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martes, 12 de agosto de 2008

Científicos diseñan ratones resistentes a la obesidad

Los investigadores han desarrollado una cepa de ratones resistentes a la obesidad inducida por la dieta.
Los hallazgos podrían llevar a posibles tratamientos farmacológicos para la obesidad en los seres humanos. También aclaran un poco el mecanismo cerebral que controla la homeostasis de energía, el equilibrio entre la cantidad de energía (es decir, la comida) que ingiere un animal y la rapidez con la que quema esa energía.
El Dr. Julio Licinio, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, consideró que la investigación era una "hazaña tecnológica".
El Dr. Bradford Lowell, profesor asociado de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard, fue el líder del estudio, que se publicó en línea el 10 de agosto en la revista Nature Neuroscience.
Según Qingchun Tong, autor líder del estudio, la mayor parte de la investigación sobre la homeostasis de la energía ha consistido de lo que los científicos llaman neuropéptidos genéticamente codificados, en lugar de pequeños neurotransmisores moleculares.
"Se ha postulado que [los neurotransmisores] tienen una función muy importante en la neurocomunicación, pero en este campo, esencialmente no se han realizado estudios críticos para evaluar este aspecto", señaló Tong. "Entonces, organicé un experimento para crear un modelo animal en el que un grupo particular de neuronas cerebrales no liberarían un pequeño neurotransmisor y, al examinar esos modelos animales, pude conocer la función de esas moléculas".
Tong y Lowell se concentraron en un neurotransmisor particular llamado acido gamma aminobutírico (AGAB), Desarrollaron ratones transgénicos (mutantes) que no tenían la capacidad para liberar AGAB en un subconjunto de neuronas del hipotálamo, la región del cerebro que controla procesos como el hambre, la sed y la temperatura corporal.
Con una dieta normal, los ratones normales y mutantes pesaban más o menos lo mismo aunque los mutantes pesaban un poco menos. Sin embargo, con la dieta rica en grasa, los mutantes aumentaron sustancialmente menos de peso que los normales, aunque ambos grupos consumieron aproximadamente la misma cantidad de comida. Según los investigadores, la razón es que los ratones mutantes estaban quemando energía a mayor velocidad.
"Hallamos que los ratones que no liberaban AGAB de las neuronas de PRA tienen mayor gasto energético y son resistentes a la obesidad relacionada con la dieta", señaló Tong.
Estos ratones transgénicos también eran resistentes a los efectos de la grelina, una hormona que controla el apetito. Cuando los ratones normales recibieron grelina, su consumo de alimentos aumentó. Entre los ratones mutantes, sin embargo, el efecto fue reducido, aseguró Tong.
Finalmente, los investigadores aclararon un poco las redes neuronales que controlan la homeostasis de energía. Hallaron que otro grupo de neuronas del hipotálamo, llamadas neuronas de proopiomelanocortina (POMC) reciban la señal de AGAB de las neuronas de PRA.
"La función de las neuronas de PRA probablemente sea preservar la energía para conservar la vida", aseguró Tong. "Entonces, cuando al animal le faltan alimentos, debe contar con algún mecanismo para conservar la energía. Este grupo de neuronas, al segregar AGAB, reducen el gasto energético y mantienen suficiente energía para sobrevivir en condiciones en la que la que los alimentos escasean".
Según Licinio, estos hallazgos recalcan la importancia del neurotransmisor de AGAB para regular la relación entre la comida consumida y la energía gastada. "Me parece que la función del AGAB en la obesidad es mucho más relevante de lo que se pensaba anteriormente", dijo.
Por supuesto, como todos los estudios con animales, queda por verse si los hallazgos se pueden repetir en los seres humanos.
Por Jeffrey Perkel

sábado, 26 de abril de 2008

Politicos, ratas de dos patas!!!!!!!!

El intento de robo a personal de la Casa Blanca por parte de un empleado de la Presidencia de México refrenda estereotipos compartidos por muchos estadounidenses, de que hay una corrupción rampante en nuestro País, lo que complica la relación bilateral. Rafael Quintero Curiel, empleado menor de la oficina de prensa de la Presidencia de la República, ha hecho un daño mayor con su reprobable conducta.

El ladronzuelo intentó hacerse de seis celulares modelo Black Berry que habían depositado los asistentes del presidente George Bush en una charola, como es costumbre, antes de entrar a la reunión que su jefe sostuvo en Nuevo Orléans con el presidente Felipe Calderón y el Primer Ministro de Canadá. Las cámaras del servicio secreto captaron la acción. Agentes del FBI siguieron al funcionario mexicano desde que salió del salón de reuniones pero lo detuvieron en el aeropuerto antes de que abordara el avión oficial, aunque no lo arrestaron ahí, sino que recuperaron los aparatos, y lo entregaron a las autoridades mexicanas.

El cese del empleado adscrito a la oficina de prensa de Los Pinos fue inmediato por parte de sus jefes. Esperemos que además se le finquen responsabilidades, pero el daño está hecho: una aberrante conducta personal salpicó un encuentro en el que ya ni siquiera se habló de extender el Tratado Regional de Libre Comercio, ¡sino de salvarlo del exterminio!

Por supuesto que las cadenas como Fox News y el comentarista Lou Dobbs de CNN se cebaron en el negrito en el arroz, el patético asunto del robo y lo aderezaron con sus propios prejuicios de cómo los mexicanos en general no respetamos las leyes, empezando por el presidente Calderón, quien reconoció que tiene parientes y amigos que viven en Estados Unidos, sin visas de trabajo u otros documentos para avalar la legalidad de su estancia.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Virus que elimina tumores cerebrales


Un equipo de científicos estadounidenses ha descubierto un virus que reproduce genes especializados en la ubicación y eliminación de tumores cerebrales en ratones, según revela un informe que publica la revista Neuroscience.

Uno de los aspectos importantes es que esos genes dejan virtualmente intacto el tejido saludable y centran su ataque exclusivamente en las células cancerígenas. Según los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, la técnica para guiar esa actividad del virus, identificado como vesicular stomatis, podría dar paso a un nuevo tratamiento para el cáncer cerebral en seres humanos.

"Este estudio demuestra que el virus puede penetrar en el cerebro donde llega hasta las células que han migrado alejándose del tumor principal", ha señalado Harald Sontheimer, oncólogo de la Universidad de Alabama. "Si suponemos que el virus se comporta de forma similar en los seres humanos, esto podría determinar una manera novedosa y altamente eficaz de tratar los tumores más resistentes", ha añadido.

Observación a través de proteínas fluorescentes

Los científicos inyectaron células cancerígenas en los roedores y después injertaron el virus. Mediante proteínas fluorescentes vieron que éste se diseminaba dejando a su paso una estela de células cancerígenas muertas.

El virus, sin embargo, no atacó células normales ni otras células humanas injertadas en el cerebro de los ratones. Además, se mostró igualmente eficaz en la destrucción de tejidos cancerosos que tienen su origen en el pecho o en los pulmones y después se propagan al cerebro, ha señalado el equipo.

Según los científicos, las investigaciones futuras sobre las bondades del virus tendrán que enfocarse en los riesgos que pudiera plantear en el momento de aplicarlo en humanos, incluyendo la posibilidad de que infecte células normales del cerebro.

"Tenemos algunas ideas para que el virus sea seguro en el cerebro humano. Es importante para impedir que afecte a células normales una vez que haya atacado el tumor", ha explicado Anthony van den Pol, autor principal del estudio, que se ha realizado con el apoyo financiero de los Institutos Nacionales de la Salud.

Via: adn.es