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lunes, 27 de julio de 2009

Es un Problema de hombres?

Veo en las encuestas que la violencia contra las mujeres es el asunto número catorce en las preocupaciones de la comunidad, pese a que todos los meses se cuenten con los dedos, y desgraciadamente falten dedos, las mujeres asesinadas por quienes se creen sus dueños. Veo también que la sociedad, en la publicidad institucional y en distintas iniciativas cívicas, asume, es verdad que a poco, que esta violencia es un problema de los hombres y que son los hombres los que tienen que resolverlo. Nos llegaron, hace algún tiempo, noticias de un buen ejemplo: manifestaciones de hombres contra la violencia. Ya no eran sólo las mujeres las que salían a la plaza pública protestando contra los continuos malos tratos infringidos por los maridos y compañeros (compañeros, triste ironía ésta), que, si en muchísimos casos adoptan el aspectos de fría y deliberada tortura, no retroceden ante el asesinato, el estrangulamiento, el apuñalamiento, la degollación, el ácido, el fuego. La violencia desde siempre ejercida sobre la mujer encuentra en la cárcel en que se transforma el lugar de cohabitación (hay que negarse a llamarlo hogar) el espacio por excelencia para la humillación diaria, para la paliza habitual, para la crueldad psicológica como instrumento de dominio. Es el problema de las mujeres, se dice, y eso no es verdad. El problema es de los hombres, del egoísmo de los hombres, del enfermizo sentimiento posesivo de los hombres, de la poquedad de los hombres, esa miserable cobardía que les autoriza a usar la fuerza contra un ser físicamente más débil y al que se le ha ido reduciendo sistemáticamente la capacidad de resistencia psíquica. Hace pocos días, cumpliendo las reglas habituales de los mayores, varios adolescentes de trece y catorce años violaron a una chica de la misma edad y con una deficiencia psíquica, tal vez porque pensaron que tenían derecho al crimen y a la violencia. Derecho a usar lo que consideran suyo. Este nuevo acto de violencia de género, más los que se han producido en el fin de semana, una niña asesinada, una mujer de treinta y tres años muerta delante de su hija de seis, debían sacar a los hombres a la calle. Tal vez cien mil hombres, solo hombres, nada más que hombres, manifestándose en las calles, mientras las mujeres, en las aceras, les lanzan flores, podría ser la señal que la sociedad necesita para combatir, desde su seno y sin demora, esta vergüenza insoportable. Y para que la violencia de género, con resultado de muerte o no, pase a ser uno de los primeros dolores y preocupaciones de los ciudadanos. Es un sueño, es un deber. Puede no ser una utopía.

Via:josesaramago

jueves, 17 de abril de 2008

Mujeres víctimas de violencia


Las mujeres que son víctimas de violencia por parte de la pareja masculina sufren una gran variedad de problemas de salud física y mental, según un estudio de la OMS en el que participaron 25,000 mujeres de 11 países.

Las mujeres, que tenían entre 15 y 49, venían de Bangladesh, Brasil, Etiopía, Japón, Namibia, Perú, Samoa, Serbia y Montenegro, Tailandia y Tanzania. El estudio halló que haber experimentado violencia física o sexual de la pareja se relacionaba con mala salud general y con problemas de salud específicos en las cuatro semanas anteriores a la entrevista, dolor, pérdida de la memoria, mareo, secreción vaginal y dificultades para caminar o realizar las actividades diarias.

Además, las mujeres que habían experimentado violencia por parte de su pareja al menos una vez en sus vidas tenían más angustia emocional, o pensamientos o intentos de suicidio, que las mujeres que nunca habían sufrido abuso de su pareja masculina.

Las diferencias en la edad, la educación y el estado civil no parecieron afectar la relación entre la violencia de la pareja y estos problemas de salud física y mental de las mujeres.Según los investigadores, los hallazgos del estudio, publicados en la edición de esta semana de The Lancet, sugieren que los efectos de este tipo de violencia permanecen por mucho tiempo después de que la violencia en sí termina.

"Además de constituir una violación de los derechos humanos, la alta prevalencia de violencia de la pareja y su relación con la mala salud, como los costos que implica en cuanto a los costos de salud y sufrimiento humano, resaltan la necesidad urgente de abordar la violencia de la pareja en las políticas y programas del sector salud a escala nacional y mundial", concluyeron los autores del estudio.

En un comentario acompañante, Riyadh K. Lafta, de la facultad de medicina Mustansiriya de Bagdad, Irak, aseguró: "Hacen falta datos precisos y comparables sobre la violencia contra las mujeres para fortalecer los esfuerzos de defensoría, ayudar a los legisladores a comprender el problema y guiar el diseño de intervenciones preventivas".

Sin embargo, los esfuerzos por recopilar información se ven afectados por diversos factores, como la influencia de la percepción social y cultural de lo que se define como violencia, el ambiente de las entrevistas, el tipo de población objetivo y la manera en que se hacen las preguntas, anotó Lafta.

Artículo por HealthDay