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domingo, 1 de mayo de 2011

Bullying el enemigo entre amigos

Este fenómeno social, el acoso (“bullying”) fue descrito a principios de los años setenta del siglo pasado en la península escandinávica; de allí se propagó al mundo. Se le conoce también como “acoso y violencia entre iguales” ; es la intimidación y maltrato físico, verbal o social entre escolares, mantenido en el tiempo y casi siempre oculto, que intenta humillar y someter a una víctima indefensa por parte de un compañero abusivo o un grupo de maleantes.

Con los avances tecnológicos existentes, hay un nuevo acoso a través de éstos cuyo término es “cyberbullying” 1. El término “bullying” proviene del ingles “bully” que como sustantivo significa “valentón o matón” y como verbo, “maltratar o amedrentar” 3; en la dinámica del fenómeno juegan papel importante las figuras “bullied” que corresponde a la victima; “bully” al agresor y “bystander” al que atestigua el problema 4. La condición se da con mucha frecuencia en las escuelas secundarias y preparatorias y el abanico de efectos que tiene es diverso, pero se han dividido en: daño físico, maltrato verbal, psicológico, social, maltrato indirecto y abuso sexual. Aparece indistintamente tanto en varones como en el sexo femenino.

La víctima y el victimario mantienen un perfil que se puede definir en forma precisa: el primero, debe tener en su físico o en su conducta algo que lo hace ser propicio y el segundo, es por lo general más grande, fornido o malhablado, lo que crea las condiciones para que se imponga su fuerza sobre el primero y se haga manifiesto el acoso. Las más de las ocasiones esta situación perdura por años y sus efectos llegan a ser irreversibles en la autoestima de la víctima; pocas veces dejan huella física, aunque de acuerdo con comunicados de instancias gubernamentales, llegan a causar la muerte.  Los niños víctimas del acoso, sufren tensión nerviosa, gastralgia, cefalea, terrores nocturnos, ataques de ansiedad, fobias, miedo a la escuela y aislamiento. Sienten que sus vidas están amenazadas y no saben cómo salir de esa situación. 
En la edad adulta las secuelas más comunes son ansiedad, abuso o dependencia del alcohol, comportamiento antisocial y dolor abdominal crónico.

La experiencia respecto a la agresión física es escasa al menos en la necesidad de hospitalizar a un niño. Sin embargo, tal parece que conforme pasa el tiempo la fuerza del acoso se va haciendo más violenta y por tanto los efectos se modifican de manera proporcional. 
Los padres de los abusadores, generalmente defienden los derechos de su hijo y con frecuencia piensan: “si pega por algo será”. 
Este problema social es universal y resolver cada caso en particular exige distintas estrategias.
En ocasiones será suficiente una reunión para llegar a puntos de acuerdo entre los padres de familia de ambas partes y los profesores, si el daño causado es intrascendente; sin embargo, si existe un daño físico y se pone en riesgo la vida del niño agredido, deben intervenir instancias como el ministerio público ya que los médicos que lo atienden tienen la obligación de emitir un certificado de lesiones y especificar, de acuerdo con el código penal, lo que concierne al pronóstico. 
Sin duda existen situaciones en las que las consecuencias son más lamentables, en cuyo caso, habrá que realizar otro tipo de trámites y otro será el futuro del agresor.

Foto: pilaresbasicos.blogspot.com

jueves, 22 de octubre de 2009

Los niños 'embrujados' de África


Miles de niños africanos viven su particular infierno, en silencio e indefensos. Son ahogados, lanzados a la hoguera, acuchillados, envenenados e incluso enterrados vivos. Su delito: ser acusados de estar poseídos por el demonio en un continente donde la brujería sigue siendo la razón para explicar el mal ajeno.
La brujería y los hechizos forman parte indisoluble de la manera de ser de África, pero el auge de iglesias evangélicas radicales —sobre todo en Nigeria— ha hecho saltar todas las alarmas, indican expertos de Unicef. Varias ONG en este país de África Occidental indican que hasta 15.000 niños han sido acusados de estar embrujados en la última década. Y en torno un millar han pagado con su vida las creencias radicales. Sólo en el último mes, al menos tres niños acusados de estar embrujados han sido asesinados y, otros tres, quemados vivos.
Los presuntos niños endemoniados son 'identificados' por aclamados líderes religiosos —miembros de congregaciones extremistas— cuyos dogmas combinan rasgos del cristianismo con creencias y tradiciones locales. Los vitoreados profetas se encargar de extender la voz de que un determinado niño es el causante de la "destrucción, enfermedad o muerte" en su familia. "Una vez poseídos, pueden embrujar, echar males de ojo e incluso contaminar a otros", se defienden los presuntos salvadores. Sólo queda el exorcismo. O la muerte, en caso de que el espíritu no desaparezca.
Los líderes religiosos se jactan de 'ofrecer' ayuda a las familias con niños poseídos. Eso sí, a un precio. El exorcismo se cobra a precio de oro en un continente donde muchos de sus habitantes viven con un dólar al día. Las estadísticas muestran que las diferentes sesiones de exorcismo para "tratar" un caso pueden llegar a costar el equivalente al salario de todo un año.Aunque inexplicable, los expertos aseguran que la mayor parte de las veces son los mismos padres los que echan a sus descendientes a la hoguera, les obligan a beber ácido o les arrojan químicos a la cara que les dejarán marcados para siempre o les harán agonizar hasta la muerte. El objetivo: erradicar los males que acechan a la saga familiar.
Vídeos satánicos
Nigeria es uno de los países más afectados por la locura de quienes dicen ser salvadores del mundo. A la hora de buscar culpables en este país todas las miradas se fijan en la misma persona: la nigeriana Helen Ukpabio, líder de la iglesia Liberty Foundation Gospel Ministries, que lleva a cabo una auténtica campaña de terror contra menores acusados de brujería. Las ONG internacionales denuncian el "creciente abandono, tortura y asesinato de niños" en los estados de Akwa Ibom y Cross River, feudo de los extremistas religiosos, en el sureste de Nigeria, debido a "las creencias en brujería".
La autodenominada 'mujer de Dios' escribe en varios de sus libros —como 'Desenmascarando los Misterios de la Brujería' o 'El fin de la Infamia'— perlas como que "un niño de dos años que llora por la noche y cuya salud se deteriora es un agente de Satán". En uno de sus populares DVD, un grupo de niños 'embrujados' arranca los ojos de un hombre, otros comen carne humana. Pobreza y falta de educación
En todos los casos, las familias afectadas por la brujería son extremadamente pobres, y puede que incluso se sientan aliviadas de tener una boca menos que alimentar. "Pobreza, conflicto y educación nula o deficiente sientan las bases para las acusaciones, que siempre son desencadenadas por la muerte de un pariente, la pérdida de un trabajo o la denuncia de un autodenominado pastor o profeta", explica Martin Dawes, portavoz de Unicef, a los medios de comunicación locales.
"Cuando la comunidad está bajo presión, se buscan chivos expiatorios", agrega el mismo experto, para después afirmar que "las creencias locales dicen que siempre hay alguien responsable de los cambios negativos... Y los niños son los más indefensos".
Los ejemplos de vidas destrozadas son muchos. En el delta del Níger, un autodenominado 'Obispo' se jacta de ser el mejor ahuyentando los malos espíritus de los niños. En su iglesia de Ibaka, riega los ojos de un niño con una mezcla de mercurio, alcohol y su propia sangre, según mostraba un reciente documental televisivo sobre el tema. "Quiero que este brebaje destructor destruya al brujo ahora mismo, en nombre de Jesús", proclamaba en las imágenes. El falso cura cobró 140 euros por el 'tratamiento', que se prolongó durante dos semanas. Los niños permanecen retenidos hasta que la familia salda la deuda.
A Margaret, el hechizo de su hija, de ocho años, le costó el equivalente a 200 euros. La niña, Abigail, fue acusada de bruja por un 'profeta' de la Iglesia Apostólica porque le gustaba dormir en la calle en las noches de insoportable calor. El gesto de alivio de la niña se interpretó como un deseo oculto de acudir a los aquelarres. Las diferentes sesiones de exorcismo le costaron a Margaret el equivalente a ocho meses de salario.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La disciplina física en la infancia eleva los problemas de comportamiento

Se mire por donde se mire un 'golpe a tiempo' no es la fórmula sancionadora más efectiva para educar a un menor. Bloquea al pequeño, daña su autoestima, le enseña a ser víctima, rompe la comunicación padre e hijo y les hace sentir rabia y tristeza. Si, pese a estos datos, usted todavía es de los defensores de la educación 'a la antigua usanza' tome buena nota de los resultados de dos nuevos trabajos. Al parecer, aquéllos que padecen castigos físicos a lo largo de la infancia tienen más riesgo de sufrir problemas de comportamiento durante la adolescencia. "El uso de disciplina severa y castigo físico ha sido objeto de análisis en los últimos años. Algunos trabajos ya han apuntado que su empleo causa más problemas que beneficios en los menores, como el desarrollo de actitudes antisociales... Aún así, el 90% de los padres estadounidenses reconoce haberla aplicado en alguna ocasión con sus hijos, aunque las creencias sobre su utilidad varían considerablemente de unos progenitores a otros... No obstante, la literatura científica sugiere también que los efectos de la sanción física están muy determinados por el contexto en el que se administra", insisten los autores de sendos estudios, publicados en el último 'Child Development'.
Científicos de las Universidades de Duke, Oklahoma, Pittsburgh, Aurbun e Indiana (todas en EEUU) escogieron a los participantes de dos grandes investigaciones: El Proyecto de Desarrollo Infantil [CDP, de sus siglas en inglés] y el Proyecto Pitt Madre-Hijo [PMCP] para llevar a cabo sendos estudios.
Así, en el primero de ellos, los investigadores contaron con los datos de 499 familias (involucradas en el CDP), con hijos de cinco años que recibieron un seguimiento hasta los 16, y que fueron comparados con menores de otras 86 que no participaban en el PDP.
En el segundo, se comparó a los descendientes de 258 familias del PMCP, estudiados desde los cinco a los 15 años, y que fueron comparados con los de otras 52 familias.
Los autores intentaron establecer tanto los cambios producidos en los castigos físicos de grado medio a severo (desde un azote a golpear con la mano o con un objeto al menor) a lo largo de la infancia y de la adolescencia, así como su impacto en el comportamiento posterior, cuando el niño se convierte en un adolescente.
Para ello se llevaron a cabo entrevistas a las madres en las que se les requirió que puntuaran de cero (nunca) a cuatro (a diario) la frecuencia con la que sus hijos recibieron azotes por mal comportamiento a los seis, siete y ocho años y, más tarde, a los 15 y si este golpe era con la mano extendida o con un objeto.
Asimismo, los autores indagaron sobre el temperamento del menor tanto en la infancia como en la adolescencia.
"Valoramos asimismo otros aspectos de la familia, como la formación y el nivel social y económico de los padres o el tipo de relación con sus hijos ya adolescentes", menciona el estudio dirigido por Jennifer Lansford.
Uno de los primeros datos "es que los padres suelen ir adaptando su disciplina en la medida en que las habilidades cognitivas del menor van aumentando, empleando menos castigos físicos según los pequeños crecen. Creen que, según se van haciendo mayores, la sanción física es menos adecuada".
Sin embargo, los resultados muestran que los niños que sufren esta forma de penalización a lo largo de la infancia tiene más riesgo de padecer conductas externalizantes (agresividad, problemas de comportamiento...). Menos educación de los progenitores, niveles socioeconómicos más bajos, problemas de estrés en la familia, padres o madres solteros y vivir en comunidades peligrosas se asocian, en ambos estudios, a más probabilidades de utilizar la 'fuerza' en los castigos. La comunicación y el buen entendimiento de los "padres con sus hijos adolescentes se rompe o es más complicada si la sanción física se sigue ejerciendo durante toda la infancia y adolescencia".
El efecto del castigo es a corto plazo, el niño vuelve a su mal comportamiento. Sin embargo, el refuerzo positivo del menor es una estrategia de beneficios perdurables.
Uno de los riesgos de la disciplina física es que genera "vicios en el educador y en el que se educa. El progenitor tiende a usarla cada vez más y el nivel del castigo también irá aumentando. El padre que da azotes a un menor de cuatro años y que sigue con la sanción física, dará un golpe más fuerte cuando el niño tenga siete... y ¿qué le hace entonces a los 15?.
Tanto él como los autores del trabajo defienden la necesidad de que los profesionales de salud mental y las escuelas de padres tengan en cuenta los datos de la investigación y asesoren a las familias sobre la educación de los hijos, sobre todo las que cuentan con un mayor riesgo de emplear el castigo físico.

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La foto es de Anibal tiene ocho años y la espalda casi destrozada. Fue golpeado por su padre, cuando estaba ordenando la ropa de su hermano menor. Anibal fue atacado por su papá con una manguera plástica. Luego de la golpiza quedó internado en el hospital de. “Me pegó con la manguera, aunque también lo hace con su cinturón”, explicó el pequeño en la entrevista psicológica a la que fue sometido, donde, además, aclaró que su padre no estaba ebrio cuando lo agredió, supuestamente por haber quebrado un huevo. El padre es albañil y la mamá trabaja en una carpintería. La pareja hace cuatro años que volvió a reencontrarse, luego que se separaran por el carácter violento del hombre hacia su mujer y sus hijos.
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martes, 7 de abril de 2009

Los gritos también dejan cicatrices

No hace falta pegar a un menor para que las 'señales' perduren toda la vida. Basta con gritarle. Por este motivo y tras los resultados de un nuevo estudio un grupo de investigadores acaba de recomendar la puesta en marcha de programas de intervención precoces para los chicos y chicas que conviven en casas dominadas por la violencia verbal. El consejo se ha realizado ni más ni menos que en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y del Adolescente ('The Journal of American Academy of Child and Adolescent Psychiatry') por boca de científicos de la Escuela Simmons de Trabajo Social (en Boston, EEUU) dirigidos por Helen Reinherz.Esta científica ha reconocido al mundo.es: "De verdad esperábamos que la exposición a la violencia física dejara cicatrices perdurables, pero no creíamos que nos íbamos a encontrar con que la exposición a gritos e insultos entre miembros de una familia tuviera efectos en la vida adulta. Estas consecuencias negativas incluyen problemas de salud mental, concretamente depresión y abuso de alcohol y sustancias. Además, los sometidos a este tipo de agresiones están más descontentos con sus vidas y sufren, incluso, más desempleo"."El ambiente familiar caracterizado por los conflictos verbales (insultos, amenazas tanto de padres a hijos como entre los propios progenitores) a menudo tiene una influencia perjudicial en el desarrollo psicosocial, la salud mental, y el bienestar de los jóvenes que viven en esos ambientes, pero hasta ahora existía poca evidencia científica de las secuelas a largo plazo", postulan los científicos en su trabajo.Reinherz y su equipo iniciaron en 1997 la investigación 'Simmons Longitudinal Study' en la que se recopilaron los datos de 1.977 personas de esa comunidad a través de varios informantes (padres, profesores...) en edades muy concretas; a los cinco, seis, nueve, 15 18, 21, 26 y a los 30 años. De todos estos participantes, escogieron a 346 para realizar un nuevo trabajo. Los autores indagaron sobre la existencia de violencia verbal en sus hogares cuando tenían 15 años y sobre la violencia física, también en casa, a los 18 años.Analizaron si ambos tipos de agresiones tienen repercusiones en la funcionalidad de los adolescentes cuando alcanzan la edad adulta (30 años). Entendiendo por ella, la existencia de salud mental (existencia o no de enfermedades psiquiátricas o problemas de comportamiento), el estado psicológico (autoestima, satisfacción personal en el trabajo u otras actividades), puesto laboral, salud física, e historia familiar (divorcio, separación...).Como primer dato destaca el número de chicos y chicas que reconoció la prevalencia de conflictos verbales (un 55%) en sus casas a los 15 años, frente a los que vivieron violencia física (un 12%) a los 18."El parámetro que más relación tuvo entre los conflictos familiares y las consecuencias a largo plazo fue el relacionado con la salud mental. En los chicos en los que se documentó la vivencia bajo insultos el riesgo de padecer un trastorno psiquiátrico en la treintena era tres veces mayor que el de sus congéneres de familias estables. Entre ellas se incluyen la depresión, la dependencia de las drogas, así como más posibilidades de padecer comportamientos antisociales", reza el trabajo.
Via:SCHP

martes, 31 de marzo de 2009

Las 7 diferencias

De todos los pasatiempos existentes, mis preferidos siempre han sido esos en los que se muestran dos dibujos prácticamente iguales, y hay que encontrar las diferencias entre ambos. Reconozco que nunca se me ha resistido ninguno hasta la fecha, pues siempre acabo descubriendo la típica mesa con tres patas, la cabeza con una oreja de menos o esa figura con una sombra de más. El tema es que el otro día me encontré uno -el que les muestro en la foto- que aún no he sido capaz de resolver. Consiste en detectar las siete diferencias entre dos imágenes que, a simple vista, parecen idénticas. Llevo toda una noche intentándolo y sólo he encontrado cuatro. Se las comento a ver si ustedes me ayudan a descubrir el resto. La primera que localicé fue la más evidente: los dientes. La calavera los tiene todos, blancos y más o menos bien puestos; el niño, en cambio, sólo tiene unos pocos, quizás por la edad o quizás porque -como especie que evoluciona adaptándose al medio- donde no hay comida no hace falta masticar. La segunda también es bastante fácil, está en la composición y estructura: la de la izquierda está formada por 8.601 diamantes y la de la derecha por millones de células con hambre. La tercera diferencia pude averiguarla investigando el valor de cada una de las imágenes: la calavera está valorada en unos 18 millones de euros y fue adquirida por un grupo de inversores por 77 millones de euros. En cambio, la segunda no tiene valor -que no es lo mismo que decir que su valor es incalculable-, por eso nadie se ha interesado por ella. Y ya para finalizar, la cuarta diferencia es un poco subjetiva. ¡Vamos!, que a mí me parece que la calavera sonríe y el niño hace todo lo contrario, pero no sé, igual son figuraciones mías. De momento, ahí me he quedado, me faltan tres más, si me pueden echar una mano…..........................................................................
P.D. La calavera de platino incrustada de diamantes está considerada como la pieza de arte más cara. Está diseñada por el ¿artista? británico Damien Hirst y lleva el título de “For the love of God” (“Por el amor de Dios”). Hirst, cuando presentó la pieza, explicó que pretende ser “la victoria definitiva sobre la muerte, lo más que puede conseguirse en cuanto a decoración…”
Se me ocurren muchas otras cosas en las que invertir ese dinero, les dejo a ustedes…..........................

domingo, 8 de marzo de 2009

Maltrato a mujeres y niños

A eso de las 3:30 de la tarde del 25 de diciembre, un niño de aproximadamente diez años llama al 911 para denunciar que un hombre quiere agredir a su madre.
El menor se aleja de la escena de violencia, pero sin perderla de vista. Toma el teléfono celular y advierte al operador del 911, del peligro que corre su madre.
"Venga por favor a mi casa... (entre llanto, miedo y voz entrecortada). Aló, venga a mi casa por favor", expresa aquel acongojado pequeño.

Dicen que la llamada es falsa a mi me puso la piel de gallina, pero mejor jusguen ustedes ......

martes, 3 de marzo de 2009

El abuso infantil dañaría los genes

Un grupo de investigadores que observó los cerebros de víctimas de suicidio indicó que sus hallazgos ayudan a respaldar las teorías que señalan que el abuso infantil puede alterar los genes y causar daños para toda la vida.Los expertos hallaron cambios claros en los cerebros de personas que habían sido abusadas cuando eran pequeñas y que se habían suicidado, comparado con los cerebros de sujetos que no habían padecido abuso y habían muerto en accidentes. Esto ayuda a explicar porqué el abuso infantil, ya sea sexual o el abandono, y el rechazo pueden causar depresión y otros problemas mentales y suicidios, y podría algún día permitir el desarrollo de nuevos tratamientos para ayudar a las víctimas a superar esa niñez difícil. Michael Meaney, de la McGill University en Canadá, y sus colegas examinaron los cerebros de 36 personas que murieron repentinamente: 12 suicidas que tenían una historia conocida de abuso, 12 víctimas de suicidio sin antecedentes aparentes de abuso y 12 personas que habían fallecido en accidentes. El abuso incluyó la violencia física severa, el rechazo o abandono grave y el abuso sexual. El equipo observó cambios en los genes relacionados con el sendero del estrés conocido como función hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA). "En los humanos, el abuso infantil altera las respuestas al estrés de la HPA y aumenta el riesgo de suicidio", escribió el equipo de Meaney en su informe, publicado en la revista Nature Neuroscience. Meaney y sus colegas hallaron diferencias en un gen específico llamado receptor glucocorticoide específico de las neuronas o promotor NR3C1. Las modificaciones en esa área también se han observado en ratas y otros animales víctimas de rechazo o abuso. Las víctimas de suicidio con antecedentes de abuso tenían menos actividad en este gen, comparado con quienes habían sufrido muertes por accidentes y no tenían historia de abuso. Los expertos no hallaron estas diferencias entre las víctimas de suicidio sin antecedentes de abuso infantil.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La niña salvaje

El 4 de noviembre de 1970, los servicios sociales de la ciudad de Los Ángeles descubrieron una niña de trece años en estado semisalvaje, una criatura incapaz de hablar después de haber pasado su vida encerrada en una habitación a oscuras y en condiciones infrahumanas. Según describieron los testigos, en aquella habitación no había más que una silla-orinal, algunos ejemplares atrasados de la revista TV-Guide y la jaula de alambre en la que su padre la encerraba para dormir cada noche. Durante aquellos trece años de vida, la pequeña Genie, como la bautizaron más tarde los investigadores, había tenido prohibido hablar o emitir sonido alguno. Su padre le golpeaba salvajemente o le ladraba como un perro si se le ocurría hacer algún ruido. Además de mantenerla aislada del resto de la familia, aquel hombre no le proporcionó otro alimento que no fuera comida para bebé o huevos cocidos. El habitáculo donde permanecía recluida, con las ventanas selladas, apenas le permitía ver cinco centímetros de cielo. Cuando los psicólogos examinaron a la niña, descubrieron que caminaba con dificultad y se comportaba como una criatura salvaje: escupía, arañaba o trataba de masturbarse compulsivamente. La niña tenía un vocabulario de veinte palabras, en su mayoría órdenes como “¡para!”, “no” o “¡ya no más!”. Sin embargo, y a pesar de que fue trasladada de inmediato a un hospital de Los Ángeles, la pesadilla de la pequeña Genie aún no había terminado. Animados por el estreno de la película “El pequeño salvaje” de Truffaut, varios investigadores se interesaron por su caso y creyeron ver en ella una oportunidad para avanzar en sus estudios sobre el lenguaje y el cerebro humano. Durante largos meses Genie fue sometida a decenas de pruebas, con un valor más experimental que terapéutico, mientras los investigadores se peleaban por ver quién se quedaba con su caso. La doctora Jeanne Butler, en concreto, presumía de que aquel caso iba a hacerle famosa y terminó llevándose a la niña a su propia casa, donde la grabó durante horas mientras realizaba con ella todo tipo de pruebas de dudoso valor científico.




Después de aquella situación, otra pareja de científicos, el matrimonio Rigler, se hizo cargo de Genie y siguió con los experimentos. A pesar de que hubo algunos progresos, las pruebas incluían actividades contradictorias para la niña, como obligarle a recordar lo que le hacía su padre o permitir que se arañara la cara como forma de expresar su rabia. Después de comprobar las irregularidades, y la ausencia de un plan científico, la Asociación de Salud Mental de los Estados Unidos retiró el apoyo económico a la investigación y los Rigler perdieron el interés por la niña.
Por si el desbarajuste era pequeño, un tribunal devolvió la custodia a la madre, que interpuso una demanda contra todo el equipo de investigación y el hospital infantil de Los Ángeles por haberla sometido a “excesivas e insoportables” pruebas. Finalmente, la madre no fue capaz de cuidar de Genie y la niña pasó por otros seis hogares adoptivos, en algunos de los cuales volvió a sufrir malos tratos que le llevaron a profundas regresiones. Hoy día sólo sabemos que, de estar viva, Genie se encuentra ingresada en alguna institución mental después de una vida miserable y sin haber superado ninguno de sus problemas. Además de los interrogantes que plantea, el comportamiento de los científicos en el caso de Genie nos retrotrae a otras situaciones en las que los límites de la investigación no están del todo claros. En 1822, por ejemplo, el doctor William Beaumont se hizo cargo de un paciente herido durante una cacería al que los disparos habían dejado un agujero en el estómago. Durante los siguientes veinte años, el médico puso todo tipo de excusas para no cerrar la herida y seguir experimentando con aquel hombre, al que introducía alimentos con una cuerdecita para ver el efecto de los jugos gástricos. Las investigaciones de Beaumont con aquella “cobaya humana” sirvieron para avanzar de manera muy significativa en el conocimiento de la digestión y ayudaron a salvar la vida de muchas personas. De igual forma, en el caso de Genie, los controvertidos experimentos de los psicólogos sirvieron para conocer algo más sobre el origen del lenguaje y las funciones cerebrales. Salvando las distancias, y más allá de la buena o mala voluntad de los investigadores, en ambos casos alguien dio prioridad al resultado de una investigación frente al bien del paciente y en ambos casos es legítimo hacerse la misma inquietante pregunta: ¿Tenían derecho a hacerlo?

Ver: librodenotas

domingo, 7 de diciembre de 2008

Enterrada viva, la historia de Hakani

Aun en pleno siglo XXI, en la ribera del Amazonas, decenas de niños y bebés son enterrados vivos por varias tribus indígenas. Hasta 200 clanes practican el infanticidio vendido como sacrificio en pos de la supervivencia del grupo étnico que no pueden nomadear con las taras congénitas de los niños enfermos o huérfanos. Esta es la historia de Hakani, una niña que nació por segunda vez cuando fue exhumada viva e in extremis. Damnificada de este anacronismo irracional vive el sueño de la supervivencia lejos de la familia que nunca la quiso. Lo sobrecogedor de esta vetusta práctica es el paradójico relativismo cultural que han ido aplicando colectivos pro-indígenas y las mismas autoridades brasileñas durante décadas; soslayando el genocidio en virtud de la defensa y conservación de acervos y tradiciones indígenas, y pisoteando con ello los más elementales derechos individuales. El debate generado ha sido siempre pobre por la falta intencionada de datos oficiales. Afortunadamente, gran variedad de reputados antropólogos y científicos independientes (como Robert Borofsky y John Fred Peters) han recabado suficiente información para ejecutar una denuncia mediática internacional. Hakani es la mayor de todas las evidencias. Hoy en día, aproximadamente el 4% de los decesos anuales de los Waoranis, una tribu de guerreros en peligro de extinción, son debidos al infanticidio más cruel. No hay enfermedades congénitas excusables, simplemente cuando el niño ha quedado huérfano por diferentes causas es enterrado vivo en una suerte de ceremonia ritual mientras los hombres escuchan los gemidos que emergen de la tierra. (Fuente El país).
Aviso*. El siguiente vídeo es un extracto del documental “Hakani, Enterrada viva. Una historia de supervivencia”. Puede herir sensibilidades.



Hakani significa sonrisa. Su nombre hace justicia a una niña marcada desde su nacimiento por la desgracia y que siempre ha respondido a ella con alegría. Pertenecía a la tribu de los Suruwaha, una etnia en peligro de extinción de la Amazonia occidental compuesta por unas 120 personas y cuyos contactos con el mundo exterior han sido tan escasos como devastadores. En el siglo pasado un grupo de forasteros asesinaron a la mayor parte de los chamanes de la tribu acusándolos de brujería. A todos menos a uno. Lejos de defenderse, el último brujo acusó el devastador encuentro predicando, mientras se ventilaba un potente veneno, que la falta de guías espirituales sólo podía combatirse con el suicidio. A partir de ese momento el pueblo Suruwaha decidió que el suicidio era la mejor forma de tratar cualquier movimiento de ira o dolor.
Durante los dos primeros años de vida de Hakani todo parecía normal en su familia. La alegría de la niña sobresalía por encima de sus carencias hasta que, con unos 24 meses, sus padres detectaron la imposibilidad de Hakani para andar y articular palabra. Inmediatamente la presión tribal obligaba a sus padres a ejecutarla para preservar la supervivencia de un grupo incapaz de resistir lastrado por la enfermedad de la niña. Los padres de Hakani, aterrados, tomaron por suyos el último consejo del chamán y se suicidaron, dejando a Hakani sola con sus cuatro hermanos. Fue entonces cuando la presión del infanticidio recayó en el hermano mayor de Hakani. Su hermano Bibi la condujo al exterior de su choza y la enterró viva bajo la atenta mirada de los más ancianos. Normalmente los gritos tamizados por la capa de arena duraban un par de horas pero los de Hakani llegaron hasta el anochecer cuando su abuelo, torturado por su llanto, acudió raudo a desenterrar al infante. Sus intenciones estaban alejadas de la piedad ya que se presentó con su arco y flechas dispuesto a terminar con la vitalidad de su nieta. El abuelo disparó y erró, hiriendo a la niña en el hombro. Invadido por la culpabilidad, el abuelo tomó, de nuevo, el camino del suicidio mediante el veneno que usaba para sus flechas y así liberar con ello su atormentada conciencia. A partir de ese momento la vida de Hakini se tornó en pesadilla. Deambulando como un paria junto a sus hermanos defenestrados por la tribu, por el infierno verde del Amazonas. Comiendo hojas, bayas e insectos, saciando su sed con agua de lluvia y sufriendo el acoso físico y sexual de sus propios hermanos. Con el tiempo cambió la sonrisa por un grito sordo de espanto y socorro. Tres años después, cuando Hakani contaba con 5 terribles primaveras su hermano Bibi la entregó a una pareja de misioneros de la YWAM (Marcia y Edson Suzuki) junto con el relato de los hechos y ni pizca de remordimientos. Hakani pesaba entonces 7 KG y levantaba apenas 69cm del suelo, carecía de expresiones faciales y de emociones y lloraba, presa del pánico, cuando alguien le ponía un dedo encima. Los misioneros se hicieron cargo de la niña hasta que pudieron trasladarla a un hospital. A los 6 meses había doblado su peso y recuperado la eterna sonrisa que ya nunca abandonaría. Hoy, ya con 12 años y recuperada, vive plácidamente con el matrimonio Suzuki. La pesadilla ha terminado.


La difusión de la historia de Hakani y otros tantos niños del Amazonas ha tenido sus consecuencias. A principios de 2008 el gobierno brasileño inició la rectificación presionado por una amplia comunidad de activistas y supervivientes. El congreso aprobó en junio la LEY de MUWAJI (nombre de una mujer que se negó a enterrar vivo a su bebé). Un edicto que reconoce a los pueblos indígenas como cuidadanos del mundo y merecedores de los derechos humanos fundamentales. El problema ahora es la indulgencia en la aplicación de esta ley. Nadie se pone de acuerdo en la manera de evitar el infanticidio sin vulnerar ni perturbar los delicados ‘ecosistemas’ y tradiciones indígenas. El debate está servido.

NOTA**. El documental referido es una docu-drama de David Cinningham y Kevin Miller para La fundación Hakani.org. Como ellos mismos exponen en su web, el documental está basado en hechos reales pero es una ficción. Ningún niño fue maltratado ni sometido durante el rodaje. Diversos juegos con chocolate imitando la suciedad y gominolas con forma de gusanos sirvieron para convertir un juego infantil en un drama adulto.

Via:kurioso

jueves, 4 de diciembre de 2008

Las huellas del maltrato infantil

En los países desarrollados, uno de cada diez niños sufre abandono o maltrato psicológico; entre el 4 y el 16% padece daños físicos y al menos el 15% de las chicas y el 5% de los chicos soporta algún tipo de abuso sexual antes de cumplir los 18 años.Las cifras, escalofriantes, son parte de un especial sobre maltrato infantil que aparece en el último número de la revista 'The Lancet'; una revisión que pretende evaluar la magnitud del problema.Lo primero que ha puesto de manifiesto este análisis es que se subestima su dimensión. "El maltrato infantil es mucho más común de lo que sugieren las estadísticas de los servicios de protección infantil", indica el documento, donde se calcula que los datos oficiales sólo reconocen una décima parte de las cifras antes citadas.Y esto tiene consecuencias. "La más trágica son los miles de niños que mueren debido a una agresión o al abandono", recoge el artículo, que cita datos de la Organización Mundial de la Salud: cada año se producen 155.000 muertes en menores de 15 años a causa de un abuso o una negligencia.Sin embargo, la muerte no es la única consecuencia ligada al maltrato. Según 'The Lancet', la exposición a múltiples y repetidos episodios de abuso se asocia con un riesgo más elevado de padecer trastornos de salud mental, abuso de drogas y alcohol, tener comportamientos sexuales de riesgo, obesidad y tendencias delictivas, entre otros problemas. "Las consecuencias son peores cuanto más frecuente y severo sea el maltrato. Un abuso repetido o un abandono repetido significa, para muchos niños, una cronificación de su condición", recuerdan los autores de uno de los artículos que componen el especial. Otro de estos trabajos hace especial hincapié en la importancia que tienen los profesionales que trabajan con niños -médicos, educadores, etc.- para destapar muchas de estas historias ocultas de maltrato.Según explican los investigadores, en ocasiones, no se denuncian los casos de abuso por un fallo a la hora de reconocer sus signos; sin embargo, en otros no se da la voz de alerta por no tener una certeza absoluta. "Existe la percepción de que informar de ello podría provocar más daños que beneficios [si la sospecha es equivocada]", señalan.En un comentario que acompaña a este trabajo en la publicación británica, se señala la necesidad de apoyar a los pediatras para que puedan manejar los casos sospechosos con mayor seguridad y ayuda.Además, también se insiste en la importancia de establecer adecuadas políticas de salud pública que ayuden a prevenir hábitos como el abuso de alcohol y drogas -dos factores relacionados con el riesgo de desarrollar un perfil maltratador-, así como programas de atención. "El gran número de casos y lo serias y duraderas que son sus consecuencias exigen un aumento de la inversión en estrategias preventivas y terapéuticas desde la niñez más temprana", apuntan los autores.
Via:elmundo.es

domingo, 16 de noviembre de 2008

El caso de 'Baby P' conmociona Reino Unido

Con sólo 17 meses, Baby P conoció el infierno de los malos tratos y la pasividad de los servicios sociales y sanitarios. La terrible historia de este niño británico, apodado Baby P por motivos legales, que falleció en 2007 tras ser brutalmente maltratado y y usado como un "saco de boxeo" durante más de ocho meses por su madre, su pareja y un amigo de ambos en Londres ha conmocionado a la sociedad británica y reabierto el debate sobre la revisión urgente de las leyes de protección infantiles. El pequeño, que nació el 1 de marzo de 2006, quedó a cargo de su madre tras el divorcio de los padres. A principios de 2007, la madre comenzó una relación sentimental con otro hombre y parece ser que fue cuando comenzó el infierno que vivió durante ocho meses Baby P. Esta semana, la mujer, su pareja y un amigo de ambos han sido condenados a 14 años de cárcel acusados de maltratar y torturar durante ocho meses al niño, que falleció en agosto de 2007. Además de la actuación de los tres adultos, varios medios británicos denuncian que una cadena de errores policiales y la pasividad de los servicios sociales provocaron que nadie pusiera freno a los abusos que sufría el pequeño. El periódico británico The Independent asegura que varios trabajadores sociales visitaron hasta en 60 ocasiones al pequeño y que que la falta de pruebas ralentizaron la detención de los tres culpables.
Durante ocho meses, el niño acudió al hospital en varias ocasiones con moretones, heridas, traumatismos y mordeduras. En agosto de 2007, Baby P fue hallado muerto en su cuna rodeado de manchas de sangre y con ocho costillas rotas. Fuentes de la investigación han asegurado además que el niño tenía más de 50 heridas, 15 de ellas alrededor de la boca. El calvario de Baby P ha abierto un gran debate en los medios de comunicación británicos y ha conmocionado a la sociedad del país. Muchos sectores ya han exigido la revisión urgente de las leyes de protección infantiles. Por su parte, el primer ministro Gordon Brown ha asegurado ha asegurado que su gobierno hará todo lo que esté en su mano para que el caso de Baby P no vuelva a repetirse.
México Tiene una de las mejores legislaciones contra maltrato infantil, sin embargo el problema es hacer que la ley se cumpla, ¿usted en su hospital o ámbito de competencia ha denunciado alguna vez maltrato infantil?
Vía: elpais
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sábado, 25 de octubre de 2008

La ciudad de los niños rata

En pleno siglo XXI más de tres mil niños desamparados viven todavía como ratas bajo el subsuelo de la ciudad. Huérfanos de cariño y parias de las cloacas se resguardan, como topos, del duro clima y de la indolencia ajena en el vetusto y fétido sistema de saneamiento y calefacción Mongol. Desheredados de la ciudad y jerarquizados en comunas infantiles del subsuelo, comparten con los roedores los despojos de una de las capitales más pobres de Asia.

Me llamo Bagii. Es lo único que tengo; un nombre. El resto lo comparto con mis compañeros. Bueno, a veces también comparto incluso el nombre; otro Bagii [Nyamdavaa] vive en una arqueta en el ramal oeste a cuatro codos de aquí, y alguna vez ha venido a basurear con los nuestros [...]
Mi padre era pastor y teníamos unas tierras que labrar y donde esparcir nuestros animales; unas cuantas ovejas y unos percherones, suficiente para dar de comer a toda mi familia. Tras la gran democratización de los noventa, se privatizaron y nos arrancaron de la finca y se llevaron los animales. Las devastadoras tormentas invernales del 2001 hicieron el resto. Nos quedamos sin nada,…mis padres me enviaron a la ciudad a buscar un futuro, ahora sólo tengo amigos…
Yo soy el cabecilla de mi banda, un grupo de ocho jóvenes y un bebé nacido aquí abajo que compartimos los alimentos, las limosnas y, sobre todo, los peligros de la calle. Todos somos excrementos de nuestras familias, fusilados por la violencia doméstica, acabamos compartiendo presente y pasado, pero no hablamos del futuro más allá de la comida que buscar mañana…

Nuestro actual hogar es un practicable de unos 40 metros cuadrados, y cuatro salidas directas a la calzada. Siempre tiene un palmo de agua por fugas del sistema, pero estamos acostumbrados a saltar y brincar como ardillas entre basura, ratas y tuberías. No hay luz natural. En realidad, no hay luz de ningún tipo cuando las tapaderas están en su sitio. Si entra luz se escapa el calor. Por la noche las velas y los viejos mecheros compiten con la memoria por descifrar el camino. Pero la luz traiciona. También ilumina el camino a nuestros enemigos.
A partir de primavera, después del amanecer y cuando el sol ha calentado unas horas, nos dividimos para buscar el sustento diario. Unos a los vertederos o a lavar coches, otros a la estación de trenes a cargar maletas o a mendigar y los más, siempre dispuestos a prostituirse por menos de un dólar (cuando se paga claro). Muchas veces me pregunto si los ratas somos nosotros o los del otro lado de la tapadera. Aquellos que se niegan a pagar, bajando la mirada, cuando limpiamos sus cristales; esos que nos ignoran cuando cargamos sus maletas o esos otros que directamente nos encarcelan para lavar la ciudad de escoria a los ojos de turistas o las visitas ocasionales de autoridades.
Via: kurioso

miércoles, 11 de junio de 2008

Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, 12 de junio

Debido a que el Gobierno federal no considera el trabajo infantil como una violación a los derechos humanos de la niñez, no ha tomado las medidas legislativas y organizativas necesarias para erradicar esta problemática, que deteriora la calidad de vida de 3 millones 300 mil niñas y niños.

"La administración actual no tiene ojos para ver a las niñas y niños trabajadores, las iniciativas se hacen de una manera focalizada, no hay una visión común de que el trabajo infantil es una forma violatoria de los derechos y ésta es necesaria para que desde esa perspectiva se pueda establecer una política pública", informó en rueda de prensa Norma Barreiro, presidenta de la organización civil Thais Desarrollo Social.

Durante la presentación del Informe sobre explotación laboral infantil y adolescente en México, realizado por Thais Desarrollo Social, Barreiro explicó que en la presente legislatura hay una desarticulación de las iniciativas de las dependencias sobre esta problemática y "no se han tomado las medidas legislativas y organizativas porque no hay una instancia normativa sobre este asunto".

Actualmente existen algunos programas para brindar atención a las y los niños y adolescentes económicamente activos, pero no para erradicar la problemática, señaló. Entre dichos programas "está la inspección del trabajo adolescente, un programa de jornaleros agrícolas, y un programa en los centros de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatales para las y los que trabajan en la calle o en espacios públicos abiertos", mencionó.

En tanto, el Informe, dado a conocer en el marco del 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, señala que la explotación laboral infantil es "invisible en las estadísticas, para la sociedad y dentro de las políticas públicas de protección a la infancia".

El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), en las encuestas nacionales de empleo, sólo registra a la Población Económicamente Activa (PEA) a partir de los 12 años de edad.

El documento puntualiza que el trabajo que se realiza en hogares de terceros es una actividad principalmente femenina y en el país cerca de 120 mil niñas y adolescentes son trabajadoras del hogar. En el Distrito Federal este tipo de empleo ocupa al 13.4 por ciento de la población adolescente que trabaja, mientras que el promedio nacional es del 5.8 por ciento y se caracteriza por colocar a las niñas y adolescentes "en un gran riesgo de abuso físico, mental y emocional", al realizarse en los hogares de terceros.

Según el Informe, más de 1 millón de adolescentes son explotados laboralmente, pero esta cifra no contempla a los menores de doce años.

De acuerdo con el INEGI, en 2002, año en que realizó la única medición del trabajo de niñas y niños de 6 y 14 años, se registró que 3 millones 300 mil niñas y niños trabajaban, de los cuales 1.8 millones lo hacían en el trabajo doméstico y 1.5 millones realizaban trabajo económico para terceros. El 43 por ciento del trabajo de niñas y niños se concentra en Veracruz, Chiapas, Puebla y Jalisco.

Para 2004, según datos del INEGI, 1 de cada 5 adolescentes trabajaba, lo que representa más de 2 millones de mujeres y hombres de entre 12 y 17 años, de los cuales el 28.5 por ciento se desempeñaba en el sector comercial, seguido por el trabajo agrícola en un 22.3 por ciento, la industria manufacturera en 18 por ciento y en servicios el 17 por ciento de las y los adolescentes. La mayoría de las y los niños que trabajan no estudian, sólo el 29 por ciento de las adolescentes dijeron estar estudiando, lo que significa que cerca de un millón 500 mil no asistían a la escuela.

EL TRABAJO PROHIBIDO

Sobre el "trabajo prohibido", más de un millón de niñas, niños y adolescentes realiza alguna actividad económica prohibida por las leyes mexicanas, como la prostitución, de ellos la mitad tiene entre 14 y 15 años.

En tanto, cerca de 1 millón de las y los adolescentes se dedican al trabajo adolescente "doméstico excluyente", que se refiere a los quehaceres del hogar que obstaculizan el desempeño escolar, por el número de horas destinadas a las labores del hogar, por tanto los excluye del ejercicio pleno de sus derechos. Esta ocupación afecta más a las mujeres ya que lo realiza el 11.8 por ciento de las mujeres y sólo el 3.5 por ciento hombres.

Mientras que hay 600 mil niñas y niños menores de 14 años, que laboran hasta 12 horas diarias como jornaleros agrícolas. El 35 por ciento no tiene descansos y el 46 por ciento labora 6 días a la semana. La cuarta parte de ellos nunca ha asistido a la escuela, indica el Informe.

Según las últimas mediciones del Programa Internacional Contra la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), millones de niñas y niños trabajadores, de los aproximadamente 218 millones que existen en el mundo, no tienen acceso a una educación para un futuro mejor o deben combinar el trabajo con los estudios.

Según el IPEC, esto puede obedecer a un tema de costos, ya que sus familias dependen de su trabajo para subsistir, o simplemente a que no existen escuelas donde ellos viven.

Cabe señalar que, según los resultados de la Investigación de Thais, la pobreza es la condición principal del trabajo infantil, ya que 2 de cada 3 niñas y niños y adolescentes dicen que trabajan para ayudar a su familia, mantenerse a ellos mismos o para continuar con sus estudios.

DÍA CONTRA EL TRABAJO INFANTIL




Con motivo del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), celebrará el próximo 12 de junio una sesión plenaria de la Conferencia Internacional del Trabajo. Y alrededor del mundo se realizarán mesas redondas, seminarios, conferencias de prensa, exposiciones fotográficas y presentaciones de estudios sobre trabajo infantil.

Dichas actividades van encaminadas a eliminar de manera progresiva todo tipo de trabajo infantil y las peores formas de trabajo infantil, como la esclavitud y la explotación sexual, como objetivo principal de la OIT, informó en comunicado de prensa.


jueves, 29 de mayo de 2008

Martha dio a luz en el suelo


En lo que constituye el segundo caso en siete meses en que el Ayuntamiento panista de Sotuta se niega a trasladar a un hospital a una parturienta, Martha Alfaro Aké, de 30 años de edad, dio a luz en una calle de esta población.
Alrededor de las cuatro de la tarde, la mujer acudió al Centro de Salud porque tenía dolores de parto, donde fue atendida por un médico de apellido Pech, quien le dijo que todavía le faltaba mucho pues daría a luz en agosto.

Doña Martha regresó a su casa pero como los dolores continuaron, como a las cinco de la tarde retornó al Centro de Salud en compañía de su madre doña Pastora Aké Moo.
Cuando llegaron al sitio el Centro de Salud ya había cerrado, por lo que imposibilitada para caminar se sentó a la entrada de la clínica.

Su madre doña Pastora inmediatamente fue a buscar apoyo al Palacio Municipal para que trasladaran a su hija a otro hospital, pero el comandante policiaco Filiberto Pereira, a las órdenes del alcalde Ernesto Díaz (a) 'Piteco', le dijo que si la llevarían siempre y cuando tuviera los papales de envío emitidos por el Centro de Salud, lo que era imposible pues el lugar estaba cerrado.

Varios vecinos, al ver que la parturienta sufría a las puertas del hospital avisaron a los doctores Armando Várguez Ávila, Landy Dzul Cen y Eduardo Pérez Góngora, quienes inmediatamente atendieron a la señora para que su parto fuera lo menos traumático posible.

Cuando los galenos llegaron ya estaba naciendo el bebé, y ante la vista de todos los presentes obtuvieron un producto vivo. No es la primera vez que este ayuntamiento gobernado por el PAN se niega a trasladar a una parturienta, pues hace 7 meses sucedió lo mismo. Este nuevo, lamentable hecho provocó la indignación de numerosos ciudadanos, quienes criticaron la insensibilidad de las autoridades.

Via:http://www.criterios.com y http://www.poresto.net/

miércoles, 28 de mayo de 2008

Favores sexuales a cambio de alimentos, piden los trabajadores de organizaciones humanitarias internacionales


Save the Children denunció este martes que niños de Costa de Marfil, Sudán y Haití son víctimas de acoso y abuso sexual por parte de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas (ONU) y trabajadores de organizaciones humanitarias internacionales.

En un informe, la Organización No Gubernamental (ONG) aseguró que niños de hasta seis años de edad, principalmente huérfanos, son obligados a dar "favores sexuales" a cambio de alimentos, dinero o la ayuda humanitaria que entregan los cooperantes extranjeros.

La denuncia de Save the Children está basada en una investigación profunda y entrevistas a 250 niños en Haití, Costa de Marfil y el sur de Sudán, países que viven una grave situación de emergencia por conflictos sociales o armados.

Los abusos van desde el acoso verbal (palabras obscenas), contacto físico a los cuerpos de los niños (incluidos los genitales), besos y hasta encuentros sexuales a cambio de dinero o regalos, según el informe de la organización británica, publicado en su página web.

En casos aún más graves, algunos menores han sido víctimas de violaciones, prostitución y pornografía infantil e incluso se han dado casos de tráfico de los niños para obligarlos a tener sexo con adultos.

El estudio aseguró que muchas de estas irregularidades se viven en muchos otros países, pero que los menores no denuncian por miedo a una represalia de su agresor, a perder el alimento con el que sobreviven o a recibir algún castigo de sus comunidades.

"A pesar de las recientes comisiones políticas establecidas por los gobiernos y organizaciones internacionales para abordar este problema, muchos niños en todo el mundo que sufren en silencio", subrayó la ONG.

Para frenar estas atrocidades, Save the Children hace un llamado a la comunidad internacional a estar más atentos de las labores de los cooperantes extranjeros, pidió la creación una comisión mundial que se encargue de prevenir los abusos y proteger a los infantes.

Para ello, la ONG llamó a la creación de mecanismos de quejas locales eficaces de la ONU en los países en los que están presentes los pacificadores internacionales, de manera que los niños y/o sus padres puedan denunciar los abusos sin temor.

Además del establecimiento de un nuevo organismo guardián mundial, que se encargue de supervisar y evaluar los esfuerzos de agencias internacionales evitar estos abusos, fomentar reformas legales y programas de educación pública preventiva entre la niñez.

La directora ejecutiva de Save the Children en Reino Unido, Jasmine Whitbread, indicó en el reporte que la investigación pone de manifiesto acciones "despreciables" de una unas cuantas personas que abusan sexualmente de los niños más vulnerables del mundo.

"Abusan de los niños a los que se suponía tenían que proteger. Es difícil imaginar un abuso más atroz de autoridad o una flagrante violación del derecho de los niños", subrayó.

Via:http://www.jornada.unam.mx/

lunes, 26 de mayo de 2008

Maltrato infantil, variedades infinitas


Un padre camboyano, mecánico de profesión, insertó en la boca de su hijo, un bebé de cinco años, el tubo de la bomba para los neumáticos y trató de inflarlo.

Según informaba el diario Rasmei Kampuchea (y recogía la web int.iol.co), Try Sienghym "estaba jugando" con su hijo, Sok Cambo.

Pero la diversión casi le sale cara, pues el niño tuvo que ser trasladado al hospital donde fue estabilizado después de que su estómago sufriera distensiones debido a la acción del aire en la cavidad intestinal. Según fuentes cercanas de la familia, el padre se "arrepiente mucho de haber jugado así con la vida de su hijo".

La policía no tomará medidas contra el hombre, y responsabiliza del acto a la "pura estupidez, contra la cual no existe ley".

ADD:No es posible enterarse de una noticia de este tipo, y lo peor de acuerdo a la nota es que el imbecil ese sale libre, es evidente una probable falta de legislacion respecto a maltrato infantil a nivel local, pues aun teniendola como sucede aqui y ahora hay una ley para la proteccion de los derechos de niñas, niños y adolescentes, que en Capítulo Quinto dice:
Del Derecho a ser Protegido en su integridad, en su libertad, y contra el maltrato y el abuso sexual

Artículo 21. Niñas, niños y adolescentes tienen el derecho a ser protegidos contra actos u omisiones que puedan afectar su salud física o mental, su normal desarrollo o su derecho a la educación en los términos establecidos en el artículo 3o. constitucional. Las normas establecerán las formas de prever y evitar estas conductas. Enunciativamente, se les protegerá cuando se vean afectados por:

A. El descuido, la negligencia, el abandono, el abuso emocional, físico y sexual.

B. La explotación, el uso de drogas y enervantes, el secuestro y la trata.

C. Conflictos armados, desastres naturales, situaciones de refugio o desplazamiento, y acciones de reclutamiento para que participen en conflictos armados.
Son bonitos en papel pero ¿se cumplen?

miércoles, 16 de abril de 2008

Explotación infantil en las tiendas de autoservicio


En la ciudad de México existen unos 9 mil menores de edad que trabajan como empacadores en tiendas de autoservicio, quienes comúnmente son llamados cerillos.
Estimado lector, lectora, la mayoría de estos niños y niñas provienen de familias de escasos recursos, pero con su trabajo contribuyen al ingreso familiar. Sin embargo, estos “trabajadores” carecen de salario, contrato y prestaciones y, en el mejor de los casos, sólo reciben propinas de los clientes. No obstante, son obligados por la empresa para la que colaboran a cumplir obligaciones formales como si fueran empleados: cubren horarios, responsabilidades y hasta son castigados si infringen las reglas.

Para trabajar como cerillos se exigen ciertos requisitos: tener entre 14 y 16 años, el permiso de sus padres y un certificado de estudios. Las tiendas de autoservicio no quieren reconocer una relación laboral con los empacadores porque esto elevaría los costos, sin embargo la paradoja está en que uno de los requisitos que les exige a los niños antes de admitirlos es presentar una solicitud de trabajo. Asimismo, los niños y niñas que trabajan como empacadores tienen que comprar el uniforme requerido por la empresa (cuando la ley obliga a proveérselos sin costo) y muchas veces laboran más de las seis horas permitidas legalmente, y aunque la tienda está obligada a darles media hora de descanso, en muchos casos trabajan más de 5 horas continúas.

Antes que contratar con todas las de la ley a los pequeños, las empresas prefieren pedir a los clientes o a la cajera que se hagan cargo de empacar los productos o contratar personal de mayor edad que podría hacer otras funciones.
Los empacadores no tienen vacaciones y si faltan tres días en el mes los dan de baja, y cuando rompen una mercancía, ellos la tienen que pagar.
La dependencia les aplica un examen psicológico y físico muy somero. A pesar de ello, existen cinco padecimientos muy frecuentes en esos niños: caries, implantación dental defectuosa, padecimientos oftalmológicos, parasitosis y escabiasis. Además, los niños registran baja talla y peso, así como deficiencia alimenticia.

La mayoría de los cerrillos estudian y trabajan y, por obvias razones, su labor afecta su desempeño escolar. Aunque las autoridades y las mismas empresas se desentienden de su situación, la Organización Internacional del Trabajo considera este tipo de trabajo como un ejemplo de explotación infantil.
Estos niños y niñas se ven obligados a laborar desde los 14 y 15 años debido a los escasos ingresos de sus familias. Según su perfil son hijos de madre soltera, o el padre tiene un empleo que no siempre es bien remunerado, y ellos aportan entre el 30 y el 70 por ciento del gasto de sus casas.

El marco legal vigente es deficiente para regular las labores de estos menores, ya que la empresa para la que laboran se aprovecha de sus circunstancias de vida y la utiliza para su beneficio.
Sin embrago, en un esfuerzo por remediar las irregulares condiciones de trabajo de estos niños y niñas, se firmó un convenio entre el gobierno del Distrito Federal (DF) y la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) en 1999, con el que se pretendió protegerlos, pero en los hechos este acuerdo se incumple. En el acuerdo se menciona que el trabajo es un estimulo para que los menores continúen sus estudios, sin embargo, contrario a esto, el trabajo de empacadores los aleja de los estudios, reduciendo así sus oportunidades de alcanzar una mejor calidad de vida.

El trabajo de los empacadores de las tiendas de autoservicio es considerado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)) como una de las actividades clasificadas como explotación infantil. Asimismo, un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que en México existen 3.5 millones de niños y niñas que trabajan y lo más triste de todo esto es que el trabajo infantil se tolera y se acepta como si fuera natural.
Los niños cerillos, como todos los niños y niñas que trabajan, deben ser apoyados y protegidos de los abusos y violaciones a sus derechos fundamentales. En este aspecto, la sociedad y el gobierno tienen una obligación ineludible.

De esos nueve mil niñas y niños que se desempeñan en las grandes tiendas de autoservicio como empacadores o “cerrillos”, dos terceras partes lo hacen en la cadena Wall-Mart, informó Víctor Inzua Canales, profesor de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las propinas que se les ofrece, fluctúan entre 40 y 150 pesos en un lapso de cinco horas. Si llegan a doblar el día, entonces pueden alcanzar 300 pesos, dijo el investigador, de acuerdo con un comunicado de la UNAM.
Los dueños de estas tiendas comerciales violan la protección jurídica y social de estos menores de edad, de acuerdo con la normatividad de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), detalló.

Por ello, llamó a establecer una “norma oficial efectiva” que garantice las condiciones de trabajo y de seguridad social que los empleadores deben ofrecer a las y los llamados “cerillos”.

Sin duda, agregó el también antropólogo social, esto representa una de las más inmediatas preocupaciones del proceso de modernización que se gesta en el país. Los dueños de las tiendas deben cumplir con una relación contractual adecuada que implique las garantías de la ley, incluyendo salario y servicios médicos.

Aunque se trata de una forma de explotación infantil “menos deplorable”, es responsabilidad de las autoridades proteger a los menores de edad. Tal fenómeno se hace presente cuando los supermercados niegan que exista una relación laboral con estas y estos niños, y con ello eluden dar prestaciones a cambio de permitirles empacar las mercancías esperando una propina que con frecuencia no llega, dijo es de hace años el catedrático de la ENTS realiza investigaciones con grupos vulnerables, sobre todo entre las y los niños “cerillos”. “El estudio solamente se refiere a una de las actividades que se establece en el trabajo infantil urbano: los empacadores de mercancía en los centros comerciales”, apuntó.

Via: la jornada, La verdad del sureste, UNAM. etc

miércoles, 9 de abril de 2008

Premios fotograficos en las tragedias infantiles


En 1994, el fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudán), que recorrió el mundo entero. En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña. Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.


El 8 de junio de 1972, un avión norteamericano bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen. Luego, Nic Ut la llevaría al hospital. Permaneció allí durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños. Hoy en día Pham Thi Kim Phuc, la niña de la fotografía está casada y con 2 hijos y reside en Canadá. Preside la 'Fundación Kim Phuc', dedicada a ayudar a los niños víctimas de la guerra y es embajadora de la UNESCO.


Omayra Sánchez fue una niña víctima del volcán Nevado del Ruiz durante la erupción que arrasó al pueblo de Armero, Colombia en 1985. Omayra estuvo 3 días atrapada en el fango, agua y restos de su propia casa. Tenía 13 años y durante el tiempo que se mantuvo atorada siempre estuvo encima de los cuerpos de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron ayudarla, comprobaron que era imposible, ya que para sacarla necesitaban amputarle las piernas, sin embargo carecían de cirugía y podría fallecer. La otra opción era traer una moto-bomba que succionará el cada vez mayor fango en que estaba sumergida. La única moto-bomba disponible estaba lejos del sitio, por lo que sólo podían dejarla morir. Omayra se mostró fuerte hasta el último momento de su vida, según los socorristas y periodistas que la rodearon. Durante los tres días, estuvo pensando solamente en volver al colegio y en sus exámenes. El fotógrafo Frank Fournier, hizo una foto de Omayra que dio la vuelta al mundo y originó una controversia acerca de la indiferencia del Gobierno Colombiano respecto a las víctimas. La fotografía se publicó meses después de que la chica falleciera. Muchos ven en esta imagen de 1985 el comienzo de lo que hoy llamamos Globalización, pues su agonía fue seguida en directo por las cámaras de televisión y retransmitida a todo el mundo.

Via:http://elmosquitero.blogspot.com/