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sábado, 5 de abril de 2008

Hiperactividad infantil asociada a los aditivos en dulces


Los aditivos comunes que se añaden a algunos alimentos y bebidas para darles un color concreto o potenciar su sabor, especialmente utilizados en los productos destinados a los niños, pueden aumentar los comportamientos hiperactivos en los menores que los consumen. Así de claro, sin medias tintas, lo señala el mayor estudio sobre el tema realizado hasta la fecha.

Por primera vez, unos investigadores británicos han comprobado científicamente y a gran escala lo que algunos expertos y padres ya sospechaban: la relación que existe entre ciertos aditivos y la hiperactividad.

El estudio, subvencionado por la Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido (FSA, sus siglas en inglés) y publicado en la revista médica 'The Lancet', concluye que los productos procesados que tienen estos compuestos parecen incrementar los niveles de hiperactividad en los niños de la población general y no sólo en aquellos que ya tienen diagnosticado un trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
Jim Stevenson, de la Universidad de Southampton, y su equipo examinaron los efectos de estos aditivos en 153 niños de tres años y 144 chicos de ocho y nueve años.

La prueba consistía en ingerir, según el grupo al que fueran asignados los participantes de forma aleatoria, uno de los tres tipos de mezclas elegidas. La mezcla A, la que tenía mayores niveles de aditivos; la mezcla B, que contenía los mismos aditivos que consumen a diario los niños británicos, y por último un placebo, sin aditivos.

Los aditivos a los que se refiere el trabajo -E110, E122, E102, E124, E211 (benzoato sódico), E110 y E129- se encuentran en algunas bebidas gaseosas, en gominolas, chocolatinas y diversos aperitivos salados.

Según informa la agencia EFE el benzoato de sodio (E211) es utilizado en refrescos como "Pepsi Max", "Fanta" o "Sprite", y los colorantes artificiales E110, E102, E122, E124, E129 y E104, presentes en muchos caramelos y dulces consumidos diariamente por los niños británicos. Por ejemplo, el E110 se utiliza en los aperitivos de maíz "Doritos" y el E122 en la "Fanta".

Gracias a este análisis los investigadores vieron que las dos bebidas con aditivos aumentaban los comportamientos hiperactivos en todos los menores, aunque la mezcla B, la que imitaba el consumo diario, tenía un efecto más negativo en el grupo de los chicos de ocho y nueve años.

Entre los efectos provocados por estos aditivos destacan el aumento de comportamientos impulsivos y la dificultad para concentrarse, especialmente en la lectura.

"Los resultados de este trabajo son muy importantes porque plantea la pregunta, en la que se deberá profundizar más, de si la retirada de estos aditivos de los alimentos podría reducir los niveles de hiperactividad en los niños", afirma Stevenson.

El tema de la relación entre ciertos aditivos y la hiperactividad no es nuevo. "En realidad siempre ha sido una de las áreas de investigación", reconoce el doctor Francisco Montañés, psiquiatra de la Fundación Hospital Alcorcón. Sobre los nuevos datos publicados, este experto indica que "no permite sacar conclusiones definitivas, ya que se necesitan más estudios de confirmación y clarificación".

Francisco Montañés matiza que es muy importante dejar claro que "se trata de una asociación de estas sustancias con la hiperactividad, pero no de la causa de la misma. Aunque pueda aumentar el riesgo de tener comportamientos hiperactivos, existen muchos más factores que hay que tener en cuenta en este trastorno".

Uno de cada 20 niños sufre hiperactividad en España, según los datos proporcionados por este especialista. La incidencia no ha aumentado a lo largo de los años, "aunque a partir de 1986 se duplicó el número de casos, debido a un cambio en la forma de diagnosticar esta enfermedad". El motivo de este incremento de los casos es que antes de esa fecha no se tenía en cuenta a los chicos que mostraban falta de atención, uno de los síntomas de la hiperactividad, pero no eran impulsivos y a partir de ese momento entraron en los diagnósticos.

En cuanto al diagnóstico de la hiperactividad, Montañés afirma que "no se puede hacer antes de los cuatro años y la edad media en la que se suele detectar ronda los siete años".

Sobre si estos pacientes consumen más productos considerados como 'fast-food', este psiquiatra explica que lo que ocurre es que "el 50% de ellos tiene conductas desafiantes, es decir, no se centran en la mesa a la hora de comer y lo que hacen es engullir y picotear más que los otros niños".

Un negocio de 25.000 millones de dólares
De momento, la Agencia que se encarga de la Seguridad de los alimentos en el Reino Unido no se ha planteado prohibir estos aditivos, pero sí recomienda a los padres que si sus hijos muestran signos de hiperactividad no les den productos que contengan estos compuestos.

La Agencia británica ha pasado la cuestión a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que la estudiará detalladamente para decidir si al final prohíbe o no los aditivos.

Esta actitud, el hecho de que la agencia británica no haya prohíbido el empleo de estas sustancias en los alimentos, ha sido muy criticada por algunos expertos de ese país, según recoge el diario 'The Guardian'.

Tim Lang, profesor de seguridad alimentaria en la Universidad de Londres, asevera que: "los primeros llamamientos para investigar estos aditivos se hicieron hace unos 30 años. Está bien que la FSA finalmente haya hecho este estudio pero por qué no va más allá. La FSA debería estar del lado de los niños".

Todos estos aditivos están prohibidos en los alimentos orgánicos certificados. La comida basura y los alimentos altamente procesados son los que más contienen estas sustancias, según publica el diario británico. Las etiquetas de los envases suelen indicar la presencia de colorantes y conservantes, sin embargo algunos productos, como los helados o los dulces, se venden sin envoltorio y, por tanto, no se puede saber si llevan aditivos.

"Aunque el uso de los colorantes en la industria alimenticia puede eliminarse sin mucho problema no ocurre lo mismo en el caso del benzoato sódico, que cumple una función de preservación de estos productos", explica el autor del estudio.

El negocio mundial de aditivos está valorado en más de 25.000 millones de dólares anuales, según 'The Guardian'. Su crecimiento ha sido del 2,4% anual entre 2001 y 2004, periodo en el que la industria alimenticia había hecho gala de estar transformándose y de haber comenzado a eliminar muchos de los colorantes artificiales en sus productos.

Via:http://www.elmundo.es/elmundosalud/

domingo, 2 de marzo de 2008

Comida chatara 20 mil mdp gastan niños


El aumento en el consumo de comida "chatarra" es parte sustancial del fenómeno de obesidad en México que afecta severamente a los niños, quienes gastan más de 20 mil millones de pesos en productos de ese tipo durante el ciclo escolar.

De acuerdo con investigadores, los niños en edad escolar reciben de sus padres de cinco a 10 pesos diarios para que los gasten en la escuela, donde adquieren principalmente frituras, dulces y refrescos, aunque no sólo compran a la hora del recreo sino también a la entrada y salida del plantel y en el trayecto a sus hogares.

El consumo de esos alimentos no es privativo de los menores de edad, pues según el investigador Arturo Lomelí los mexicanos gastan 240 mil millones de pesos al año en comida chatarra y sólo 10 mil millones en el consumo de 10 alimentos básicos como carne, frutas y verduras.

Expuso que desde hace tres décadas los mexicanos comenzaron a modificar drásticamente su alimentación, al sustituir verduras por frituras y azúcares.

Esa situación contribuyó a que 70 por ciento de los mexicanos tenga problemas con su peso, coincidió a su vez Abelardo Avila, investigador de la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán" de la Secretaría de Salud.

La falta de consciencia ha provocado en los mexicanos el aumento desmedido en el consumo de comida de ese tipo con sus consecuencias, como obesidad desde temprana edad, diabetes e hipetensión, entre otros padecimientos.

De ahí la urgencia de una regulación en la publicidad y venta de dichos alimentos, para prevenir que su consumo excesivo produzca daños diversos.

Se debe regular la publicidad infantil como lo hacen países más desarrollados, lo cual se tradujo en menores niveles de obesidad, además de que está determinado por la Organización Mundial de Salud (OMS), explicó. (Con información de Notimex/CFE)

via:http://www.elfinanciero.com.mx/

domingo, 24 de febrero de 2008

Padecen obesidad 50% de menores de 18 años


El excesivo sendentarismo en niños y adolescentes ocasiona que el 50 por ciento de ellos tenga problemas de obesidad o sobrepeso, pues sólo el tres por ciento de los menores realiza alguna actividad física, lo que ocasiona diabetes en niños de hasta un año e infartos en personas de hasta 20, informó Eduardo Rico Escobar, coordinador de Salud Pública del IMSS.

Un estudio del IMSS a nivel nacional arrojó que en Chihuahua los menores pasan por lo menos cuatro horas diarias viendo televisión y la falta de ejercicio ocasiona debilidad muscular, la cual es causa principal de lesiones deportivas y sobrepeso, que a su vez lleva a padecer diabetes mellitus en niños e infartos en personas jóvenes, explicó el médico.

En el estado de Chihuahua, mueren diariamente por diabetes seis personas, y cinco por infartos, las cuales se han convertido en las dos primeras causas de mortalidad.

En el caso de los adultos, el 85 por ciento de las mujeres y el 80 por ciento de los hombres, tienen obesidad central, la cual representa un alto riesgo de padecer infartos porque se trata de grasa en hueso y corazón no sólo en el cuerpo, explica Rico Escobar.

En contraparte, según los Servicios Estatales de Salud, la desnutrición, no se presenta sólo por no alimentarse, como ocurre en la zona serrana, sino también por alimentarse con comida chatarra, ocasionando una mala nutrición que en los primeros años de vida puede dar origen a daños irreversibles, que limiten ostensiblemente el desarrollo de las capacidades futuras del infante, “puede ser un niño obeso y estar desnutrido”, difunde la dependencia.

El DIF estatal reveló la existencia de más de cinco mil niños con problemas de desnutrición en la zona serrana para quienes se construyeron 38 Centros de Recuperación Nutricional, en los 15 municipios de mayor marginación de la Sierra Tarahumara.

“Es urgente crear una Ley que regule la publicidad de comida chatarra o de altos contenidos de colesterol que se trasmiten sobre todo en la televisión nacional, actualmente tenemos saturado de comerciales de este tipo, pero no de alimentos más sanos. En Europa ya se controla esta publicidad de alimentos chatarra, debe haber un equilibrio entre los productos realmente buenos para la salud, y los no tan buenos o malos, este es un trabajo y obligación de los diputados federales y locales” expresó Rico Escobar.

En el estudio nacional que realizó el IMSS se descubrió que en las localidades de más de 10 mil habitantes, la dieta alimenticia y actividad física que ofrecen, expone más a sobrepeso y obesidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México, en 30 años, la obesidad ha incrementado un 300 por ciento, lo que ha generado que el 9.3 por ciento de la población infantil tenga diabetes, y de continuar con los hábitos de vida actuales dentro de otros 30 años, el 39 por ciento de la población general padecerá diabetes.

Los niños y adolescentes están adquiriendo estos problemas de salud, por las más de cuatro horas diarias, en promedio, que pasan frente a un televisor, lo cual lleva a una vida sedentaria que agregada a los videojuegos y uso de la computadora, hace que la actividad física sea prácticamente nula, detalla el informe del IMSS.

La tardía iniciación en la actividad física es el detonante de lesiones en niños y adolescentes, lo que resta fuerza y movilidad al momento de practicar alguna disciplina deportiva y, por ende, torceduras dislocaciones, esguinces, distensiones, fracturas, entre otras contusiones, difunde el IMSS.

José Antonio Elías Amescua, entrenador de gimnasia aeróbica de la Unidad Deportiva “Cuauhtémoc”, asegura que esto conlleva, en muchos casos, a truncar el futuro deportivo de muchos infantes, ya que las consecuencias de una lesión, aunado al crecimiento y desarrollo habitual, puede dejar secuelas de por vida.

De acuerdo con el último censo del INEGI, en México viven 21.5 millones de niños y adolescentes, comprendidos entre los 5 y los 14 años de edad (10.5 millones, de 5 a 9 años y 11 millones, de 10 a 14 años de edad). Al respecto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que 4 de cada 10 adolescentes no realiza ninguna actividad física y el 97 por ciento de los niños tampoco.

El sobrepeso, además de ocasionar enfermedades en el corazón, las cuales son la segunda causa de muerte, tienen su incidencia cada vez más en personas de menor edad, de acuerdo con cifras de las autoridades de salud y de la Asociación Juárez Cardiovascular.

Un estudio realizado por este gremio, indica que este padecimiento se presentaba en la década de los 80 en personas mayores de 65 años, sin embargo, la dinámica de las ciudades industrializadas, ha llevado a registrar el problema en promedio en hombres y mujeres de 50 años; pero este año hubo incluso menores de edad fallecidos por diabetes.

En unidades deportivas y Centros de Seguridad Social del IMSS, cuenta con instalaciones para el deporte, pero no son aprovechadas al cien por ciento. La Unidad Deportiva “Cuauhtémoc” del IMSS, atiende a unos 3 mil niños y adolescentes que se instruyen en gimnasia (aeróbica, artística y olímpica), natación, nado sincronizado, clavados, básquetbol y tae kwan do.

via:http://www.diario.com.mx/