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miércoles, 7 de enero de 2009

Amor sin edad: dos chicos alemanes se fugaron para casarse en Africa

El amor no tiene edad. Tópico manido y manoseado como pocos que se ha hecho realidad en Hannover, Alemania. Dos niños, de 6 y 7 años, estaban tan enamorados que decidieron fugarse de casa el día de Año Nuevo y viajar hasta África para casarse. Todo comenzó la noche del 31 de diciembre, cuando el pequeño Mika, de apenas 6 años, les contó a las dos hijas de la nueva novia de su padre divorciado, Anna Lena y Anna Bell, lo bien que lo pasó en sus últimas vacaciones en Italia. Holger Jureczko, vocero de la Policía, contó que ese fue el principio del sueño alocado de este amor infantil. Anna Lena, de siete años y enamorada de Mika, aceptó su oferta: irse al África a contraer matrimonio "porque allí hace calor" y además llevar un testigo para la boda, la pequeña Anna Bell, de 5 años. Así, la mañana de Año Nuevo, mientras sus padres dormían, los niños prepararon el equipaje, en el que metieron anteojos de sol, juguetes de playa, ropa de verano y algunas provisiones para comenzar su viaje. Desde el domicilio en un barrio del norte de Hannover caminaron un kilómetro hasta tomar un tranvía, que les dejó, otros tres kilómetros después, en la Estación Central de Hannover, desde donde pensaban tomar un colectivo hasta el aeropuerto. Pero ahí acabó la odisea. En la estación, tres niños tan pequeños y sin adultos llamaron la atención de los empleados del ferrocarril, que avisaron a la Policía. Dos agentes hablaron con los pequeños y les explicaron que sin dinero y sin pasajes de avión no pueden volar, así que es inútil ir hasta el aeropuerto. Mientras se ponían en contacto con los padres, la Policía los entretuvo y les explicó, como dijo el portavoz, "que ya tendrán tiempo para realizar su proyecto más tarde".
Via:clarin

domingo, 4 de enero de 2009

El amor verdadero existe


Un equipo de la Universidad Stony Brook en Nueva York ha descubierto el verdadero amor. Mediante una serie de escáneres cerebrales han demostrado que un pequeño número de parejas respondieron con mayor e igual pasión tras 20 años de relación como el primer día, la misma situación que tienen las parejas que empiezan una relación. Según publica Times Online, a pesar de que el amor y el deseo sexual va disminuyendo con el paso de los años, los científicos han revocado estas conclusiones dando a conocer que el amor puede ser para toda la vida. Para llegar a esta situación los científicos escanearon el cerebro de varias parejas que llevaban juntos 20 años y las compararon con los resultados de parejas que habían empezado una relación. Encontraron que una de cada diez parejas maduras tenían la misma reacción química que las parejas que están en la primera etapa de una relación. La investigación asegura que la primera fase del amor es como un viaje en montaña rusa que empieza a descender a los 15 meses. No obstante, la investigación revela que es posible mantener el mismo nivel de amor hacia la pareja con el paso de los años.

jueves, 30 de octubre de 2008

El circuito cerebral del odio

El odio es un sentimiento biológico complejo que, a través de la historia, ha llevado a los individuos a cometer tantos actos heroicos como viles. Lo mismo que puede decirse del amor. Y es que lo primero que han descubierto los investigadores del Laboratorio de Neurobiología del University College de Londres es que ambas pasiones comparten dos estructuras cerebrales, una semejanza mayor que la presentada con cualquier otra emoción. Por eso, el dicho popular afirma que 'del amor al odio sólo hay un paso'.
Para descubrir 'el circuito del odio', que es único, los investigadores observaron mediante imágenes de resonancia magnética el cerebro de 17 individuos -10 hombres y siete mujeres- mientras veían fotos de caras de personas por las que sentían una seria animadversión (cedidas por cada participante) alternadas con otros rostros neutrales, que no despertaban en ellos ningún tipo de sentimiento.
De esta forma vieron las áreas neuronales que se activan al odiar. Sus resultados, que se publican en la revista 'PLoS One', muestran que la red que se pone en marcha con esta pasión irracional implica a dos regiones que juegan un papel importante a la hora de generar un comportamiento agresivo y en trasladar posteriormente esta conducta a la práctica. Dichas zonas son el putamen -un núcleo situado en el centro del cerebro-, y la ínsula -en la superficie lateral de dicho órgano-.
Los investigadores explican que "estas mismas áreas son las que se activan en el amor romántico".
Varios trabajos han demostrado que entre las funciones en las que participa la ínsula se encuentra la de catalizar las expresiones de disgusto y los estímulos desagradables, mientras que el putamen es el encargado de planificar la respuesta activa, como puede ser agredir a la persona odiada o adoptar una actitud de defensa.
"El hecho de que las zonas del putamen y la ínsula también se activen por el amor romántico no es sorprendente, ya que ambas pasiones pueden conllevar actos irracionales y agresivos", explica a elmundo.es Semir Zeki, coordinador de la investigación.
Los canales propios
Pero junto a estas regiones, el 'circuito del odio' transcurre por vías propias y distintas a la de otros sentimientos. Así, se adentra en la corteza frontal, encargada entre otras cosas de predecir y anticipar las acciones de los otros.
Además, los autores han descubierto que una diferencia fundamental entre el amor y el odio es que "con el primer sentimiento se desactivan partes de la corteza cerebral relacionadas con el juicio y el razonamiento mientras que esto no se produce en el caso del odio, que sólo es capaz de desactivar una pequeña zona localizada en la corteza frontal".
"Mientras el amante es siempre menos imparcial y no atiende al sentido común en lo que respecta a la persona amada, el individuo que odia no suele perder el juicio sino que es muy consciente de los pasos que da y las acciones que emprende contra el individuo odiado", señalan los investigadores. Asimismo, el trabajo descubre que el odio tampoco comparte un patrón cerebral con otros sentimientos con los que podría tener algo que ver, como la ira, el enfado o el miedo. La amígdala, el cingulado anterior, el hipocampo, las regiones medio temporales y la corteza orbifrontal no tienen ninguna función para odiar pero sí son importantes para los otros sentimientos mencionados. Otro de los hallazgos del equipo británico es que cuanto mayor es el odio que se siente hacia una persona, mayor es la actividad en las áreas cerebrales implicadas.
Para Zeki, además de ayudar a comprender mejor el funcionamiento del cerebro humano, "el descubrimiento puede tener implicaciones en otros ámbitos, como por ejemplo en los juicios a criminales". "Cada vez sabemos más del cerebro. Si es ético o biológicamente deseable interferir en estas emociones básicas humanas es otra cuestión que la sociedad debatirá a su debido tiempo".

Via:elmundo.es

jueves, 14 de febrero de 2008

Dia del amor


El INEGI integró un conjunto de indicadores sobre matrimonios y divorcios en el país que resulta harto interesante. De 80.5 millones de mexicanos mayores de 12 años —37.9 millones son hombres y 42.6 millones, mujeres—, 38% vive en la soltería. No obstante lo interesante viene después. El estudio dice que durante 2006, se registraron 586 mil 978 matrimonios, lo cual representa una caída de 1.5 por ciento respecto a 2005, cuando 595 mil 713 decidieron casarse.

En el lado opuesto, en 2006, 72 mil 396 mexicanos se divorciaron, en comparación con los 70 mil 184 que lo hicieron en 2005, lo cual significa un aumento de 3.2 por ciento. Asimismo, los datos estadísticos indican que la gente que se casa lo hace en su mayoría antes de los 30 años, mientras que quienes se separan lo hacen después de esta edad.

Para que vean que el Dr. House tenía razón cuando decía aquello de que no importa cuán feliz parezca una pareja, en el fondo no son más que un par de desdichados (capítulo “Clueless”, segunda temporada).

Via:Vivir mexico