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domingo, 29 de marzo de 2009

Desórdenes alimentarios


Son diversas las publicaciones que difunden nuevos términos dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la "drunkorexia", que se entiende como una abreviación de una serie de conductas desequilibradas como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. También nueva es la palabra "diabulimia", un problema de la conducta alimentaria al alza entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de perder el máximo peso. Las noticias sobre las manías y las obsesiones de muchos personajes famosos con las comidas que se decantan por el consumo exclusivo de alimentos orgánicos y libres de aditivos despertaron en su día el interés por un nuevo trastorno alimentario que fue acuñado con el término de "ortorexia", entendido como la obsesión por la comida sana. A la obcecación por conseguir un cuerpo musculoso detrás de horas y horas de ejercicio intenso también se le puso un nombre, la "vigorexia". Ahora son diversas las publicaciones, blogs y páginas webs que difunden nuevos vocablos que se incluyen dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la "drunkorexia" que, sin ser la denominación médica oficial del trastorno, abrevia una serie de comportamientos insanos como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. Reciente es también el término de "diabulimia", un creciente problema de la conducta alimentaria entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de reducir el máximo peso.

"Drunkorexia": no comer para beber
El hecho de seguir una dieta de adelgazamiento supone considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga energética, se han de limitar con el fin de darle al cuerpo las calorías que precisa pero no más. Además de los consabidos dulces y snacks energéticos (patatas fritas y similares), el dietista-nutricionista, a la hora de planificar una dieta sana, también sugiere poner un límite al consumo de bebidas azucaradas y bebidas con alcohol. Al reconocido perjuicio para la salud del consumo desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías) de todas aquellas bebidas alcohólicas. Un gramo de alcohol o etanol aporta 7 kilocalorías. Con ayuda de una fórmula para sencilla determinar los gramos de alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas. Así, pues, tomar una lata de cerveza (330 ml) supone al organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías; y un combinado supera las 200 calorías. Si se hace dieta, la limitación de tomar cervezas o combinados no suele ser bien admitida por los jóvenes, en general, y por las chicas, en particular, que son las que antes comienzan a querer adelgazar. La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo, sobre todo, entre las chicas jóvenes. Varias publicaciones se han hecho eco de este comportamiento insano, y que podría incluirse dentro del grupo de los trastornos de la conducta alimentaria. "La obsesión con estar delgado y la aceptación social del consumo de alcohol son parte del origen de este grave trastorno de la conducta alimentaria", declaraba Douglas Bunnell, presidente de la Asociación Nacional de Trastornos de la Conducta Alimentaria (National Eating Disorders Association) de Estados Unidos a una publicación estadounidense que trató el tema. Este experto actualmente ocupa el cargo de director de The Renfrew Center, una fundación que engloba a una serie de centros médicos especializados en el tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria localizados en distintas ciudades americanas.

"Diabulima"
El término "diabulimia" trata de definir a un trastorno de la conducta que se gesta en personas recién diagnosticadas de diabetes tipo 1, que precisa tratamiento crónico con insulina. Uno de los signos comunes que preceden al diagnóstico de la diabetes tipo 1 es la pérdida de peso a causa del desequilibrio hormonal que acontece. La insulina es la hormona que en condiciones de salud regula el metabolismo de los distintos nutrientes, en particular el de los hidratos de carbono o azúcares. Cuando el páncreas no secreta suficiente insulina, las células no pueden obtener energía a partir de los azúcares de los alimentos, y estos se eliminan por la orina, lo que conduce a un menor consumo y aprovechamiento energético, con la consiguiente pérdida de peso. Tras el diagnostico de la enfermedad, se comienza la terapia con una dieta adecuada combinada con insulina, y la persona va recuperando poco a poco el peso perdido. Sucede que muchas personas comen más azúcares para evitar las temidas hipoglucemias, bajadas bruscas de los niveles de glucosa en sangre (glucemia), lo que, a la larga, conduce a exceso de peso. Este nuevo fenómeno conocido como "diabulimia" consiste en utilizar la condición de la disciplina alimentaria y, sobre todo, del control de la insulina que exige la diabetes para perder peso. Las personas afectadas reducen las dosis de insulina con el fin de bajar de peso de manera intencionada. El organismo al no tener suficiente insulina no puede aprovechar todos los azúcares, el aporte energético es menor y, en consecuencia, se pierde peso. Es fácil comprender que los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos si se suman a una enfermedad crónica como es la diabetes. Sin insulina, aumentan los niveles de glucosa en sangre. Cuando llegan a unos niveles muy elevados (hiperglucemia) y se mantienen demasiado tiempo, se produce la cetoacidosis diabética, en la que la sangre se vuelve demasiado ácida. Los ácidos de la sangre dañan las células; esto puede conducir a una situación de coma, que puede llegar a ser mortal. A la larga, el exceso de azúcares daña los vasos sanguíneos que irrigan los nervios provocando neuropatías. Si el daño se produce en los vasos sanguíneos de la retina se puede sufrir retinopatía diabética, que afecta a la visión. Aunque el término "diabulimia" puede dar a entender que comparte conductas insanas con la bulimia nerviosa -comer por atracón y luego purgarse para compensar el exceso de calorías ingeridas-, se puede comprobar que los signos de identidad son totalmente distintos.

NUEVOS DESÓRDENES, NUEVOS TÉRMINOS
Son diversos, y en ocasiones muy específicos, los síntomas y los signos que sirven para identificar los desórdenes alimentarios distintos de los más conocidos y de mayor incidencia, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Por ejemplo, la sensación de inapetencia durante toda la mañana y de gran apetito a la hora de la cena y durante la noche son señas características del síndrome del comedor nocturno. Este comportamiento es totalmente distinto a lo que se define en clínica como "trastorno por atracón" o "binge eating", que consiste en la ingesta exagerada de alimentos, en momentos concretos y de forma inconsciente, para calmar la ansiedad. El término de "ortorexia" se entiende como la obsesión por la comida sana, basada en la selección de alimentos orgánicos, sin aditivos, etc., y se incluye también dentro del léxico de los desórdenes alimentarios. Incluso se está extendiendo el uso popular de la expresión "manorexia" para referirse a la anorexia nerviosa en varones.
Via:consumer.es

sábado, 13 de diciembre de 2008

Ortorexia


La “ortorexia nerviosa” fue descrita en 1977 por el Dr. Steve Bratman, médico naturista que observó en sus pacientes una preocupación exagerada respecto a la calidad de la comida que ingerían, es decir que lo que comenzó como algo que podía curarlos o mejorarlos de una enfermedad, se transformó en un trastorno de la alimentación. La Ortorexia es la obsesión por comer saludable junto con la bulimia y la anorexia es una patología en el orden alimenticio. Puede interferir negativamente en la vida de la persona que la padece. Quienes padecen ortorexia, comúnmente prefieren pasar hambre (incluso por largos periodos de tiempo) que comer alimentos que en su opinión son “impuros”, es decir, alimentos con altos contenidos de aditivos, grasas, etc., pudiendo dejar de ir a restaurantes, comida rápida e incluso a casa de familiares y amigos por el temor a los alimentos que puedan llegar a ingerir. Las personas con ortorexia, se imponen fuertes restricciones de alimentos, lo cual repercute directamente en su salud.

Síntomas
Aunque aún no se tienen claramente definidos los síntomas, ya se tienen ciertos criterios básicos para poder diagnosticar a un individuo como ortoréxico:
Dedicar más de 3 horas al día a pensar en su dieta “sana”.
Preocuparse más por la “calidad” de los alimentos que del placer de consumirlos.
Disminución de su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.
Sentimientos de culpabilidad cuando no cumple con sus convicciones dietéticas.
Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.
Aislamiento social provocado por su tipo de alimentación.
La alimentación “sana” les aumenta su autoestima.
Sólo se sienten seguros cuando comen comida “sana”.
La respuesta afirmativa a estas y otras cuestiones similares ayudara a diagnosticar la ortorexia nerviosa y su grado.


Características conductuales
Los pacientes que sufren este trastorno elaboran sus propias reglas alimentarias, autoimponiéndose una dieta libre de grasas, conservadores o colorantes porque consideran que estos elementos transforman su comida en impura. El tener que comer fuera de su casa, les genera un problema porque no pueden cumplir con la dieta, lo que puede traerles problemas de interacción social. Características psicológicas Ejercen un gran autocontrol para seguir su dieta pudiendo llegar a sentirse superiores por la fuerza de voluntad que tienen para no consumir determinados alimentos. Sienten culpa cuando no cumplen la dieta, lo que los lleva a castigarse con una dieta mas estricta o bien con la abstinencia de alimentos. El consumo de grasas les produce miedo, llegando incluso a desarrollar fobias ante ciertas sustancias químicas (conservadores por ejemplo). Pueden tener una conducta obsesiva - compulsiva respecto al tipo de alimentos que consumen. También se pueden presentar dependencia al tipo de alimentos “sanos” como aparece en los adictos a las drogas.

Complicaciones
Este trastorno puede tener graves consecuencias para la salud tales como:
Hipervitaminosis
Carencias nutricionales
Anemia
Osteoporosis
Hipotensión
Carencias de vitaminas
Trastorno obsesivo compulsivo relacionado con la alimentación
Depresión
Ansiedad
Agresividad a la hora de hablar del tema de la alimentación
Aislamiento social
De no ser atendida a tiempo puede llevar incluso a la muerte.
Tratamiento
Deben intervenir especialistas en trastornos alimentarios como psicólogos, nutriologos y medico general, para ayudarlos a recuperarse en el desorden físico y emocional incorporando a su dieta todo tipo de alimentos y quitarles el miedo a consumirlos.

Foto:Flickr