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domingo, 6 de diciembre de 2009

Suicidio, asfixia y el juego del fular


Un adolescente de trece años murió ayer en la población francesa de Eybens, cerca de Grenoble (Alpes), por estrangulamiento. Sus padres lo encontraron en su habitación colgado de una cuerda. ¿Suicidio? La investigación de la policía tratará de determinarlo, pero los padres sospechan que su hijo no se quitó la vida, sino que encontró la muerte accidentalmente jugando al juego del fular. Con él, son ya catorce los niños que han muerto este año en Francia por practicar este peligroso juego, consistente en provocarse la asfixia hasta el desvanecimiento en busca de sensaciones fuertes.Conocido bajo diversos nombres –juego del fular, del tomate, del cosmos, sueño indio, sueño azul, beso del dragón...–, esta práctica empezó a aparecer en las escuelas francesas hará una década, pero en los últimos dos años el fenómeno ha adquirido dimensiones preocupantes. Un sondeo  realizado a finales del 2007, reveló que el 73% de los escolares franceses habían asistido a juegos peligrosos de diverso tipo –el del fular principalmente, pero también otros juegos violentos– en el patio de recreo y un 12% confesaban haber participado alguna vez en ellos. Las víctimas no han hecho más que crecer. Cada año, el número de muertos en Francia por el juego del fular supera la decena, aunque los expertos consideran que esta cifra podría ser en realidad más abultada. El fenómeno está ampliamente subestimado, pues un cierto número de fallecimientos son clasificados como suicidios o accidentes domésticos. Esta práctica ha existido siempre, particularmente en ciertas relaciones sexuales entre adultos. Hará una decena de años llegó a los patios de recreo de las escuelas, aunque sin su vertiente sexual. A través del juego del fular, los niños buscan sensaciones extremas, como vértigo y alucinaciones, a las que pueden quedar enganchados como si fuera una droga. Algunos de ellos, en efecto, lo practican con regularidad, de forma adictiva, totalmente ajenos al peligro que corren. No sólo en el patio de recreo, sino en la soledad de su habitación en el domicilio familiar. La práctica esta extendida básicamente en la franja de edad de entre 11 y 15 años, aunque cada vez hay más casos en primaria e incluso en párvulos... Todos los niños pueden ser víctimas de tales prácticas. Los temerarios, sin duda, pero también los más reservados y tímidos, ansiosos por integrarse en un grupo. La emulación tiene un papel esencial en la extensión del problema. Sin olvidar los casos en que el estrangulamiento no es provocado por la propia víctima, sino por otro u otros niños... En la mayoría de los casos, los padres de las víctimas no vieron venir el peligro. Los expertos admiten que es difícil advertir las señales –en general leves y poco concluyentes, como rojeces en el cuello, mejillas sonrosadas, ojos brillantes, dolores de cabeza...–, por lo que insisten sobre todo en la necesidad de la prevención. Internet se ha convertido aquí en un peligroso enemigo. En la red se multiplican blogs y mensajes que inducen a estos juegos, sin que la ley pueda hacer nada por impedirlo. Por ello, el Ministerio de Justicia francés está estudiando reformar el Código Penal para perseguir la incitación a la práctica de juegos peligrosos.


miércoles, 27 de mayo de 2009

El perfil del adolescente suicida



Son mayoritariamente chicos, de carácter impulsivo y agresivo, con depresión, ansiedad u otro tipo de psicopatología, que, además, abusan del alcohol u otras sustancias. Este es a grandes rasgos el perfil de los adolescentes que acaban quitándose la vida.
El suicidio es la tercera causa de muerte entre los chicos y chicas de entre 11 a 18 años en EEUU, "y estas cifras son similares en el resto de países, como también lo es el hecho de que sean más niños que niñas los que lo hacen. Por ejemplo, entre los 10 y los 14 años, ellos se suicidan tres veces más que ellas; entre los 15 y los 19, cinco veces más, y hasta 10 veces más en el caso de tener entre 20 y 24 años", ha recordado David Shaffer, profesor de Psiquiatría y Pediatría de la Universidad de Columbia en Nueva York, durante el 8º Curso Internacional de Actualización en Psiquiatría Infanto-Juvenil. Shaffer, uno de los especialistas que más ha investigado sobre suicidio en adolescentes, reconoce que "los niños antes de alcanzar la pubertad saben cómo quitarse la vida pero es muy raro que lo hagan. Sin embargo, cuando alcanzan la adolescencia la ideación suicida es bastante más frecuente, como también lo es el que muchos se autolesionen", aclara.

Uso de cuchillos o navajas en la autolesión
Cortarse, sobre todo en el brazo, es la forma más común de autolesión. "La intención no es morir, sino que lo hacen como una forma de liberar tensión y luego se sienten mejor. Muchos lo malinterpretan como intento suicida, pero no es así", documenta el profesor estadounidense.
Las cifras que maneja el doctor Shaffer son escalofriantes. "El 15% de los jóvenes tiene ideas graves de suicidio y entre un 8% y un 10% ha intentado quitarse la vida". Para este especialista, la identificación de los adolescentes y jóvenes con riesgo pasa, primero, por el chequeo de los problemas mentales. "Sabemos que hasta el 68% de los chicos que tienen depresión no está recibiendo tratamiento y que el 80% de los que han hecho un intento de suicido no ha pasado por la consulta del médico. El chequeo sistemático tanto en los colegios como en las consultas de atención primaria ayuda a identificar no sólo a los que tienen patología sino también a los que poseen más posibilidades de quitarse la vida", defiende.
Precisamente, el profesor Shaffer es el padre del llamado 'TeenScreen Schools and Communities' (Test de Adolescentes en Colegios y Comunidades). Este tipo de prueba informatizada se realiza en tan solo 10 minutos. En 35 de los 41 estados de Norteamérica con programas de prevención de suicidio la recomiendan.

Chequeos en colegios para riesgo de suicido
Detecta especialmente los casos de depresión, ansiedad, abuso de alcohol y sustancias, pensamientos suicidas y comportamiento. No establece un diagnóstico, pero en el caso de que se intuya un problema se recomienda al alumno que mantenga una entrevista con un especialista. "Otra medida eficaz es formar a los profesores y a los padres para que identifiquen a los menores con más riesgo", apunta.
Más datos característicos del suicidio en adolescentes son los que hacen referencia al carácter impulsivo de los niños con más tendencia a quitarse la vida, su falta de control de las emociones y la alta carga de estrés emocional que padecen. "Normalmente, hay siempre un factor precipitante en estos casos. Es fundamental saber que estos chicos casi nunca comentan sus intentos suicidas a quienes les rodean".
También se debe valorar el consumo excesivo de alcohol. "Dos tercios de los chicos de entre 17 y 19 años que se suicidan toman alcohol en exceso. Hay un dato muy significativo respecto a este hecho, con la 'Ley seca' y cuando hay mayores restricciones respecto al uso de bebidas alcohólicas, nos encontramos con un descenso muy significativo de los casos de suicidio. Proteger a los adolescentes del suicidio es saber, además, que los "ingresos en los hospitales tras un intento deben estar muy valorados, dado que el contacto con chicos de su edad que hayan intentado quitarse también la vida puede resultar perjudicial. Se dan ideas de cómo hacerlo". Y todo sin olvidar la "responsabilidad de los medios de comunicación en la difusión de los casos. Cuando Marylin Monroe se quitó la vida, las muertes por suicidio en jóvenes elevaron", sentencia Shaffer.