Las mordeduras causadas por gatos siguen en frecuencia a las producidas por perros, representan entre 3 y 15% de todas las mordeduras ocasionadas por animales en E.U.A., y en 90% de los casos la agresión es sobre los mismos dueños.
La mordedura en este caso es producida por dientes largos y aguzados, que pueden penetrar con mayor facilidad la piel y comprometer alguna articulación y llegar al periostio. La incidencia de infección supera al 50% (duplica la descrita para mordeduras causadas por perros). Es más frecuente en adultos que en niños, con un promedio de edad de 19,5 años, 44% se ve en personas sobre 40 años. La mayoría de las lesiones se localizan en el brazo, antebrazo y manos.
Microbiología. El agente aislado con mayor frecuencia en infecciones secundarias a mordedura por gatos es P. multocida, siendo posible encontrarla en 75% de las heridas. Otros agentes infecciosos son similares a los encontrado en mordeduras de perro infectadas, en 60% se puede aislar tanto aerobios como anaerobios estrictos. Capnocytophaga canimorsus se encuentra en la microbiota oral en 18% de los gatos; se han descrito casos de infección por este microorganismo asociadas a mordeduras producidas por gatos.
Un agente importante transmitido por las mordeduras o arañazos de gatos es Bartonella henselae. Se ha aislado de la pulpa dental y de la sangre de estos animales y su transmisión entre gatos sería favorecida por la pulga del gato (Ctenocephalides felis). La portación es más frecuente en cachorros especialmente callejeros; en Chile se encontró en gatos asintomáticos una prevalencia de bacteriemia en 44% y anticuerpos séricos en 96%, (Ferrés M. Comunicación personal). La enfermedad por arañazo de gato se presenta en 75 a 85% de los casos como una lesión localizada en la zona de rasguño o mordedura, se puede acompañar de adenopatía en la región de drenaje correspondiente. En 15 a 25% se presenta con manifestaciones atípicas como síndrome de Parinaud, síndrome febril prolongado con compromiso hepatoesplénico, osteomielitis de focos múltiples, encefalitis, neuroretinitis y otras. En pacientes inmunocomprometidos se puede presentar como un cuadro febril prolongado, con compromiso endocárdico, peliosis hepática, esplenitis y angiomatosis bacilar, esta última se presenta especialmente en pacientes con SIDA.
Francisella tularensis es un cocobacilo gramnegativo pleomórfico, puede ser transmitida por gatos infectados en zonas geográficas con prevalencia de esta patología donde los gatos la adquieren comiendo conejos o ratones infectados, son asintomáticos y la pueden transmitir a su vez por una mordedura o arañazo. En el hombre se manifiesta como una forma úlcero-glandular, localizada en las extremidades superiores en aproximadamente 80% de los casos, o como neumonía. Este diagnóstico debe considerarse en pacientes mordidos por gatos que tengan celulitis o neumonía, con aspecto séptico, y que vivan en zonas de endemia.
Yersinia pestis también puede transmitirse por mordedura causadas por gatos en zonas geográficas donde prevalece esta enfermedad; sin embargo, este mecanismo de transmisión es el menos frecuente. El gato infectado, a diferencia de lo que sucede si el animal adquirió F. tularensis, se ve comprometido. La forma de presentación más frecuente es la bubónica con predominio de localización axilar, pudiendo complicarse con una neumonía. En mordeduras ocasionadas por otros felinos como el tigre se encuentra también P. multocida,habiéndose descrito nuevas subespecies de este microorganismo.
Profilaxis antimicrobiana. En este tipo de mordeduras está siempre indicada la antibioprofilaxis, por la alta frecuencia de infección y la mayor probabilidad de encontrar P. multocida. El fármaco de elección es amoxicilina/ácido clavulánico por las consideraciones comentadas previamente.
Profilaxis anti-tetánica. Se debe revisar el esquema de inmunización anti-tetánica e indicar refuerzo o esquema completo según sea el caso.
Profilaxis de rabia.

