Mostrando entradas con la etiqueta coca cola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coca cola. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de marzo de 2010

Refrescos, Refrescos, Refrescos y Calorias

Los refrescos azucarados parecen estar en el ojo del huracán en Estados Unidos. Después de que varios senadores hayan propuesto un gravamen especial sobre estas bebidas y el propio presidente Obama haya anunciado un plan que prevé prohibirlos completamente en las escuelas públicas en un intento de frenar la obesidad infantil, las reacciones no se han hecho esperar.
"¿Son los refrescos el nuevo tabaco?", se preguntaba esta semana un artículo publicado en el diario 'The New York Times'. Las similitudes con la lucha antihumo son claras –algunas voces también han pedido que se incluya en las etiquetas una advertencia sobre sus riesgos. No hay ningún alimento o bebida causante de la obesidad por sí mismo, sino que es un cúmulo de factores. Por tanto, achacar toda la responsabilidad a un sólo producto sería erróneo. En este sentido, hay que recordar que las calorías no son una exclusiva de las bebidas con burbujas. De hecho, hay refrescos con un contenido muy bajo en azúcares, mientras que muchos jugos y néctares pueden llevar grandes cantidades. Más que hablar de restringir la ingesta de refrescos, deberíamos hablar de moderar el consumo de bebidas con calorías. Los refrescos no son la única bebida que ha acaparado titulares esta semana. También el alcohol ha dado mucho de que hablar después de que las autoridades sanitarias británicas se hayan planteado obligar a los productores a añadir distintas advertencias en el etiquetado. Incluir frases como 'Bebe con responsabilidad' o 'Conoce tus límites' ayudaría, según sus promotores, a fomentar un consumo más adecuado. Las autoridades habían llegado hace años a un acuerdo con la industria para que estos mensajes fueran apareciendo progresivamente en sus productos. Sin embargo, el pacto no estaba dando los frutos esperados.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Es Santa Claus el enemigo número uno de la salud pública?



Un médico australiano, Dr. Nathan Grills,  expresa que no tiene ninguna duda en un informe publicado en la edición en línea del 17 de noviembre de BMJ. El famoso San Nicolás promueve la obesidad, la conducción en estado de embriaguez, el exceso de velocidad y hábitos insalubres en general, de acuerdo a el mencionado facultativo de la Universidad de Monash en Melbourne.
Quizá Grills no esté siendo del todo serio. La revista dedica su edición de Navidad, en la que aparece el informe, a investigaciones jocosas. Aún así, estos hallazgos dan algo en qué pensar.
Por ejemplo, Grills sugirió que Santa debería compartir la comida de Rodolfo el reno, apio y zanahorias, en lugar de golosinas altas en calorías. Además, el tipo de rojo y blanco debería ir a pie o en bicicleta en lugar de andar a velocidades alucinantes en trineo a todas partes.
Debido a que "Papá Noel necesita afectar la salud en apenas 0.1 por ciento para perjudicar millones de vidas", aseguró Grills, podría hacer una diferencia enorme si se preocupara más por su salud.
Anotó que Papá Noel se relaciona con productos poco saludables, como Coca-Cola, y con frecuencia aparece con una pipa en la mano. En algunos países, la gente le deja una copita de brandy, por lo que podría conducir en estado de embriaguez, agregó Grills.
Y finalmente, ¿qué hay con todos esos niños que se sientan en el regazo de esos ayudantes decembrinos de Papá Noel? Si el viejito vivaracho que representa a Papá Noel tiene tos, puede contagiar a los niños. Además, eso podría dar lugar a unas fiestas para nada felices.

domingo, 2 de agosto de 2009

El agua es un derecho humano y no debe privatizarse

¿Recuerda usted cuándo se podía beber el agua de la llave? Ahora la gente gasta cientos y hasta miles de pesos al año en pagar agua purificada embotellada, la que a Coca-Cola y otras transnacionales les sale prácticamente gratis, al ser hoy las propietarias de pozos y manantiales.
El secretario de la Comisión Especial para la Defensa de los Derechos Sociales de Acceso al Agua y la Protección de Ambientes Acuáticos de la Cámara de Diputados, Roberto Cerezo Torres, denunció que en México las compañías embotelladoras obtienen concesiones que van de entre los 5 y los 50 años, o bien se apropian del preciado líquido por medio de la propiedad de pozos y manantiales. Destacó que según estudios, de 310 millones de litros de agua purificada, la embotelladora FEMSA-Coca-cola, la más grande de América Latina, se apropia de 49.1 por ciento, mientras que Grupo Modelo concentra 36.4 por ciento; Pepsico, 5.9 por ciento; Nestlé, 4.9 por ciento y Danone 3.6 por ciento. A través de un punto de acuerdo exhortó al titular de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo para que rinda un informe sobre las concesiones y explotación de agua superficial y acuíferos destinados al envasado o comercialización de agua, así como el nombre de los beneficiarios que explotan este vital líquido. Puntualizó que indicadores del 2007 especifican que México registró una disponibilidad natural media per cápita de agua de 4 mil 312 metros cúbicos, lo que representa una cantidad inferior en 95 por ciento con respecto del promedio internacional, ocupando el lugar 90 de 176 países.
En este sentido, agregó que nuestro país, con respecto de Estados Unidos, aparece por debajo, en 37.5 por ciento, y en comparación con naciones de América Latina, México se encuentra por debajo de 16 de ellas.
De acuerdo con datos oficiales, en menos de 60 años la disponibilidad media per cápita en México disminuyó 75 por ciento, al pasar de 18 mil 035 metros cúbicos a 4 mil 312. Actualmente el país cuenta con 653 acuíferos, de los cuales 101 están sobreexplotados, debido a esto la reserva de agua subterránea está disminuyendo a un ritmo cercano a seis kilómetros cúbicos por año. El diputado dijo que la etiqueta de la botella especifica que el agua es natural y pura de manantial y que proviene de un glaciar impoluto y cubierto de nieve, “pero ¿de dónde se obtiene en realidad el agua que venden las compañías de agua embotellada?”. “Se desconoce el tipo de agua que utilizan, de dónde la obtienen, cuánto pagan por los derechos del líquido, especialmente en las zonas con gran escasez de recursos hídricos sobreexplotados”, subrayó. Aseguró que dentro de la variedad de bebidas embotelladas que las familias mexicanas consumen, el agua ocupa el segundo lugar después del refresco y sus ventas representan el segmento más dinámico del sector de alimentos y bebidas.“El agua es un derecho humano y no debe privatizarse, pues se trata de un gran negocio que les ha redituado enormes utilidades a las compañías de agua embotellada”, expresó.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Agua ¿es gratis?


Con el manoseado slogan de que lo público es perverso y lo privado es amor, el secretario general electo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien tomará posesión del cargo en junio próximo pero desde ya afila los dientes, asegura que mientras al agua se le considere un "bien público, casi gratuito, se va a acelerar el mal uso, la mala asignación y el abuso".

Gurría llega tarde -con un severo cuadro de amnesia, pues de una u otra suerte ha estado involucrado en el proceso-, porque desde 1983 la política privatizadora incorporó el tema del agua como prioridad en su agenda. De la Madrid sentó las bases, Salinas de Gortari abrió las primeras grandes puertas, Zedillo algunas otras y Fox las que quedan.

Entonces, el agua "ya no puede ser un bien gratuito", porque "se va a acelerar el mal uso, la mala asignación y el abuso".

Pues bien, entre los logros de la privatización del agua en México (sin abusos y mala asignación) debe subrayarse el siguiente: cuatro trasnacionales controlan gran parte del exitoso negocio del agua embotellada en el país (Coca-Cola, Pepsico, Nestlé y Danone), que obtienen el líquido "con subsidios estatales asombrosamente generosos y favorables y la venden en botellas de plástico a mil o 10 mil veces lo que les costó conseguirla".

Con la ayuda de Gustavo Castro Soto, integrante del CIEPAC, conocemos que en México Coca-Cola ha comprado casi todas las marcas de refrescos del país y tiene las mayores concesiones para la extracción del agua. Tan sólo Coca-Cola Femsa (con matriz en Monterrey) vende un volumen tal de refrescos que el agua para producirlos equivale al consumo normal diario de 14 millones 500 mil personas (dos litros por persona).

A partir de 2000 y hasta julio del 2003 se habían dado 10 concesiones de más de 4 millones de metros cúbicos de agua a las embotelladoras que operan en México (todas de Coca-Cola y Pepsico), pero desde 1994 se han otorgado a 16 embotelladoras alrededor de 27 concesiones en 10 estados y sobre 15 ríos: cinco en Aguascalientes; dos en Zacatecas; cinco en Jalisco; tres en Colima; una en Coahuila; cinco en Durango; una en Zacatecas; tres en San Luis Potosí; una en Guerrero y una en Morelia. La concesión más grande se otorgó en 2001 a la Embotelladora de Cuernavaca por un millón 353 mil metros cúbicos de agua subterránea de la cuenca del Río Balsas.

De las 27 concesiones 19 son para extraer agua de las cuencas y ocho para descargar desechos en ellas. La extracción total de estas concesiones es de 9 millones 422 mil 990 metros cúbicos de agua por año, que equivaldrían a 27 mil 713 millones 13 mil 590 latas de Coca-Cola. De otra forma, si un metro cúbico de agua es igual a mil litros, y una persona necesita tomar tres litros de agua diarios en promedio y en condiciones normales, el agua concesionada a las empresas equivale a 8.6 millones de años de consumo diario de una persona.

Además de las siguientes embotelladoras, hay otras tres que también han adquirido concesiones: Ameca (Jalisco), Coahuila (Coahuila), y la Gómez Palacio (Coahuila). Estas 19 embotelladoras que han duplicado sus ganancias con la ayuda gubernamental pertenecen al grupo Continental y los empresarios Purita Leonor, Guillermo Prieto Rivera y Robert J. Dotson Castrejon (presidenta del consejo de administración y tesorero del Grupo Continental, respectivamente), amigos del presidente Fox, quienes conectaron sus tuberías al recurso hoy en disputa por la privatización más importante del mundo: el agua.

Entre esa lista aparecen las siguientes embotelladoras: Aguascalientes (Aguascalientes), dos concesiones (1994 y 2002), una para descarga en el Río San Pedro y la otra para la extracción subterránea de 230 mil 500 metros cúbicos de agua por año de la cuenca Lerma-Santiago; Las Trojes (Aguascalientes), tres concesiones (1994, 1997 y 2000); una de descarga en el río San Pedro y las otras dos de extracción subterránea en la cuenca Lerma-Santiago por 420 mil metros cúbicos de agua cada una; La Bufa (Zacatecas), dos concesiones (1998), una de descarga sobre el río Arroyo Cieneguillas, y una de extracción de agua subterránea por 207 mil metros cúbicos sobre la cuenca El Salado.

Además, La Favorita (Jalisco), tres concesiones (1996, 1998, 1999); dos de descarga sobre el Arroyo El Ahogado y Arroyo Ocotán, y una de extracción subterránea por 600 mil metros cúbicos de agua de la cuenca Lerma-Santiago; Zapopan (Jalisco), una concesión (2002) para la extracción de 600 mil metros cúbicos de agua subterránea de la cuenca Lerma-Santiago; Los Altos (Jalisco), una concesión (1994) para la extracción subterránea de 192 mil metros cúbicos de agua de la cuenca Lerma-Santiago; Tecomán (Colima), tres concesiones (dos en 1994 y una en 1995); dos son de descarga sobre el Canal Tecuanillo y Laguna de Cuyutlán; y una de extracción de un millón 200 mil metros cúbicos de agua subterránea de la cuenca Armeria-Coahuayana; Lagunera (Coahuila), una concesión (2002) para extraer 600 mil metros cúbicos de agua subterránea de la cuenca Nazas-Aguanaval.

Por si fuera poco, Guadiana (Durango), tres concesiones (dos en 1994 y una en 2002); las tres para la extracción de agua subterránea de la cuenca Presidio-San Pedro, una por 50 mil, otra por 314 mil 407 la tercera por 86 mil 143 metros cúbicos de agua; Guadalupe Victoria (Durango), dos concesiones (1994 y 2001); una para descarga sobre el río Mezquital y la otra para la extracción subterránea de 460 mil 908 metros cúbicos de agua de la cuenca Presidio-San Pedro; Fresnillo (Zacatecas), una concesión (1995) para la extracción superficial de 240 mil metros cúbicos de agua de la cuenca El Salado; San Luis (San Luis Potosí), una concesión (2000) para la extracción subterránea de 498 mil 199 metros cúbicos de agua de la cuenca El Salado; Tangamanga (San Luis Potosí), una concesión (2001) para la extracción subterránea de 500 mil metros cúbicos de agua de la cuenca El Salado; Río Verde (SLP), una concesión (1994) para la extracción subterránea de 77 mil metros cúbicos de agua de la cuenca del río Panuco; Yoli de Acapulco (Guerrero), una concesión (2002) para la extracción subterránea de 662 mil metros cúbicos de agua de la cuenca Costa Grande (su dueño es Robert J. Dotson Castrejón); y Cuernavaca (Morelos), una concesión (2001) para la extracción de un millón 353 mil metros cuadrados de agua subterránea del Río Balsas (su dueña es Purita Leonor Guillermo Prieto Rivera).

En resumidas cuentas, el agua es de quien la pague, y si alguien no tiene con qué, pues que se muera de sed.

Via: La jornada:Carlos Fernández-Vega

viernes, 25 de abril de 2008

Irracionalidad predecible


El libro del investigador Dan Ariely relata cómo la gente es predeciblemente irracional en determinados tipos de situaciones.

Hay una gran diferencia entre estar rodeado por el fuego en una explosión en Israel o dejar un billete en el refrigerador de un dormitorio del MIT. Pero de una extraña manera esas dos cosas están conectadas.Conexiones o relaciones inesperadas y sorprendentes están en el corazón de una investigación fascinante dirigida por Dan Ariely del MIT.

Su estudio del comportamiento económico ha demostrado, en una creativa variedad de maneras, que la gente frecuentemente toma decisiones que parecen desafiar toda lógica, pero lo hacen de una manera predecible y consistente.Su libro “Predictably Irrational” (HarperCollins) fue catapultado a la fama por la lista de los libros más vendidos del The New York Times el pasado 19 de febrero y todavía sigue allí.

Tomar un billete de dólar es un ejemplo. Ariely ha estado fascinado con la manera en la que la gente racionaliza sus decisiones acerca de lo que es ético o no. Sus pruebas o tests a pequeña escala que ha llevado a cabo, en las que estaban involucrados unos pocos dólares, revelan los patrones de pensamiento que quizás sean importantes para entender cómo los líderes de una compañía como Enron entablaron un actividad criminal en la que estaban involucrados cientos de millones de dólares.
Así es como funcionaba uno de sus test: Ariely y sus estudiantes fueron por ahí y distribuyeron aleatoriamente paquetes de seis Coca Colas en los refrigeradores de las residencias de estudiantes del campus universitario. Cuando volvieron al cabo de unos pocos días todas las Coca Colas habían desaparecido.Pero cuando más tarde colocó grupos de seis billetes de dólar en los mismos refrigeradores, ni un solo billete había desaparecido cuando volvieron más tarde a comprobarlo. Aunque el valor de las dos cosas era el mismo, la gente se comportó de manera totalmente distinta. ¿Por qué?Arieley dice que cuando empezó a leer sobre el caso Enron le llamo la atención lo que denominó contradicciones extrañas.

Esos directivos dieron dinero a la caridad, y eso no es precisamente la imagen de alguien malvado. Y había 10.000 personas trabajando para la compañía, que obviamente no eran mala gente. ¿Pudo haber algo en la estructura de la compañía que permitiera a personas normales actuar de este modo?Así que Ariely comenzó con sus pruebas sencillas sobre las decisiones éticas de la gente en situaciones cotidianas. Los resultados, al igual que con las Coca Colas y los billetes de Dólar fueron llamativos.Por ejemplo, entregó a la gente un test consistente en preguntas matemáticas muy sencillas pero sin darles suficiente tiempo para terminarlo. En promedio, la gente acertó 4 de 20.

Entonces hizo que la gente hiciera el test pero se puntuara a sí misma usando la plantilla con las soluciones. Súbitamente el promedio subió a 7 de 20.Repitió el experimento pagando a la gente un dinero proporcional al número de respuestas acertadas. Se obtuvo el mismo resultado. Todo el mundo engañaba, pero sólo un poco, incluso cuando era imposible que los pillaran, ya que se destruían los papeles y ellos tomaban el dinero con sus propias manos de una jarra con 100 dólares. Nadie reclamó los veinte dólares. Sólo reforzaban sus ganancias con un extra.Pero entonces probó con otra variación: antes de hacer el test solicitó a un grupo de sujetos que nombraran 10 libros que hubieran leído en el instituto. Al otro grupo les pidió que enumeraran los diez mandamientos según los pudieran recordar.

El grupo preguntado por los libros hizo lo mismo que en los casos anteriores, engañando sólo un poco. Sin embargo, el grupo al que se pidió enumerar los diez mandamientos fue totalmente honesto.Según Arieley explica, solamente el acto de considerar la moralidad eliminó el engaño.Aunque su libro es con frecuencia comparado con “Freakonomics”, Arieley mantiene que, de hecho, el resultado de su investigación es casi opuesto a la del otro libro.

En el caso de “Freakonomics” sus autores encontraron casos donde el comportamiento de la gente, incluso en contextos claramente irracionales, era perfectamente racional y seguía los principios establecidos por la economía. En el trabajo de Arieley por el contrario, se muestra que la gente se comportan irracionalmente de manera consistente cuando la economía tradicional predice que seguirían el curso de su propio y racional interés.La fascinación de este investigador sobre por qué las personas se comportan como lo hacen y cómo justifican sus acciones surgió inicialmente de su propia experiencia con el sufrimiento.

Él se crió en Israel y a la edad de ocho años una bomba quemó el 70% de su piel. Pasó tres años en una hospital pasando por una recuperación extenuante, que incluía una hora diaria sustituyendo las vendas que cubrían su cuerpo.Estaba convencido de que debía de haber un proceso mejor de realizar esta tarea, quizás empezando por la parte más dolorosa primero, y tomándose frecuentes descansos. Pero las enfermeras insistían en hacerlo de manera opuesta: empezando por lo más sencillo y sin descansos. Después de que le dieran el alta, Ariely decidió hacer alguna investigación sobre esta cuestión.

El estudio, en el cual varios voluntarios fueron sometidos a un dolor bajo control en diversas maneras, confirmó que su idea era mejor.Las enfermeras estaban equivocadas, pero, ¿por qué estaban equivocadas si tenían mucha experiencia y buenas intenciones? Lo sucedido le condujo a una vida de exploración de situaciones en las que las buenas intenciones y la experiencia no son suficientes y las cosas terminan por salir mal.Entonces empezó a hacer experimentos en los que la gente toma decisiones. Ariely explica que la meta final de todo su trabajo de investigación es una simple y seria.La economía del comportamiento puede proporcionar una visión deprimente de cómo la gente toma decisiones, según él, pero puede además ser empleada para mejorar la manera en la que la gente toma decisiones. Usando estos principios dice, sabiamente: “deberíamos de ser capaces de diseñar un mundo mejor”.

lunes, 7 de abril de 2008

Coca-Cola, Pepsico, Nestlé, Bimbo y Kellogg’s, responsables, México es 2do lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo


El Gobierno mexicano y empresas como Coca-Cola, Pepsico, Nestlé, Bimbo y Kellogg’s son los responsables de que México haya alcanzado el segundo lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo, después de Estados Unidos.
De acuerdo con el director de la asociación civil El Poder del Consumidor (EPC), Alejandro Calvillo -quien demandó a dos de esas corporaciones por sus prácticas publicitarias–, la falta de control que las autoridades ejercen sobre las mismas es la causa de que conforme a la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 70% de la población adulta tenga problemas de sobrepeso y obesidad, así como 5.6 millones de niños y 7.8 millones de adolescentes.

Dichas cifras se traducen en que uno de cada cuatro niños padece sobrepeso, y en que alrededor del 70% de ellos puedan ser también obesos en su edad adulta, con altas probabilidades de contraer diabetes.

A juicio de Alejandro Calvillo, este panorama se debe en gran medida a la falta de aplicación de la ley contra las prácticas publicitarias de empresas como Nestlé, Bimbo, Kellogg’s, Pepsico y Coca-Cola, firma esta última que sólo en México realiza el 11% de sus ventas mundiales.

Al respecto, la Segunda Evaluación del Programa de Desayunos Escolares reveló que las familias indígenas del País gastan más de 20 pesos a la semana en refrescos y sólo 10 pesos en leche, lo que significa que el refresco es parte de la dieta diaria de 12.6 millones de indígenas (12% de la población mexicana).

Por cierto que, dice el investigador, México no sólo tiene el segundo lugar en obesidad en el mundo, sino que ya alcanzó también el segundo sitio mundial en consumo de refrescos por persona: medio litro por día en promedio…

Contribuyen empresas

Aunque en 1969 Estados Unidos había prohibido el uso del ciclamato de sodio en los refrescos, y México hizo otro tanto el 15 de diciembre de 1999, el Gobierno de Vicente Fox, quien fue directivo de la Coca-Cola, autorizó que esa empresa utilizara dicho aditivo para introducir al País la Coca-Cola Zero.

Esto lo hizo el Gobierno de Vicente Fox mediante un acuerdo publicado el 17 de junio de 2006 (poco antes de dejar la Presidencia de la República) en el Diario Oficial de la Federación, contraviniendo las disposiciones de 1999, establecidas en el denominado “Acuerdo por el que se determinan las sustancias permitidas como aditivos y cuadyuvantes”.

Dicha trasnacional –junto con Kellogg’s y Matell– obtuvo recientemente el “premio al peor producto” en un congreso realizado en Sydney, Australia, que reunió a 220 organizaciones de consumidores de todo el mundo. Según el dictamen de Consumers International, “estas empresas han incumplido sus responsabilidades y abusan de la confianza del consumidor”.

Por ello, explica el director de EPC, Alejandro Calvillo, hace tres meses el organismo que representa lanzó la Campaña Global de Rechazo a los Refrescos, dirigida a exigir a los gobiernos que obliguen a Coca-Cola y a Pepsico a “limitar la publicidad de refrescos y otras bebidas con alta densidad calórica vinculadas a la epidemia de la obesidad…”.

Aunque la iniciativa no fructificó, Calvillo apunta que otro de los graves problemas de salud de los niños es provocado por el consumo de aditivos comunes como el benzonato de sodio y los colorantes utilizados en bebidas y alimentos procesados. Presentes en los refrescos Coca-Cola y Pepsi, tales ingredientes ocasionan trastornos como déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los niños.

En México, continúa, la TDAH ocupa los primeros lugares de atención en clínicas siquiátricas, en consultas al sicólogo y al pediatra, así como en escuelas, pues de acuerdo con datos que la Secretaría de Salud le proporcionó a El Poder del Consumidor, existen cerca de 1.5 millones de niños y 3 millones de adultos con este trastorno.

“Pero si la empresa refresquera privilegiada en el sexenio de Vicente Fox fue la Coca-Cola, en el actual de Felipe Calderón es la Pepsi”, sentencia el director de EPC, y explica:

Al inicio del ciclo escolar 2007-2008, la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, lanzó en las escuelas de educación media y básica del País la campaña Vive Saludable Escuela, de la empresa Pepsico, como parte de la estrategia de esta empresa productora de refrescos y botanas para contrarrestar el Movimiento Bienestar que había emprendido Coca-Cola.

Alejandro Calvillo no tiene al respecto duda de que Josefina Vázquez Mota “cayó en el juego de relaciones públicas diseñado por Pepsico para posicionarse en las escuelas con los niños”, pero más aún, señala, tanto Coca-Cola como Pepsico “están sobornando a los directivos de las escuelas y cooperativas pagándoles por la exclusividad de su producto en las ventas internas, ya sea con dinero en efectivo o con especie”.

El caso Kellogg’s

Por su parte, Kellogg’s, que dirige a los niños productos con altos niveles de azúcar y sal, “contribuyendo a la epidemia de la obesidad que sufren” los menores, fue responsabilizada por la Asociación Mundial de Asociaciones de Consumidores de incurrir en la manipulación y el engaño publicitarios para elevar la cantidad de pequeños que consumen sus productos.

En artículos como Zucaritas, puntualiza Calvillo, el 40% del contenido son azúcares, mientras que para Choco Krispis, Froot Loops y Chocos la cifra correspondiente es de 46%.

Con similar contenido calórico se encuentran los cereales procesados por la trasnacional Nestlé dirigidos al mercado infantil (Nesquik, Trix, Lucky Charms y Cookie Crisp).

En enero de 2008 la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios, Consumidores y Usuarios de Chile y El Poder del Consumidor denunciaron al corporativo Bimbo por “engañar” a sus consumidores, pues en los empaques de Pan Integral Bimbo, Pan Integral Wonder y Pan Integral Orowet, puso la leyenda integral 100%, cuando en realidad su ingrediente principal no es harina integral de trigo.

E inclusive la Organización Mundial de la salud (OMS), el Instituto de Medicina de Estados Unidos y la Carta Europea contra la Obesidad establecen cuáles son los factores que generan el actual “ambiente obesigénico”:

–La publicidad que promueve entre los niños el consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y sal.

–La predominancia de estos alimentos en las instituciones educativas.

–La falta de acceso a agua potable gratuita en escuelas y espacios públicos.

–La nula orientación nutricional sobre lo que debe y no debe comerse de manera habitual, y

–La falta de etiquetado claro en los productos.


El factor Gobierno

Pero a esos factores Calvillo agrega otro en nuestro País: la responsabilidad del Estado mexicano, ya que existen tres legislaciones que prohíben las campañas publicitarias “engañosas” y no se aplican: el reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad, la Ley Federal de Radio y Televisión, y la Ley Federal de Protección al Consumidor.

“Si se aplicaran esas leyes, puntualiza, una parte importante de la publicidad dirigida a los niños tendría que ser retirada del aire y sancionarse en dos aspectos: engaño publicitario y afectación de hábitos alimentarios.”

Pero hasta ahora, asegura, en México ninguna empresa ha sido sancionada por difundir publicidad “engañosa” dirigida a los niños, aunque deteriore los hábitos de alimentación.

Justamente El Poder del Consumidor presentó una denuncia contra Kellogg’s y Nestlé ante la Secretaría de Salud porque la publicidad que dirigen a los niños “es uno de los factores que contribuye a generar la epidemia de sobrepeso y obesidad en la infancia”.

Pero, advierte, ese tipo de empresas continúan manteniendo el control político en México, como lo demuestra el hecho de que en marzo de 2007, con el voto del PAN y el PRI, la Cámara de Diputados rechazó una iniciativa para restringir la publicidad de los alimentos “chatarra” o para que ésta mostrara los efectos en la salud de los consumidores.

Recuerda el investigador que las empresas ganaron gracias al cabildeo de Jaime Zabludovsky, quien fue jefe del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio (TLC), hoy presidente de ConMéxico, que agrupa a estas grandes empresas. La tarea de Zabludovsky, precisa Calvillo, es evitar que se apruebe alguna regulación que afecte a las integrantes de ConMéxico, tanto a nivel federal como estatal.

Otro caso que le viene a la memoria es el momento en que Julio Frenk, secretario de Salud de Vicente Fox, apareció en un anuncio pagado por Pepsico y con los logos de Sonric’s y Sabritas detrás de él. Frenk inauguraba una de las empresas de Pepsico y declaraba que no hay alimentos buenos y malos, sino dietas adecuadas y no adecuadas, expresa el representante de EPC.

“Se estima, concluye, que en México, un niño que ve dos horas de televisión diaria presenciará 12 mil 700 anuncios de comida ‘chatarra’ al año, similares al comercial de Julio Frenk, y ninguno con orientación nutricional. Lo mismo ocurre en las escuelas, en donde predomina la venta de comida ‘chatarra’ sin que las autoridades hagan nada al respecto.”

Autor:Patricia Dávila
Via:http://www.am.com.mx/