sábado, 3 de octubre de 2009

Hipotermia para el niño asfixiado



Una investigación reciente muestra que reducir la temperatura corporal de los recién nacidos carentes de oxígeno disminuye el riesgo de problemas neurológicos más adelante. Desafortunadamente, la estrategia no redujo el riesgo de muerte ni discapacidad grave. Pero los hallazgos, que aparecen en la edición del 1 de octubre de la revista New England Journal of Medicine, ayudan a cerrar una brecha crucial en los esfuerzos por tratar a los bebés que sufren daño cerebral debido a la hipoxia, es decir, la falta de oxígeno.
Reducir la temperatura corporal, o hipotermia, se ha usado desde los años 20 y 30 para ayudar con lesiones e incluso para reducir el daño tras un ataque cardiaco. Los científicos apenas ahora recolectan datos sobre la manera en que la hipotermia podrían beneficiar a los bebés que tienen encefalopatía isquémica hipóxica (EIH), cuando la privación grave de sangre en el cerebro resulta en la muerte de células cerebrales, posiblemente llevando a parálisis cerebral o retardo mental. Investigaciones anteriores se han enfocado en los bebés prematuros, actualmente se trata de bebés a término, así que expande la indicación para su uso.
En este estudio, que se llevó a cabo en cinco países, participaron 325 bebés que tenían menos de seis horas de edad, que habían nacido casi a término y que habían sufrido daño cerebral como resultado de la privación de oxígeno. Se asignó a los recién nacidos al azar para atención de cuidados intensivos junto a enfriamiento del cuerpo a 33.5 grados Celsius (92.3 Fahrenheit) o a solo recibir cuidados intensivos. Los del grupo de enfriamiento fueron envueltos en mantas de enfriamiento y colocados en incubadoras sin encender. Les enfriaron por unas 72 horas. Entonces, se dio seguimiento a los bebés hasta que tenían 18 meses.
La mortalidad fue casi la misma en los dos grupos. 42 bebés del grupo de enfriamiento murieron, frente a 44 en el control de grupo. El número de bebés con discapacidades graves del neurodesarrollo fue de 32 en el grupo que fue enfriado y 42 en el grupo de control. Pero los bebés del grupo de enfriamiento tuvieron 57 por ciento más probabilidades de sobrevivir sin daño neurológico. Esto incluyó una reducción de 33 por ciento en el riesgo de parálisis cerebral, además de mejoras en las puntuaciones de los índices de desarrollo mental y capacidades psicomotoras. El enfriamiento también redujo el índice de problemas del neurodesarrollo: 21 de los bebés del grupo enfriado (de 112 supervivientes) frente a 33 (de 110 supervivientes) del otro grupo.
El enfriamiento probablemente funcione al hacer más lento el metabolismo de las neuronas en las células cerebrales de manera que evite que mueran.
Los cirujanos a veces usan enfriamiento severo para detener el corazón cuando realizan cirugía cardiotorácica en los recién nacidos.
Los autores, de un consorcio de instituciones de Gran Bretaña, apuntaron que algunos efectos tal vez no se evidencien hasta después de los 18 meses de edad, pero ningún estudio lo ha evaluado hasta ahora.

Via:: John Ragheb, M.D., director, pediatric neurosurgery, Miami Children's Hospital, and professor, clinical neurological surgery and pediatrics, University of Miami Miller School of Medicine; James M. Greenberg, M.D., director, division of neonatology, and associate director, Perinatal Institute, Cincinnati Children's Hospital Medical Center; Oct. 1, 2009, New England Journal of Medicine

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