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miércoles, 3 de septiembre de 2008

Genes e Infidelidad

Ahora parece ser que la culpa de la infidelidad de los hombres la va a tener un gen, el alelo 334, que controla la vasopresina, una hormona que se reproduce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos, según un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo, el cual concede los premios Nobel. De ahí que los hombres dotados de esta variante del gen sean peligrosos para una relación estable.“La culpa es del alelo”. Si los cuernos siempre han tenido excusas, a partir de ahora hay una que cuela: “Cariño, la culpa la tiene el alelo”. El descubrimiento radica en que “es la primera vez que se asocia la variante de un gen específico con la manera en que los hombres se comprometen con sus parejas”, explicó Hasse Walum, uno de los responsables de la investigación. El análisis se llevó a cabo durante al menos cinco años con parejas heterosexuales —más de mil, de las cuales 550 eran gemelos—, quienes confesaron en test psicológicos cómo era su convivencia en pareja. El resultado fue que los hombres con el alelo 334 —dos de cada cinco en este estudio— afirmaron tener lazos menos fuertes con sus esposas y, además, éstas reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante genética.
“Cornudas” e insatisfechas. Se da la circunstancia, revelada por el estudio, de que los hombres dotados con dos copias del alelo 334 han tenido en su vida más crisis de pareja y sus esposas afirmaron que están más insatisfechas.Walum indicó que la influencia de los niveles de la hormona vasopresina y las relaciones sociales es “modesta” e insuficiente para predecir de forma exacta el comportamiento futuro de un hombre en una relación de pareja, ya que ahí intervienen otros factores socioculturales.
Los hombres con el alelo 334 “no significa necesariamente que estén menos capacitados para el amor ni están condenados a fracasar en una relación de pareja, pero sí —afirmó Wallum— a que aumente la probabilidad de que esto ocurra y de que sean más infieles”. Y las mujeres, digo yo, a que le echan la culpa hehehehe.
Via: Cronica

lunes, 25 de agosto de 2008

La piel rechaza el abuso de la testosterona

Son conocidos los casos de 'dopaje' entre algunos deportistas y entusiastas del cuerpo. Utilizan determinadas sustancias, los famosos esteroides, con el objetivo de aumentar la masa muscular, la fuerza y el rendimiento. Sin embargo, su consumo, especialmente en dosis altas, a largo plazo y sin un control médico adecuado, puede conllevar importantes consecuencias para la salud.
Este es el caso de un joven culturista de 21 años que acudió al Hospital Universitario de Düsseldorf (Alemania) con síntomas de fiebre. Tenía úlceras profundas, pústulas y abscesos en la zona del pecho. Además, presentaba los testículos contraídos y un daño sustancial en la concentración del esperma. Al parecer, el paciente ingería 250 miligramos de testosterona enantate y 30 miligramos de metandienona dos veces por semana.
Así lo describe un artículo publicado esta semana en la revista 'The Lancet'. Su autor, Arne Gerber, especialista del departamento de Dermatología del hospital alemán, asegura que "las lesiones de la piel mejoraron rápidamente después de interrumpir la ingestión de esteroides y, por supuesto, de seguir un tratamiento específico basado en un antibiótico y un antiséptico". Sin embargo, "las cicatrices que este paciente tiene en todo el pecho probablemente permanezcan el resto de su vida", añade.
Se le diagnosticó acné conglobata, producido por los esteroides anabolizantes. Se trata de una forma de acné grave que se da en la zona alta del pecho y la espalda y, en ocasiones, también en la cara. Además de aparecer lesiones cutáneas propias del acné grave (quistes con abscesos, forúnculos profundos con ulceración, etcétera), "puede causar fiebre y malestar general e incluso evolucionar a lo que se denomia 'acné fulminans', que si no se trata a tiempo, puede derivar en fallecimiento". "Aunque no tan aparatoso, en ocasiones, vemos en la consulta casos de acné en jóvenes deportistas con hipermusculación, trastornos menstruales y acné en mujeres con importante masa muscular",
El uso médico de la testosterona
Por sus acciones androgénicas, la testosterona (hormona sexual masculina prototipo de los esteroides anabolizantes) promueve el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos y regula la espermatogénesis. Los médicos la indican en los casos en los que la persona no posee suficiente hormona natural.
Por sus efectos anabolizantes o, lo que es lo mismo, por su capacidad para aumentar la masa muscular, se utiliza en los pacientes con desnutrición severa y en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer y anemias.Pero el abuso de esteroides anabolizantes (hormonas sexuales, corticoides, colesterol, ácidos biliares...) va más allá del uso médico de la testosterona y puede producir importantes efectos adversos como ictericia (pigmentación amarillenta de la piel, los tejidos y los fluidos corporales), "hipertensión arterial, arritmias y fallo cardiaco, deterioro hepático, aumento de colesterol, atrofia testicular, pubertad precoz, depresión y cambios de comportamiento".
"Cuando el empleo de anabolizantes se prolonga en el tiempo se daña el hígado hasta llegar, incluso, a la cirrosis hepática", "se presentan manifestaciones en la piel propias de una insuficiencia hepática, como alteraciones en las uñas, ictericia (piel amarilla), xantomas (depósitos de grasa en la piel), entre otras", añade.
Efectos de los esteroides anabolizantes en la piel
El abuso de los esteroides anabolizantes también aumenta la secreción de las glándulas sebáceas (que se encuentran mayoritariamente en la cara, la zona superior del tronco, los hombros y la zona superior de espalda) y su tamaño. "Esto se traduce en problemas de piel grasa y acné, que en casos severos puede evolucionar a un acné conglobata como el del caso clínico [recogido en 'The Lancet'] e incluso un acné fulminans". "El acné aparece en el 45% de los que abusan de esteroides anabolizantes-androgénicos, por lo que es un signo que debemos tener en cuenta en los pacientes deportistas".
Además de los casos grave de acné, a nivel dermatológico, por el abuso de la testosterona se han descrito numerosos casos de alopecia, exceso de pelo en sitio inadecuados (hirsutismo), estrías...
Desde los antiguos Juegos Olímpicos de Grecia, ya se empleaban de forma habitual para mejorar las marcas deportivas. Los países del Este los utilizaron de forma masiva en los años 60-70, hasta que en 1974 fueron prohibidos. "En aquella época era frecuente ver en la consulta culturistas jóvenes calvos",