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jueves, 29 de mayo de 2008

Alfredo Quiñones-Hinojosa, de indocumentado a neurocirujano


El doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa es profesor de oncología y neurocirugía de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos. También es director del Laboratorio Tumores Cerebrales y es uno de los principales investigadores del país sobre el papel de las células madre en el origen del cáncer cerebral.

Esta historia, aunque sobresaliente, no parecería muy relevante si no mencionáramos el hecho de que hace 19 años, el científico era uno más de los millones de trabajadores indocumentados que llegan a Estados Unidos en busca del "sueño americano".

Para el médico de 40 años, nacido en Mexicali, en el estado mexicano fronterizo de Baja California, el sueño se cumplió. "Mi familia era de muy bajos recursos en México y no teníamos acceso a oportunidades para continuar nuestra educación", dijo quien hoy es ciudadano estadounidense. "Entonces me había graduado como maestro de primaria y mi sueño era entrar a la Facultad de Medicina, pero la situación económica era tan grave que mi padre no podía ni siquiera poner comida en la mesa".

Igual que muchos otros jóvenes latinoamericanos enfrentados a situaciones precarias, Alfredo Quiñones comenzó a ilusionarse con viajar hacia "el Norte" y ganar dinero.
En 1987, cuando tenía 19 años cruzó la frontera de Mexicali a Estados Unidos. "Pero lógicamente al llegar a Estados Unidos la vida es muy diferente de como la imaginamos y también aquí encontré pobreza y bifurcación de clases", dice. Al llegar a ese país, sin hablar inglés, Alfredo trabajó recogiendo tomates y algodón en California, y después cargando azufre y aceite de pescado en vagones de trenes de carga. El trabajo no era fácil, recuerda, pero pagaba lo suficiente para poder ir a clases nocturnas de inglés en el colegio local.

En 1992 solicitó y ganó una beca en la Universidad de California, Berkeley, donde siguió clases de matemáticas y ciencia. "(El premio Nobel de Medicina 1906 español) Ramón y Cajal solía decir que la suerte no llega a los que la quieren sino a quienes la buscan, y se busca con la determinación y disciplina para seguir un sueño y con la resistencia a las adversidades de la vida ", dice Alfredo Quiñones.

Trabajó recogiendo tomates y como soldador al llegar a Estados Unidos.
La suerte del investigador fue conocer y recibir ayuda de una serie de mentores académicos. Uno de ellos fue el neurobiólogo Joe Martínez, que dirigía un programa de avance para estudiantes de minorías quien lo alentó a estudiar en la Escuela de Medicina de Harvard. Martínez lo presentó al neurobiólogo Ed Kravitz director del famoso laboratorio de neurobiología de Harvard. Y lo demás, es historia.

Quiñones se graduó en medicina con honores, completó su residencia en neurocirugía y un postdoctorado en biología del desarrollo y células madre en la Universidad de California, San Francisco. Hoy, el médico habla de su "amor por el cerebro", y lo que lo llevó a convertirse en neurocirujano y a investigar las causas de los tumores cerebrales. "El cerebro es lo que somos, lo que nos hace ser seres humanos. Es el órgano más hermoso de nuestro organismo, y sigue siendo una frontera que no hemos explorado totalmente", dice el científico. "Para mí investigar el cerebro ha sido una pasión y una odisea", agrega.

Actualmente el doctor Quiñones-Hinojosa dirige el laboratorio de tumores cerebrales en Johns Hopkins enfocado en el tratamiento quirúrgico de tumores cerebrales primarios y metastásicos. Su laboratorio de investigación está también dedicado a la investigación del papel de las células madre en el origen del cáncer cerebral.

"Creemos que hay un grupo de células que se transforman y pierden la habilidad de regularse a sí mismas normalmente y se convierten en células malignas", explica el científico. "Y ahora estamos investigando si estas células existen realmente en pacientes vivos, porque ya sabemos que existen en el laboratorio", agrega.

El doctor Quiñones es reconocido por sus esfuerzos en la investigación y tratamiento de tumores cerebrales. Pero tal como señala, nunca se imaginó que llegaría a esto cuando dejó su país hace dos décadas.

"Cuando salí de México salí de la forma más humilde, dejando a una familia muy pobre". "Y ahora he regresado a México porque me invitan a dar charlas como invitado de honor en conferencias de neurocirujanos", dice el científico. "Aquí en Estados Unidos, me invitaron el lunes a dar un discurso en la Universidad de Yale para los jóvenes que se graduaban en la Facultad de Medicina".

"Y allí estaban Paul McCartney y Tony Blair recibiendo grados honorarios", dice Alfredo Quiñones-Hinojosa.

"Digo esto porque aunque yo siempre tuve un sueño nunca pensé que llegaría hasta aquí". "Porque mi sueño era alcanzar una mejor vida y llegar a ser el mejor en cualquier cosa que hiciera", señala el científico. Y agrega que "ahora mi sueño es encontrar una cura para el cáncer en el cerebro".

"Y como decía mi abuelo, si le tiras muy alto a lo mejor le pegas a una estrella".

Via:http://news.bbc.co.uk/

Alejandro Madrigal, científico mexicano


El científico -uno de los principales investigadores del mundo en el campo de inmunología y trasplantes de células madre de médula ósea- es director del Instituto de Investigación de la Fundación Anthony Nolan en Londres.

También es profesor de hematología del Hospital Royal Free de la Universidad de Londres. "Para mí descubrir la medicina fue algo de los más bello que pasó por mi vida". "Tal como lo dijo Pablo Neruda: "fue a esa edad que la poesía llegó a buscarme, yo no sabía pero me esperaba en las esquinas...". "Para mí la medicina no es un trabajo, es una devoción, una pasión y prácticamente una religión".

"Lo que uno puede hacer con la medicina es enorme porque uno puede cambiar la vida de mucha gente, no sólo de pacientes, sino colegas, estudiantes, etc."

Alejandro Madrigal estudió la carrera de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente obtuvo una beca de la Organización Mundial de la Salud para estudiar en la Universidad de Harvard en el laboratorio del profesor Edmundo Yunis, destacado científico en la investigación de inmunología y cáncer.
En 1985 fue becado por la institución británica Imperial Cancer Research para realizar estudios doctorales en genética molecular en las Universidades de Londres y de Oxford. Y desde hace 13 años dirige el Instituto de la Fundación Anthony Nolan en Londres.

La Fundación Anthony Nolan fue el primer registro internacional de donantes de médula ósea establecido en el mundo para el tratamiento de leucemia y otros tipos de cáncer. "Tenemos registrados 400.000 donantes voluntarios en todo el mundo que en un momento dado los podemos llamar y darle la posibilidad de vida a algún paciente", señala el investigador. El centro de investigación Anthony Nolan, fundado en 1993 por el profesor Madrigal, está enfocado principalmente al estudio y mejoramiento de los factores que afectan el resultado de dichos trasplantes.
Entre éstos, están las diferencias en los antígenos de leucocitos humanos entre individuos genéticamente distintos y las infecciones virales.

"Un rechazo en este tipo de trasplantes no es igual al rechazo de un órgano que puede ocurrir con riñones u otros tejidos donde podemos inmuno-suprimir al paciente", explica el científico. "Aquí el rechazo es del trasplante al paciente -la llamada enfermedad de injerto contra huésped- y si ocurre el rechazo porque el donante no es idéntico al paciente a nivel molecular, puede ser severo y fatal".

El científico mexicano es uno de los principales investigadores del mundo en el trasplante de donantes no relacionados de médula ósea. Cuando se busca un donante de médula ósea se recurre en primer lugar a los hermanos del paciente, que son los únicos que pueden tener la característica genética de igualdad. Sin embargo, tal como explica el experto "las posibilidades de encontrar un donante relacionado al paciente son de un 25%". "En los casos en los que desafortunadamente los hermanos del paciente no son idénticos, debemos buscar un donante no relacionado".
"Afortunadamente lo que empezó la Fundación Anthony Nolan se diseminó y actualmente hay unos 10 o 12 millones de donantes en registros de todo el mundo".

La labor del científico mexicano en este campo lo ha llevado también a América Latina donde ha asesorado a instituciones de salud en la creación de registros de donantes de sangre y médula ósea en la región.
"Son bancos que ofrecen la posibilidad de darle una opción a pacientes con leucemia, cáncer y varias otras enfermedades", dice el experto.

Pero ¿ha sido difícil llegar hasta aquí, cuando hoy en día todavía existe una gran brecha en la investigación científica del mundo desarrollado y los países en desarrollo?

"En una carrera como ésta en la que hay que estar logrando avances científicos que tengan sobre todo una orientación a curar a pacientes, el reto es bastante serio" dice Alejandro Madrigal. "Pero cuando uno compite a los niveles de excelencia que se requieren nacional o internacionalmente, las fronteras no existen" afirma. "Y gracias a ello la comunidad médica y científica internacional me ha aceptado". "Lo importante es no esperar el reconocimiento, sino trabajar y si sucede, un día las cosas van a ocurrir", Además de dirigir el Anthony Nolan, el científico preside el Grupo de Trabajo de Inmunología del Grupo Europeo para el Trasplante de Sangre y Médula Ósea (EBMT).

Y recientemente fue nombrado coordinador del programa Allostem, un proyecto financiado por la Unión Europea para estudios de inmunoterapia y células cancerosas.