médicos que tienen responsabilidades de guardia nocturna, y usar a médicos que estén en el hospital para cubrir las emergencias nocturnas, planteó. "Un personal adecuado de respaldo debe estar disponible durante el día para sustituir o ayudar a los médicos cuya fatiga tal vez dañe el rendimiento", dijo Rothschild. "Para las situaciones de emergencia en que es necesario realizar procedimientos para salvar la vida tras el trabajo nocturno, se debe considerar un uso adecuado de cafeína". "Además, los médicos asistentes debe intentar evitar, cancelar o posponer los procedimientos electivos si, cuando dan seguimiento a casos de emergencia durante toda la noche, no descansan lo suficiente antes del caso electivo programado", añadió.
El Dr. David A. Lubarsky, profesor, presidente de anestesiología y decano principal asociado de calidad de la seguridad y prevención de riesgos de la Facultad de medicina de la Universidad de Miami, concurre en que los médicos asistentes, y no sólo los residentes e internos, deben tener un horario limitado. "He eliminado todos los turnos de 24 horas para los anestesiólogos", apuntó Lubarsky. "Aumentó los costos de personal, pero creo que redujo nuestros índices de errores".
Sin embargo, Lubarsky notó que trabajar un horario largo es parte de la cultura médica. "Llegar al punto de poder practicar conlleva años de capacitación", apuntó. "Y la gente que no puede estar sin dormir mucho, y hay mucha, simplemente no termina el programa. Hay que tener ese nivel de dedicación y fortaleza".
Sin embargo, Lubarsky dijo que los buenos médicos son mejores médicos cuando han dormido lo suficiente.
Sin embargo, muchos médicos consideran que pueden funcionar igual de bien con poco descanso.
A los médicos se les entrena para "pensar que son esenciales para la atención del paciente, y no les gusta delegarla", aseguró Lubarsky. "Para llegar al lugar adecuado, tenemos que crear un abordaje que se base más en equipo para la provisión de cuidados. Aún no hemos llegado a ese punto".


martes, 4 de agosto de 2009

Los niños sedentarios tardan más en dormirse

Un estudio científico acaba de confirmar lo que muchos padres ya sabían: los niños que durante el día se mantienen activos y practican distintas tareas tardan menos en quedarse dormidos por las noches. Según ha constatado este trabajo, que se publica en las páginas de la revista 'Archives of Disease in Childhood', por el contrario, a los pequeños sedentarios les cuesta más caer en los brazos de Morfeo. De hecho, sus datos muestran que cada hora de inactividad durante el día se traduce en tres minutos de vigilia más una vez que las luces se han apagado. "Nuestros resultados enfatizan la importancia de la actividad física para los niños, no sólo para mantenerse en forma y controlar el peso y la salud cardiovascular, sino para promover un sueño adecuado", comentan los autores de este trabajo. Dirigidos por E. A. Mitchell, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), este equipo analizó el caso de 519 niños de una edad media de siete años. A través de distintos cuestionarios remitidos a los padres de cada participante, evaluaron los hábitos de sueño de los pequeños y la existencia de problemas para dormir. Además, para obtener datos más objetivos, colocaron un dispositivo en la muñeca de cada niño que, a través de un registro de movimientos, aportó datos a los investigadores sobre la cantidad de actividad física realizada durante el día y las horas de sueño. Los investigadores comprobaron, al analizar los datos disponibles, que los niños tardaban, como media, unos 26 minutos en quedarse dormidos y que el verano era la estación en la que les costaba conciliar el sueño. Su trabajo también puso de manifiesto que los niños más activos eran quienes presentaban menos problemas para dormirse. De hecho, la práctica de actividades enérgicas se asoció con una disminución significativa del tiempo transcurrido entre que los participantes se acostaban y se dormían. De forma inversa, la inactividad diurna también se asoció con más minutos en vela durante la noche. En sus conclusiones, los autores de este trabajo subrayan el hecho de que los niños que dormían más horas también eran los que tardaban menos en dormirse, lo que, según sus palabras "sugiere la posibilidad de que tardar poco tiempo en dormirse puede ser un indicador de 'buenos dormilones'". "Dado que dormir poco se asocia con problemas como la obesidad o una menor capacidad cognitiva, es fundamental remarcar la importancia de promover un sueño adecuado entre los más pequeños", concluyen.

Via:elmundo

lunes, 5 de enero de 2009

Los niños obesos que roncan tienen más sueño diurno


Los niños obesos que no pueden respirar mientras duermen padecen más somnolencia diurna excesiva que los chicos más delgados que también son roncadores crónicos, demostró un estudio publicado en la revista Pediatrics. Los síntomas en los niños con sobrepeso son "sorprendentemente reminiscentes de los patrones de somnolencia diurna excesiva en los adultos con apnea obstructiva crónica", escribieron los doctores David Gozal y Leila Kheirandish-Gozal, de la University of Louisville, en Kentucky. Esto sugiere, agregó el equipo, que la apnea obstructiva del sueño se muestra distinta en los niños obesos que en los de peso normal, lo que sería importante para el tratamiento de la enfermedad y el conocimiento de cómo altera la función de orgánica.
Ambos investigadores habían observado previamente que entre los niños con problemas de sueño, el cansancio diurno era el síntoma principal en los obesos, mientras que la somnolencia tendía a manifestarse como falta de atención e hiperactividad en los chicos con peso normal.
Para investigar la hipótesis de que los niños con ronquidos igualmente graves serían más propensos a tener somnolencia diurna si son obesos, el equipo estudió a 50 chicos de entre 6 y 9 años, saludables y con peso normal que roncaban habitualmente y los comparó con 50 niños obesos y roncadores, con el mismo género, edad y etnia.
El equipo observó a los niños mientras dormían durante toda una noche en el laboratorio y luego les hicieron una prueba múltiple de latencia del sueño para evaluar el nivel de somnolencia diurna a través de la cantidad de tiempo que demoran los niños en dormirse durante el día.
El test incluyó la posibilidad de que los niños durmieran una siesta de 30 minutos cada dos horas, a partir de las 8 de la mañana. Cada niño tuvo cinco oportunidades de dormir siesta.
En promedio, los niños obesos demoraron 12,9 minutos para dormirse y los no obesos, 17,9 minutos. Veintiún niños obesos tenían una latencia de sueño de 12 minutos o menos, lo que se observó en sólo cinco chicos con peso normal. La somnolencia diurna estuvo más sólidamente asociada con la cantidad de veces que un niño se despertaba por hora debido a alteraciones respiratorias.
Esto sugiere, según los autores, que la fragmentación del sueño sería más frecuente en los niños obesos y que la deficiencia de oxígeno durante el sueño tendría un papel importante en la producción de la respuesta biológica que eleva la somnolencia diurna. Mientras que la apnea obstructiva del sueño era más frecuente entre los chicos obesos que en los más delgados, aquéllos sin el trastorno seguían siendo aún más propensos a sentir somnolencia diurna excesiva que los niños más delgados. La obesidad y la apnea obstructiva del sueño, explicaron los investigadores, son trastornos asociados con la inflamación sistémica de bajo grado. De modo que ambas condiciones podrían actuar juntas para aumentar aún más el nivel de sustancias orgánicas promotoras de inflamación y somnolencia, sugirió el equipo. Si bien el mecanismo detrás de esa relación exige más investigación, el equipo concluyó que, por ahora, debería pesquisarse la apnea obstructiva del sueño en niños con síntomas de somnolencia diurna excesiva que no pueden permanecer despiertos.
FUENTE: Pediatrics, enero del 2009

domingo, 25 de mayo de 2008

Los apagones de un cerebro privado de sueño


Las personas privadas de sueño, aunque sea solo por una noche, experimentan períodos de funcionamiento casi normal del cerebro, pero a veces sufren "apagones" o interrupciones de la atención y el procesamiento visual.
Así lo afirma un artículo publicado hoy en la revista Journal of Neuroscience, en el que se recoge las conclusiones del estudio, dirigido por Michael Chee de la Universidad Nacional de Singapur.

El informe comprendió la toma de imágenes por resonancia magnética de 24 adultos que efectuaron tareas sencillas que requerían atención visual después del descanso normal, y después de una noche sin sueño."La conclusión principal es que el cerebro del individuo privado de sueño funciona normalmente a veces, pero sufre intermitentemente algo parecido a un apagón", comentó Clifford Saper, un experto de la Universidad de Harvard, sin vinculación con el estudio.

Los investigadores mostraron a los participantes grandes letras compuestas por muchas letras pequeñas, y les pidieron que identificaran la letras grandes o las pequeñas y que indicaran sus respuestas apretando un botón.Las personas que habían descansado bien y los voluntarios privados de sueño mostraron una gama diversa de tiempos de reacción.

Los participantes que dieron las respuestas más rápidas, tanto en el grupo privado de sueño como en el grupo de quienes habían descansado bien, mostraron pautas similares de actividad cerebral.Pero los participantes descansados o privados de sueño que tuvieron las respuestas más lentas, también llamadas lapsos de atención, mostraron pautas diferentes en su actividad cerebral.

Otros estudios anteriores han mostrado que los lapsos de la atención normalmente inducen la actividad en las regiones frontal y parietal del cerebro, unos "centros de comando" que pueden compensar la pérdida de enfoque mediante un incremento de la atención.

Sin embargo durante los lapsos de atención, Chee y sus colegas encontraron una actividad reducida en estos centros de comando cerebral en las personas privadas de sueño, comparada con la de los voluntarios que habían descansado.

Las personas privadas de sueño, según el artículo, también mostraron una actividad reducida en las regiones del cerebro que participan en el procesamiento visual durante los lapsos de atención.

Dado que el cerebro responde menos al estímulo sensorial durante el sueño, la actividad reducida en estas regiones indica que, durante los lapsos de atención, el cerebro privado de descanso entra en un estado similar al sueño.

Via:http://www.hispamp3.com/

viernes, 4 de enero de 2008

¿Duerme mal? Cuidado con la diabetes


Un equipo de especialistas de Estados Unidos descubrió que los voluntarios que participaron en el estudio y a quienes se les despertó cuando iban a iniciar una sesión de sueño profundo desarrollaron resistencia a la insulina.

La incapacidad del cuerpo para reconocer señales normales de insulina conduce a altos niveles de azúcar en la sangre, sobrepeso y, eventualmente, a diabetes del tipo dos.

El estudio fue publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos.

Investigaciones previas habían mostrado una relación entre la diabetes y la escasez de sueño.

También es conocido que el sueño profundo, identificado como sueño de ondas-lentas, está vinculado a cambios que afectan el metabolismo.

Para comprobar el impacto de la calidad del sueño en el control de la glucosa sanguínea, nueve hombres y mujeres saludables fueron monitoreados durante dos noches consecutivas, con el objetivo de conocer cuáles eran sus patrones de sueño.

Posteriormente, durante las tres noches siguientes, los científicos los despertaron con ruidos cuando empezaban a caer en un sueño profundo, caracterizado por un largo y lento movimiento de las ondas delta en el cerebro.

La cantidad total de sueño que los voluntarios tuvieron no cambió.

Después de inyectarles glucosa y medir los niveles de azúcar en la sangre durante el día y la reacción a la insulina, los investigadores hallaron que ocho de los voluntarios se habían vuelto menos sensibles a ésta.

La jefa del equipo que realizó la investigación, la doctora Ersa Tasali, de la Universidad de Chicago, dijo que hubo un aumento alarmante en el desarrollo de diabetes del tipo dos, asociada con la población en proceso de envejecimiento y con el incremento de los problemas relativos a la obesidad.
"Ya habíamos demostrado que al restringir la duración del sueño en jóvenes adultos saludables se reduce su tolerancia a la glucosa", dijo la doctora.

"La información actual indica que no sólo la disminución de la duración del sueño, sino su calidad, podrían jugar un papel determinante en el riesgo de sufrir diabetes".

"La evidencia actual sugiere que las estrategias para mejorar la duración del sueño y su calidad deberían ser consideradas como una potencial intervención para prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes del tipo dos en poblaciones de riesgo", indicó Tasali.

La especialista añadió que el sueño superficial crónico y la diabetes son factores típicamente asociados con el envejecimiento y que es necesario hacer más investigaciones para determinar si los cambios relacionados con la edad y la calidad del sueño contribuyen al surgimiento de cambios metabólicos.

Tomado de:BBC MUNDO

miércoles, 5 de diciembre de 2007

La privacion de sueño produce transtornos psiquiatricos


Hace mucho tiempo que se supone que la privación del sueño puede causar estragos en nuestras emociones. Ahora existe una base neurológica para esta teoría, según la nueva investigación desarrollada por la Universidad de California en Berkeley y la Academia de Medicina de Harvard.

En la primera investigación neurológica sobre qué sucede ante la privación del sueño en las regiones cerebrales vinculadas a las emociones, los resultados hacen pensar que mientras una buena noche de descanso puede regular nuestro ánimo y ayudarnos a afrontar los desafíos emocionales del siguiente día, la privación del sueño hace todo lo contrario, incrementando excesivamente la actividad en la parte del cerebro más estrechamente conectada a la depresión, la ansiedad y otros trastornos psiquiátricos.

"Casi es como si, sin el sueño, el cerebro regresase a los modelos más primitivos de actividad, siendo incapaz de poner en su contexto las experiencias emocionales y de producir respuestas controladas apropiadas", explica Matthew Walker, director del Laboratorio de Neuroimágenes y del Sueño de la Universidad de California de Berkeley y uno de los autores del estudio.

El fenómeno se debe, según los resultados del estudio, a que la amígdala, la región del cerebro que alerta al cuerpo para lograr que se proteja en situaciones de peligro, pasa a trabajar con un nivel excesivo de actividad ante la carencia de sueño. Por consiguiente, esto entorpece la labor de la corteza prefrontal que controla el razonamiento lógico, y se impide la descarga de sustancias químicas tranquilizantes, necesarias para calmar los reflejos psicológicos de alarma vinculados al instinto de supervivencia.

Por ejemplo, en condiciones normales, si la amígdala reacciona fuertemente a una película violenta, la corteza prefrontal le permite al cerebro tener claro que la escena es sólo una ficción y que debe calmarse. Pero en el cerebro privado de sueño, la corteza prefrontal pierde influencia, en tanto que la gana el locus coeruleus, la parte más antigua del cerebro, la cual se ocupa de liberar noradrenalina que le permita al sujeto protegerse de las inminentes amenazas para la supervivencia que asume se están desencadenando, una situación de falsa alarma que produce riesgos para la salud mental.

Los resultados del estudio han sentado las bases para investigaciones futuras sobre la relación entre el sueño y las enfermedades psiquiátricas. La evidencia clínica ha demostrado que en casi todos los trastornos psiquiátricos está presente alguna forma de alteración del sueño.

Publicado por portalciencia

sábado, 20 de octubre de 2007

Despertador Neuronal


Un investigador español, Luis de Lecea, y su equipo en la Universidad de Stanford (Estados Unidos) han determinado el mecanismo neuronal que regula la transición del sueño a la vigilia. Y no sólo eso: han logrado controlarlo en experimentos con ratones. Su trabajo avanza en el conocimiento y tratamiento de trastornos del sueño y, más a largo plazo, hacia la intervención sobre más funciones neurofisiológicas.

El estudio, publicado ayer en la revista Nature,establece por primera vez la relación entre un grupo de neuronas identificadas genéticamente, las productoras del neurotransmisor hipocretina (son 3.000 y se localizan en el hipotálamo) y el mecanismo del despertar. La atrofia de estas neuronas explicaría la narcolepsia (un trastorno de somnolencia incontrolable).

De Lecea, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en Stanford, señala que la hipocretina mantiene la estabilidad entre ciclos de vigilia y sueño. Con todo, parece que estas neuronas no bastan para mantener el estado de vigilia o de sueño; serían procesos que implicarían más tipos de neuronas. Sí que se ha probado que son las encargadas del despertar.

Los investigadores identificaron las neuronas y usaron un método que las hiciera sensibles a la luz - inyectaron un canal iónico sensible a la luz, como el que tienen algunas algas, que es una proteína en la membrana celular que deja pasar iones de sodio y calcio y activa las neuronas; también hay un canal que actúa como inhibidor-. Luego aplicaron luz a las neuronas mediante una fibra óptica conectada a un láser y al cerebro de los ratones. A determinada frecuencia, se estimulaba la producción de hipocretina y se pasaba del sueño a la vigilia. Los científicos despertaban a los ratones a voluntad.

De Lecea explica que su trabajo no cambia por ahora el tratamiento de la narcolepsia, porque ya hay una terapia eficaz y su hallazgo no basta para curar la atrofia de hipocretina. Sí que los estudios ayudarán a conocer mejor trastornos del sueño y, a la larga, a tratarlos.

El investigador también subraya las posibilidades que abre la tecnología de estimulación mediante la técnica usada, la optogenética (basada en trabajos de colegas bioingenieros de Stanford y que descodifica en patrones de actividad eléctrica el mecanismo neuronal). Abre perspectivas a actuar en distintos grupos de neuronas para controlar sus funciones. El control remoto cerebral ha sido durante años ciencia ficción y el objetivo de neurocientíficos y psiquiatras.

Pero De Lecea, pese a que además de la hipocretina ha identificado otros dos neurotransmisores, advierte de que por ahora sólo se podría actuar sobre "funciones que radican en regiones cerebrales muy concretas como ritmo circadiano, apetito o función respiratoria" y que dependan de un mecanismo con pocos tipos de neuronas implicadas. "Por ejemplo, podría haber regiones cerebrales que regulan el estrés, la libido que serían susceptibles de ser modificadas mediante la optogenética". "Una aplicación clínica - dice- es el tratamiento de epilepsia multifocal o el parkinson o, en el futuro, se podría investigar en funciones para pacientes con parálisis".

Brillante carrera en California

Lecea, de 41 años, lleva casi 16 años en EE.UU. Lidera un grupo investigador desde hace 12 (primero en San Diego y ahora en Stanford). Hace una década identificó la hipocretina, que regula la respuesta al estrés y el mecanismo de motivación y recompensa. Inhibirla previene la recaída adictiva.