domingo, 5 de abril de 2009

El fondo de pantalla de Windows

Poca gente habrá que no haya contemplado, al menos de forma casual, esta imagen en alguna ocación. Se trata del fondo de pantalla o tapiz que, por defecto, mostraba Windows XP. La fotografía tiene su pequeña historia detrás. Si algo ha hecho que una obra de Charles O´Rear sea conocida en todo el mundo, ha sido Windows y, aunque pocos conozcan que este gran fotógrafo estadounidense fue el padre del original, no cabe duda de que se trata de una imagen muy admirada. O´Rear ha trabajado durante décadas para publicaciones como National Geographic, lo que nos da prueba de la calidad de su arte. Sus series de paisajes con el viñedo como motivo central son muy celebrados, de hecho, el fotógrafo vive en un pequeño pueblecito del californiano Valle de Napa, famoso por sus buenos vinos.
La imagen que daba la bienvenida a Windows, titulada Bliss (gozo o felicidad) fue realizada por O´Rear en 1995 tomando como objetivo una suave colina del Valle de Napa. Por suerte, la colina que muestra ese precioso continuo de hierba verde se encontraba en plenitud gracias a un pequeño desastre. Esas colinas suelen estar cubiertas de vides, pero en la primera mitad de los noventa una plaga de filoxera obligó a eliminar gran parte de las cepas, cambiando el paisaje temporalmente al ser plantado de hierba. Esa situación temporal fue toda una bendición para O´Rear, que tomó la fotografía con su cámara de formato medio un día en que circulaba por una carretera cercana.
Hoy, pasada la crisis en los viñedos del Valle de Napa, las uvas han vuelto a las tierras y el idílico paisaje que fuera fotografiado en el 95 cuenta con un aspecto muy diferente y, dicho sea de paso, poco atractivo como fondo de pantalla.
Via:alpoma

sábado, 4 de abril de 2009

Les gusta a los bebes que les hablemos de esa manera?

¿Dondee estaa mi querubíiiiiiiiiiiiin? ¿Quién es el ojito derecho de papaaaaaaaaaaaaa? … Siempre pensé que, menos mal que los niños no recuerdan nada, sería traumático para ellos pensar que cuando sean adultos se convertirán en “esas personas que hablan tan raro y no hacen más que decir tonterías mientras agitan la cabeza”. Pues aunque me mantengo en mi alocada idea, he de reconocer que, sin embargo, a ellos les gusta. Y no precisamente porque se rían de nosotros (que para todo tienen), sino más bien porque muestran preferencia ante estos estímulos y, además, parece que les ayuda al aprendizaje de la lengua.
Diferentes estudios controlados, como el realizado por Thiessen et al, concluyen que entre los bebes que han escuchado conversaciones con un tono normal y conversaciones con el tono típico (como cuando nos dirigimos a un bebe), éstos reconocían antes las palabras mencionadas con éste tono característico. Hemos de tener en cuenta que los bebes, en cuestión lingüística, traen una tabla rasa y no saben distinguir entre la palabra “pub” (bar) y “puf” (interjección), a la vez que no distinguen una palabra de un ruido (todo se aprende). Así pues el hablarles mediante frases cortas, con un ritmo más bien lento, y con esta entonación típica, les ayuda a distinguir el inicio y final de la palabra y a diferenciarlas de otros ruidos, por lo que potencia su aprendizaje.
Así pues hemos de seguir haciendo “el tonto”, como lo llevamos haciendo desde hace siglos, y siglos…

viernes, 3 de abril de 2009

Cuántas personas nacen y mueren en el mundo cada minuto?


Nacimientos

*253 cada minuto
*15,181 cada hora
*364,335 cada día

Muertes

*105 cada minuto
*6,322 cada hora
*151,729 cada día
Diferencia
Comparando. Si restamos las muertes de los nacimientos obtenemos que:

*Hay 148 nuevas personas cada minuto
*8,859 cada hora
*212,625 al día
Fuente
Oficinas de censo EEUU, tomando en cuenta censos de todo el mundo.

8 crudas verdades que mejorarán tu vida

Los amigos van y vienen

Cuando estaba en la preparatoria, siempre me imagine que conviviría con esos los amigos que por aquel entonces tenía . Entonces, al ir a la Universidad todo cambio. Nadie fue a la misma escuela y ahora, años después, lo único que nos une es el Messenger. Todos viven en ciudades e incluso países diferentes. Mantener una amistad de este modo es difícil, ya que de lo único que podemos compartir en cuanto a experiencias se reduce a cine, música o nuestras propias experiencias aisladas y lo que opinamos al respecto, pero ya no tenemos actividades mutuas.
Lección importante: Hay una increíble cantidad de personas ahí fuera. Si no tienes amigos es porque no quieres… busca el contacto con personas nuevas o diferentes. No les des la espalda a las posibilidades, puedes descubrir a alguien interesante.

No siempre se consigue lo que se quiere
De seguro te sucedía en las navidades que lo único que pedías de regalo era un juguete, sólo uno que era onjeto de tus deseos. Les hacías saber a todos, a TODOS, que sólo ese objeto es lo que te apasiona y como no pides nada más, estás seguro de que lo recibirías de regalo. Llegado el día de la repetición de obsequios, te das cuenta de que no hsa recibido lo que querías y tras superar la decepción no te queda más que ahorrar para comprártelo. No siempre se consigue lo que se quiere en la vida: la gente va a llegar tarde, la gente te decepcionará, a quien necesitas no estará siempre disponible.
Lección importante: No busques la felicidad en las posesiones materiales y si las cosas no salen a tu manera, aprender a aceptarlas. La vida es demasiado corta como para ser miserables.

Muchas personas te aman, pero muchas más no
Si eres una celebridad, un trabajador al servicio de la caridad o simplemente un tipo normal, va a haber gente que te ama y le agrada lo que haces, pero también existen muchas personas a las que les resultas antipático y despreciable. Para llegar a esto hay muchas razones como los celos, las similitudes con ellos mismo, o simplemente no ser alguien de su tipo.
Lección importante: Como dice la canción de José Alfredo Jiménez: “No soy monedita de oro, para caerle bien a todos”. No todo el mundo es como tú y eso está bien. Si la gente quiere pasar el tiempo hablando mal de ti, entonces ese es su problema, no el tuyo. No se necesita la aprobación de todo el mundo para tener el autoestima intacta.

Nadie puede transformar tu vida, como sólo tú puedes hacerlo
¿No te gustaría haber nacido con todas las habilidades necesarias para la vida? Lamentablemente este es un mundo de inexperiencia, y sólo echando a perder se aprende. Los errores se cometen y sólo al practicar y practicar y practicar se vuelve uno experto en algo. Es decir, no porque escribas un solo post en un blog, el mismo se va a volver famoso y te hará millonario.
Lección importante: haz las cosas por ti mismo y aprende a levantarte en caso de fallar. Existen muchas personas que dependen de ti y muchas de las cuales dependes, pero todo se acaba. Tarde o temprano tendrás que valerte por ti mismo y también deberás enseñar eso mismo a quienes se atienen de tu presencia.

En algo vas a fracasar
En el 80 % de las cosas que emprendas vas a fracasar, pero el 20 % restante opaca esa gran cantidad de fallos. No importa de que se trate, lo más seguro es que existan muchas metas que no puedas cumplir.
Lección importante: Se puede aprender mucho de los demás, pero es de tus propios fracasos de dónde obtendrás las experiencias más valiosas en la vida.

A veces lloverá y te cancelarán el juego
En algunas ocasiones cuando tienes preparadas tus cañas de pescar, tus pantalones cortos y todo lo necesario para la playa, pero… repentinamente comienza a llover. Las cosas no siempre van a suceder cómo nos gustaría que fueran. (Incluidos los embarazos no planeados)
Lección importante: No sufras de estrés por las cosas que no puedes controlar. No puedes cambiar el pasado, pero puedes cambiar la forma en que reaccionas a los eventos.

Puede no haber un mañana
Al menos, no para ti. Nunca sabes lo que es la vuelta de la esquina, un accidente de auto, un ataque al corazón... hasta el fin del mundo es posible. Seamos realistas, si bien todos deseamos vivir hasta más allá de los 70 años de edad, es mejor darse cuenta de que no será así. Habrá un día que será nuestro último día.
Lección importante: Aprovecha al máximo cada día. Asegúrate de que las personas que te importan sepan lo valiosas que son para ti. ¡Ah! Y realiza las cosas que te gustan. Si la muerte te va a encontrar, que sea mientras haces lo que más te agrada.

Alguien siempre tendrá más que tú
Tanto si se trata de dinero, amigos o incluso suscriptores a un blog , siempre habrá otras personas que tienen más cosas que tu.
Lección importante: Solo porque alguien tiene «más», no significa que sean felices. Lee la biografía de alguna celebridad, descubrirás que el proceso por el que se hizo famosa o cómo hizo mucho dinero, pero no te dirá eso los hizo felices, o bien, cómo logró la estabilidad emocional (si es que lo logró). En otras palabras, concentrarte en lo que amas, no lo que la cosas que puedes obtener.

Una amiga me dijo en una ocasión: “La felicidad reside en dónde nosotros deseemos que esté”. Así que no la busques en una cuenta de banco abundante, o en una mansión. La felicidad está siempre contigo, sólo basta que te des cuenta de que está junto a ti.
Via:pulsodigital

jueves, 2 de abril de 2009

Dr. House y su cinismo ético

En los años 60 la televisión popularizó a dos médicos de ficción, el Dr. Kildare y Ben Casey, y a un abogado, Perry Mason, personajes protagónicos de series emblemáticas que acercaron por primera vez al gran público los dilemas que deben enfrentar a diario los profesionales del campo de la Salud y del Derecho. En aquellos tiempos no se hablaba todavía de bioética y muy poco de ética profesional, no obstante lo cual los distintos episodios anticipaban las dos cuerdas del debate moral contemporáneo: el tratamiento del cuerpo del sufriente y las vicisitudes del sujeto ante la ley.  Casi medio siglo después, la ficción televisiva nos confronta nuevamente con una variedad de juristas, forenses y clínicos a través de distintas series, que se caracterizan por el rigor investigativo, el cuidado de los guiones y una realización por demás atractiva. Capítulos memorables de CSI, ER, La ley y el orden, y por supuesto Dr. House, la cual ha obtenido ya dos Golden Globe y que como veremos, merece le dediquemos este comentario. Dr. House –o House M.D., donde M.D. puede significar "Medical Doctor" o "Medical Diagnostic"– fue estrenada en 2004 por la cadena Fox y ha entrado ya en su cuarta temporada. Según la Wikipedia, donde House también se ha ganado un lugar, se trata de un drama médico que gira en torno al Dr. Gregory House, un médico huraño que se desempeña de manera brillante en el departamento de diagnóstico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey. El personaje está inspirado en el de Sherlock Holmes –el propio autor de la serie, David Shore, reconoce tal filiación, ofreciendo al espectador pistas en esta dirección. La similitud en sus apellidos, la dirección de sus domicilios (ambos viven en el número 221B), la analogía de sus respectivos colaboradores: John Watson y James Wilson, la adicción a una sustancia (cocaína en Holmes, vicodina en House). Pero lo que más los emparenta es el modo de encarar el enigma que supone cada caso y la estrategia deductiva para resolverlo. Ante todo, tanto Holmes como House se abstienen en lo posible de establecer un vínculo con las personas involucradas directamente en el caso –sean éstos sospechosos o testigos, en el caso de Holmes, o pacientes en el caso de House. Pero contra toda evidencia, esta distancia no supone descompromiso o desinterés. Cuando House evita hablar en exceso con los pacientes con el célebre argumento de “los pacientes siempre mienten –el síntoma no”, lo que hace es en realidad sustraerse del discurso del yo del paciente, que siempre se presenta engañosamente consistente, aun cuando ello sea un obstáculo para la cura. Aquello que indefectiblemente ocultan al médico no es en absoluto azaroso y suele transformarse en la pieza que resuelve el enigma de los diagnósticos complejos. Al manejarse a través de las indagaciones e informes de sus colaboradores, House logra establecer la distancia operativa que le permite intervenir desde un lugar diferente, desbaratando la maniobra del yo y salvando al sujeto. Esta actitud distante le ha valido el calificativo de “huraño”, pero ello no debe inducirnos a error respecto de House. Si en ocasiones tiene para con sus pacientes comentarios sarcásticos, es porque hace síntoma de su propia angustia como médico frente a las situaciones con las que debe lidiar. Como cuando le dice a una paciente que no sabe que está embarazada:
House: "Tiene un parásito."
Paciente: "¿Como la lombriz solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?"
House: "Hasta dentro de un mes sí. Después es ilegal. Bueno, en un par de Estados no."
Paciente: "¿Ilegal?"
House: "Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos... Mire, si hasta tiene sus ojos..."
O cuando se dirige a su colega afroamericano Foreman, quien lo acusa de molestarle cada día más: "Pues eso descarta el racismo, ayer eras igual de negro".  Pero esta preferencia por la ironía y el sarcasmo –una vez más, rasgo compartido con Holmes– se desliza en ocasiones hacia una posición cínica, en el sentido filosófico del término. Es este viraje el que nos interesa analizar. La escuela cínica, fundada por Antístenes (-450, -366) sostiene que sólo se alcanza la felicidad si alguien puede prescindir de las ataduras que lo condicionan a los ideales mundanos. El propio Antístenes vivía según su propia concepción de la virtud y para él las convenciones sociales no significaban demasiado, ya que como todos los cínicos, relativizaba el peso de las normas y las instituciones. A otro representante de la Escuela Cínica, Diógenes de Sinope, se le adjudica la conocida frase “córrete que me tapas el sol”, dirigida a Alejandro Magno cuando éste al regreso de una de sus campañas, le ofrece: “filósofo, pídeme lo que quieras”. O la que dirige a sus compatriotas cuando lo expulsan de la ciudad por haber atentado contra la moneda en curso: “ellos me condenan a irme y yo los condeno a ellos a quedarse”. Como se puede ver, la afirmación cínica puede adoptar el tono de la ironía, pero se separa de ella, ingresando un enunciado de verdad. A diferencia del sarcasmo, que hace síntoma de un punto ciego en el emisor, el comentario cínico siempre suplementa la escena, reorganizando el universo situacional. La respuesta de Diógenes a Alejandro Magno, responde a la demanda del soberano, pero para desnudar las limitaciones de su poder, para poner en evidencia el punto de inconsistencia en que se encuentra, sin siquiera sospecharlo.  Esta perspectiva del “cinismo” se aleja del uso que habitualmente hacemos del término, de allí que muchos especialistas propongan actualmente escribir kinismo para referirse a la posición filosófica, distinguiéndola así de su acepción cotidiana. Cuando la lucidez se abre paso en medio del sarcasmo, House puede sustraerse a su propia angustia –sus miedos, sus inseguridades más íntimas. Y es allí cuando aporta su cuota de kinismo a la serie, emergiendo él mismo como sujeto en ese acto. Como es sabido, se resiste a utilizar el guardapolvo blanco y recorre los pasillos del hospital con su bastón, debido a la renguera en su pierna derecha. En una ocasión le dice a
Wilson, su colega y confidente:
House: ¿Te das cuenta? Todo el mundo piensa que soy un paciente por el bastón.
Wilson: Pues ponte un guardapolvo blanco, como los demás.
House: No, entonces parecería un médico.
House sabe que el guardapolvo blanco no garantiza autoridad médica alguna y no desea por tanto aparecer recubierto de semejante emblema. Pero sabe también que un médico no es un paciente –y no debe ser confundido con él. El comentario cínico que dirige a Wilson lo aleja tanto de la infatuación médica como de la demagogia de la igualación. El médico debe encontrar su lugar fuera de tales facilismos. En la misma línea, le dice a un paciente: "¿Preferiría un médico que lo tome de la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora?”. Contra la tendencia contemporánea que instruye al médico para que sea “empático” con el paciente, House subraya que es la competencia profesional lo que el enfermo realmente requiere de él. La idea tiene un amplio alcance y recuerda el comentario de Alain Badiou dirigido a los psiquiatras durante un congreso internacional. Refiriéndose a la Comisión de Etica Psiquiátrica Europea, Badiou objeta uno de sus enunciados, justamente el que dice: “el psiquiatra deberá tratar con pasión no a la enfermedad, sino al enfermo”, contraponiéndole la afirmación de Hamburger: el enfermo no necesita la compasión del médico, sino su capacidad. Efectivamente, si el médico centra su práctica en el “enfermo” es porque ya le supone un lugar. Porque ya lo ha condenado a su condición de tal. Hacerlo sobre la enfermedad, en cambio, abre la posibilidad de “(…) examinar una situación de imposibilidad contingente y trabajar con todos los medios para transformarla”. En esta línea, cada episodio de House podría ser leído como una lección sobre la importancia de distinguir el campo moral –lo ya sabido de una situación– de la dimensión ética, en la que el médico emerge como un creador de posibilidades. En una oportunidad, llega al hospital una mujer en estado crítico. Ha contraído una rara dolencia y los médicos no logran dar con la etiología. Se trata aparentemente de una enfermedad tropical, pero ella y su marido, un matrimonio muy unido, jamás han salido de la ciudad. Los médicos descubren entonces que unos días antes, ambos habían cenado en un restaurante jamaiquino de Manhattan. Se hace un control de bromatología en el establecimiento y se constatan varias infracciones, pero ninguna concluyente en relación con el dato que los médicos están buscando. La mujer empeora y el desenlace parece inevitable. Su marido permanece junto a ella día y noche junto al lecho del hospital. Es entonces cuando House tiene uno de sus raptos de lucidez. Reúne a su equipo y anuncia su hallazgo: ella o él, alguno de los dos fue infiel y mantuvo relaciones sexuales con una persona contagiada. Es altamente improbable, pero no imposible, y de confirmarse, el dato permitiría apostar a un tratamiento de emergencia. Ordena entonces un inmediato interrogatorio a la paciente y a su marido. Foreman deberá interrogar al hombre, Cameron a la mujer. Allisson Cameron, médica aplicada y sumamente sensible, protesta enfáticamente: “¿me estás diciendo que le pregunte a una mujer moribunda si engañó a su marido?”. House responde: “no, te estoy pidiendo que seas gentil con ella y la dejes morir”. Una vez más, el comentario señala a la joven colega que la ética no sabe de relaciones públicas ni de actitudes “políticamente correctas”. No es la compasión lo que la paciente requiere del profesional, sino su capacidad. Si la enfermedad es efectivamente una situación, ello explica por qué House nunca abandona a un paciente. Por qué busca hasta último momento, contra toda evidencia, una fórmula salvadora.  Es porque hace suya la célebre fórmula de Hipócrates, así reformulada por Alain Badiou: “Haz todo lo que está en tu poder para que sea de nuevo posible lo que es provisionalmente imposible, pero de lo cual todo humano es declarado axiomáticamente capaz”.