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martes, 1 de febrero de 2011

Alergias e inseguridad en la escuela

Los niños y los adolescentes que tienen alergias alimentarias potencialmente mortales podrían sentirse inseguros aislados y excluidos en sus escuelas, según sugiere un estudio pequeño. Los investigadores encuestaron a diez niños de entre ocho y doce años, y a diez adolescentes de Canadá cuyas alergias alimentarias eran suficientemente graves como para tener que cargar con adrenalina inyectable en caso de que sufrieran una reacción alérgica. Comparados con otros niños, los adolescentes se sintieron menos confiados con su ambiente en la secundaria y la información sobre alergias alimentarias que tenían el personal de la escuela y los padres. Los niños y los adolescentes pensaron que las mayores amenazas a su seguridad provenían de amigos, personal escolar y padres de otros alumnos mal informados. Muchos también dijeron que varias barreras ambientales y sociales los condujeron a la mofa y a sentimientos de aislamiento y exclusión. Los niños tendieron a confiar en los padres y los maestros para sobrellevar la situación, mientras que los adolescentes con frecuencia se las arreglaron evitando alimentos arriesgados, educando a los demás acerca de las alergias, tratando de entender etiquetas de alimentos confusas y abandonado rápidamente lugares inseguros. Algunos dijeron que se sentían impotentes y abrumados, y hasta desarrollaron hábitos como lavarse las manos constantemente o retrasar la hora de la comida hasta que hubiera algún adulto presente que pudiera llevarlos al hospital si sufrían una reacción alérgica. Los hallazgos, publicados en la edición de enero de la revista Risk Analysis, ofrecen información para los niños alérgicos a ciertos alimentos y para sus padres para influir sobre las políticas escolares sobre la gestión y el manejo de las alergias alimentarias, según escribieron los investigadores en un comunicado de prensa en la revista.
Debido al tamaño reducido, el estudio no debería ser considerado más que como exploratorio, advirtieron. Según el comunicado, en los EE. UU., hasta 200 niños pequeños mueren anualmente por alergias graves a los alimentos.

martes, 6 de octubre de 2009

Terror, monstruos en mi cuerpo


Que son?:

Los ácaros (Acarina o Acari, del griego akarés, "diminuto", "que no se corta"), son un orden de artrópodos . Existen casi 50.000 especies descritas, y se estima que existen entre 100.000 y 500.000 especies que todavía no han sido clasificadas.[1]
La mayoría de los ácaros son diminutos y alcanzan unos pocos milímetros de longitud; el ácaro de los folículos humanos mide solo 0,1 mm (menor que algunos protozoos) y los ácaros del polvo doméstico miden entre 0,2 y 0,5 mm; ambos son, pues, microscópicos; en el otro extremo, los ácaros de terciopelo alcanzan longitudes de 10 mm.[2]
Los ácaros son uno de los grupos más antiguos de animales terrestres; se conocen fósiles suyos del Devónico Inferior, hace unos 400 millones de años.[2]
Hay ácaros en medios terrestres y acuáticos, incluso en el medio marino. Son en su mayoría depredadores, pero los hay fitófagos, detritívoros y parásitos; las garrapatas son hematófagas y son vectores de numerosas enfermedades infecciosas.
Algunos ácaros tiene importancia económica al ser parásitos de plantas, de animales (como las garrapatas de las abejas melíferas del género Varroa) y del ser humano (como el ácaro arador de la sarna), o el ácaro del polvo (Dermatophagoides farinae) causante de alergias.


Los excrementos de los ácaros y los ácaros muertos son los factores desencadenantes más comunes de la alergia perenne y de los síntomas del asma; se dispersan en un polvo fino que es inhalado por los habitantes del recinto donde se hallan. Los ácaros del polvo, que son los que se hallan en los entornos domésticos, se encuentran por toda la casa. En las habitaciones los ácaros se alimentan de escamas de piel humana o animal. Una persona desprende un total aproximado de un gramo de piel al día. Los ácaros abundan en colchones, mantas, almohadas y sofás, ya que son dermatófagos. Se desenvuelven en condiciones óptimas con temperaturas superiores a 20ºC y humedades comprendidas entre el 70 y el 80 por ciento. En altitudes superiores a los 1.100 m sobre el nivel del mar los ácaros dejan de tener buenas condiciones de vida. A esto se debe que las regiones montañosas se hayan considerado desde siempre lugares para combatir las alergias y el asma.
Viven entre dos y tres meses, en los cuales realizan una o dos puestas de huevos, las cuales suelen contener entre 20 y 40 unidades. Los periodos más propicios para la reproducción son la primavera y el otoño.
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Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo pueden incluir congestión o goteo de la nariz con estornudos (particularmente en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, tos, silbido al respirar y enrojecimiento de la piel.
Los alergénicos de los ácaros son bien conocidos. Los antígenos major son Der p1 (D. pteronyssinus), Der f1 (D. farinae) e Eur m1 (Euroglyphus maynei).
Para que se dé una sensibilización a los ácaros, es necesario una tasa de antígeno Der p1 superior o igual a 2 micras por gramo de polvo doméstico. Se calcula que la sensibilización a los ácaros está entre el 10 y el 20 por ciento de la población general; son los responsables de la mayoría de los casos de alergias nasales y asma alérgica perenne. También tienen un papel importante en la dermatitis atópica. Se han descrito algunos casos de anafilaxia por ingestión de alimentos contaminados por grandes cantidades de D. farinae, harinas, pizzas, pescado y legumbres, entre otros.
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Prevención

Ácaro microscópico
Las medidas preventivas para evitar los ácaros domésticos son los primeros pasos para evitar las alergias. Entre estas medidas están:
La aireación diaria de las habitaciones.
La exposición de los colchones, ropa de cama y demás lencería del hogar al sol.
El lavado frecuente a más de 60ºC de la ropa de cama y las alfombras (aunque es mejor evitar éstas).
La aspiración de todos los elementos de la habitación con aspiradores con filtro HEPA o con sistemas hidráulicos.
La utilización de fundas antiácaros para los colchones y almohadas.
Evitar animales domésticos.
El lavado frecuente de los muñecos de peluche.
La renovación frecuente de alfombras o tapices.
Mantener una atmósfera seca, entre 50 y 60 por ciento de humedad relativa y una temperatura de entre 18 y 20ºC.
El control del número de ácaros existentes mediante diferentes métodos, como el Acarex test®.
Evitar las regiones con climas húmedos (cuanta más humedad, más ácaros).
Tratar de mantenerse alejado de lugares de cultivos de ácaros como muebles llenos de algodón, plumas y pelos de animales.
Si es alergico(a) no tener mascotas ya que estas son portadoras de los acaros.
No se ha demostrado la eficacia de purificadores o ionizadores de aire, ni tampoco de la ventilación forzada.

lunes, 10 de agosto de 2009

El Niño que es alérgico a la comida

Kaleb Bussenschutt, de Adelaide, Australia, tiene 5 años de edad y sufre una extraña enfermedad que no tiene nombre pero que se manifiesta como una severa alergia a cualquier tipo de alimento. Lo único que Kaleb puede comer es agua y una marca específica de limonada. Todo comenzó cuando su madre intentó quitarle el pecho. Le dio un poco de yogurt y eso bastó para enviarlo al hospital. Desde entonces Kaleb no ha hecho sino empeorar. Han probado todos los tratamientos posibles y nada parece ayudar.
¿Entonces, ¿qué come Kaleb?
Este niño se alimenta de una fórmula llamada Elecare. Se le ha implantado un tubo en el ombligo que va directamente a su estómago, y que está conectado a una bomba que, lentamente, impulsa el líquido en su sistema digestivo, durante 20 horas al día. Cuando Kaleb va a la escuela, su madre coloca la bomba en un backpack y es vigilado por una enfermera, quien retira la bomba durante el recreo para que Kaleb pueda jugar. El recipiente con la fórmula tiene que ser cambiado cada tres o cuatro horas, y es lo único capaz de mantenerlo con vida. Durante las comidas, Kaleb mastica hielo picado para que los músculos de su mandíbula no se atrofien y ve la televisión, mientras el resto de su familia disfruta de una comida normal. Hasta el momento los médicos no han conseguido gran avance, pero la familia de Kaleb ha abierto una página web (www.kalebsjourney.org) para recaudar dinero con fines de investigación.