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martes, 25 de noviembre de 2008

Droga sintética similar a la marihuana podría estimular el cerebro envejecido

Científicos de la Unversity Ohio State han descubierto que elementos específicos de la marihuana pueden ser buenos para el cerebro envejecido, porque reducen inflamaciones, y posiblemente estimulen la formación de nuevas neuronas. Investigaciones realizadas sugieren, además, que el desarrollo de una droga legal que contenga ciertas propiedades similares a las de la marihuana podría ayudar a prevenir o a retrasar la aparición de los síntomas del Alzheimer. Aunque aún se desconocen las verdaderas causas de esta enfermedad, se cree que la inflamación crónica del cerebro contribuye al deterioro de la memoria, característico del Alzheimer. La sustancia a imitar sería el tetrahidrocannabinol, que es la principal sustancia psicoactiva encontrada en las plantas de la especie Cannabis sativa L. Esta sustancia se asocia con la nicotina, el alcohol y la cafeína como agentes que, consumidos con moderación, han demostrado ser protectores contra la inflamación del cerebro, lo que se traduciría como una buena memoria en la vejez. El estudio, realizado con ratas, demostró que al menos tres receptores del cerebro se activarían con la droga sintética de imitación a la marihuana. Estos receptores serían proteínas relacionadas con la memoria, y también con los procesos fisiológicos relacionados con el apetito, el estado de ánimo y la respuesta al dolor.

lunes, 2 de junio de 2008

Cannabis atrofia el cerebro


Existe la creencia popular de que la marihuana no tiene graves efectos a largo plazo en la salud. Lo más probable es que un consumo bajo no sea demasiado neurotóxico, sin embargo, los grandes fumadores de porros manifiestan alteraciones estructurales en determinadas regiones cerebrales, así como síntomas de psicosis.

El hipocampo y la amígdala son dos estructuras nerviosas relacionadas con las emociones y la memoria el primero, y el miedo y la agresión la segunda. Tienen la particularidad de contener una gran cantidad de receptores cannabinoides, aquellos a los que se unen los metabolitos del cannabis para ejercer su acción.

La literatura médica ofrece resultados dispares. Por un lado, los experimentos con animales muestran como el abuso continuado de esta sustancia altera estas regiones. Trabajos realizados en humanos han corroborado estos hallazgos mientras que otros no han encontrado anomalía estructural alguna en el cerebro de los consumidores.

El último número de la revista 'Archives of General Psychiatry' publica un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia) que confirma lo observado en animales, con la particularidad de que los participantes fumaban de cinco a siete porros diarios durante al menos una década, una cantidad que, si bien se da en algunos grandes consumidores, supera con creces la media.

A los 15 varones estudiados que encajaban en este perfil les acompañaron 16 más, de características similares, que no fumaban marihuana ni hachís. Todos pasaron por un test de memoria verbal, otro en busca de síntomas de psicosis y una resonancia magnética de alta resolución para observar el cerebro.

Diferencias significativas
Las pruebas de imagen revelaron que el hipocampo izquierdo y la amígdala de los consumidores eran significativamente más pequeños que los del resto de participantes. Respectivamente, el volumen era un 12% y un 7,1% inferior.

Los resultados referentes al hipocampo están en la misma línea que otros previos, en los que se detectó una menor activación de esta zona en individuos consumidores de cannabis. En cuanto a la amígdala, los autores han calificado el hallazgo de "nuevo pero no inesperado".

Además, los fumadores de porros refirieron más síntomas psicóticos. Eran más propensos a las alucinaciones, delirios y a percibir la realidad distorsionada, aunque en umbrales inferiores a los considerados patológicos. Sin embargo, numerosos expertos advierten del riesgo de psicosis que acarrea ingerir esta sustancia. Este punto se podría explicar, según los investigadores, por el minucioso proceso de selección de los participantes, en el que era condición indispensable tener un historial personal y familiar limpio de enfermedades psiquiátricas.

La explicación más plausible para estos hallazgos es para los autores "que el abuso prolongado del cannabis induzca la aparición de estos síntomas y que ambos factores estén asociados con la pérdida de volumen en el hipocampo".

"Estos resultados desafían la extendida percepción de que la marihuana tiene pocas o ninguna secuela neuroanatómica. Aunque el consumo bajo no provoque efectos neurotóxicos significativos, nuestro trabajo sugiere que el gran uso diario es efectivamente tóxico para los tejidos del cerebro", concluye este estudio.

Via:http://www.elmundo.es/