martes, 2 de febrero de 2010

Salud mental : Los temores sobre la confidencialidad en el trabajador de salud



Los temores sobre la pérdida de estatus en el trabajo y la confidencialidad están entre los principales motivos por los que muchos trabajadores se muestren más reacios a buscar tratamiento para problemas de salud mental que para los problemas de salud física, según una encuesta nacional publicada esta semana por la American Psychiatric Association.
Más del 40 por ciento de los 1,129 encuestados dijo que su empleador respaldaba que sus trabajadores buscaran atención por sus problemas de salud. Sin embargo, la encuesta en línea también encontró que persisten las barreras para los trabajadores que afirmaron que su lugar de trabajo no respalda que los empleados busquen tratamiento, sobre todo para problemas de salud mental.
Entre los empleados, el 76 por ciento consideraba que su estatus laboral resultaría dañado si buscaban tratamiento por adicción a las drogas, 73 por ciento para el alcoholismo y 62 por ciento para la depresión, frente a 55 por ciento que pensaba que buscar ayuda para la diabetes afectaría su estatus laboral y 54 por ciento en cuanto a la enfermedad cardiaca.
Es importante respaldar un ambiente que fomente que los empleados cuiden su salud física y mental, en su lugar de trabajo. "La investigación respalda el hecho de que cuando la gente recibe la atención necesaria, es más sana y productiva, y los empleadores se dan cuenta del rendimiento de su inversión en atención de salud".
Sugerencias para los empleadores:
  • Los supervisores y gerentes deben liderar con el ejemplo, cuidando su salud física y mental.
  • Los lugares de trabajo deben promover programas de prevención, intervención temprana y bienestar. Esto incluye tener ferias de salud, proveer comidas y refrigerios saludables en las reuniones, fomentar el ejercicio y promover un equilibrio entre el trabajo y los otros aspectos de las vidas de los empleados.
  • Se debe disuadir a los empleados de ir al trabajo si están enfermos.
  • Se debe recordar a los empleados sobre los beneficios y programas de salud disponibles, y se deben hacer esfuerzos por asegurar que sepan cómo acceder a la atención.
  • Los empleados deben ser tranquilizados respecto a la confidencialidad, sobre todo los que buscan tratamiento de salud mental.

La metformina ayuda a los adolescentes obesos a perder peso



Un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2 parece ayudar a los adolescentes obesos a perder peso cuando se combina con un programa diseñado para ayudarles a cambiar sus hábitos de estilo de vida.
Los niños obesos que tomaron el fármaco, la metformina XR, perdieron una cantidad de peso pequeña pero estadísticamente significativa, según un estudio que aparece en la edición de febrero de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
Según el estudio, casi un tercio de los niños estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, afecciones que los ponen en alto riesgo de diabetes tipo 2 y presión arterial alta.
Aunque algunos médicos utilizan la metformina para tratar a adolescentes gordos que no son diabéticos, no ha estado claro si en realidad ayuda.
Los investigadores inscribieron a 77 adolescentes gordos de entre trece y dieciocho años de edad en un programa diseñado para mejorar su actividad física y ayudarles a controlar su dieta. Algunos recibieron un placebo, y otros una dosis diaria de 2,000 miligramos de metformina XR.
Durante un año, el índice de masa corporal (una medida del peso en relación con la estatura) promedio se redujo en 0.9 en el grupo de la metformina y en 0.2 entre los que tomaron el placebo.
"La metformina resultó segura y fue tolerada en esta población. Estos resultados indican que la metformina podría cumplir un papel importante en el tratamiento de la obesidad adolescente", concluyeron los autores. "Se necesitan estudios a mayor plazo para definir los efectos del tratamiento con la metformina sobre el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad en esta población".
Diabetes Drug Helps Dieting Teens Lose Weight
Via: drugs

Diario de una Médico Interno de Pregrado


Dualidad

Este es mi cuarto día de vacaciones, y no puedo separar mi cabeza del hospital... todos los pacientes que me han impresionado llegan a mi mente derepente, tomo mis tres libros de siempre y repaso cada padecimiento, y cada complicasión que presentaron durante su estancia o antes de su muerte. Lo más pathetico es q lejos de despejarme de el hospital, la paso viendo Dr. House y Grey´s Anatomy.

He estado tentada a ir solo para saber como le fue a Don. Esteban con sus quistes cerebrales por toxoplasma durante el procedimiento neuroquirurgico... sin embargo, cada que quiero ir a usmear por alla termino llevando a los peques de paseo, al recordar las palabras de un cirujano muy pedante que conocí hace poco: "Odiaria que fueras mi madre" , hablando de que como madre soltera (divorciada) debiera pensar en otorrino, oftalmo... o alguna especialidad sin guardias, corta y sencilla (lo cual no va conmigo); sin embargo... soy firme seguidora de la idea de que puedo ser una excelente madre y un excelente medico.

A veces creo que me estoy exigiendo demasiado, en otras q no doy lo suficiente... lo que es un hecho es que soy madre y no puedo permitirme hacerlo mal, tambien soy medico... y no puedo permitirme hacerlo mal.

Mis hijos van bien, creo yo... son niños educados, sanos, cariñosos, seguros de si mismos, juego con ellos, les disciplino, les consciento, les enseño cosas algo avanzadas para su edad, el de 2 años ya sabe contar hasta el 5, y el de 4 se sabe las vocales, el abecedario y lee frases sencillas, hablamos por telefono largo tiempo cuando estoy de guardia, y les encanta que sea medico, el mayor dice que sera medico cuando grande, y les presume a todos que su Mami cura a los enfermitos en un hospital.

Como médico aun me falta mucho, y mientras menos creo que falta, falta más... sin embargo esto soy, y para esto he nacido, no me imagino en ningun otro sitio, ni quiero imaginarlo.

Tengo la cabeza, tengo la pasión... definitivamente me falta disciplina, vamos por ella.

lunes, 1 de febrero de 2010

Médicos Internos de Pregrado







Estando en Twitter, me llego este link a Proyecto Médico, que la verdad tenia mucho sin seguir, y me puse a leer con atención y ojala mas médicos internos lo pudieran leer, ya que actualmente solo escucho quejas y mas quejas tanto del internado como del servicio social,   muchos son capaces de mover las influencias de los padres para "que se queden cerquita de su casa", si supieran cuanto daño les hacemos al no dejarlos crecer como personas y como médicos, en fin, los invito a leer el siguiente post.

Definición de MIP, 

Con un toque personal

Autor: Dr. Daniel Núñez Corona (@Nunez_MD)
Hace tiempo, sean un par de semanas, estando en twitter, el buen amigo @oasisantonio le hizo una pregunta al host de este blog (@DrKbrito) y fue: ¿Qué es un MIP?, la respuesta técnica es bien conocida por cualquier persona que tenga que ver con la medicina: “Médico Interno de Pregrado”… pero la definición real es más cruda, fría, triste… y apasionante.
El año del MIP comienza cuando un estudiante de medicina ha finalizado sus ciclos básicos y clínicos, así que es enviado a un hospital (sea cual sea) que incluso puede estar al otro lado del país, donde se enfrenta (aparte de vivir sólo quizás por primera vez) a la burocracia, al mal trato por parte del personal médico, de enfermería, de intendencia e incluso de otros MIPs, punto y aparte está la situación económica, pues el MIP recibe una beca de $425 pesos quincenales.
Es un año de resistencia, pues uno se enfrenta a los pacientes sin nadie que lo ayude ya, sin que sea un examen el cuál se pueda reprobar sin que pase nada. El paciente merece un margen de error de CERO, que nuestro trato, vestido, lenguaje, conocimientos y atención sean… ¡¡perfectos!!
Y es ahí donde comienzan los derrumbes en nosotros… alejarse de la familia, de los amigos, de las fiestas, de la “persona especial”, que aunque no desaparecen, se vuelven lejanos y en ocasiones ajenos, así que uno va buscando la manera de equilibrar su entorno.
Hablaré de mi caso personal. En diciembre del 2007 asisto a mi escuela ( Facultad de Medicina, UNAM) a realizar mi trámite de inscripción al Internado Médico, lleno de incertidumbre por no saber dónde estaré, con quién estaré… yo deseaba estar con mi novia (2 años y medio de relación), y planeábamos un año juntos, tal vez en una playa…
Al final el panorama parecía claro: Cancún, con mi novia y un amigo de toda la carrera, no podía pedir más. Llegamos a vivir a una casa muy bonita 7 personas, con jacuzzi, cerca del hospital y cerca de la zona hotelera. En fin que no daré más detalles, terminé con ella al mes de haber llegado allá y mi amigo se fue de la casa a los 4 meses. Podría pensarse que el año fue fatídico, pero la historia es más profunda aún, conocí a 3 personas maravillosas con las cuales seguí viviendo en la misma casa, dos de ellas eran novios y con la tercera tuve un noviazgo corto, pero lindo, y fue con ellas tres que logré sobrevivir a ese año.
En el ámbito hospitalario crecí como nunca en mi carrera, me hizo madurar, aprendí a tomar decisiones, aprendí a ser resolutivo, aprendí a escuchar pacientes y no sólo leer sus expedientes, entendí que muchas personas necesitan sólo ser escuchadas para sentirse mejor, pero… ¿y uno mismo? Alejado de la familia, de los amigos de toda la vida, del cobijo de su hogar… y eso es precisamente lo que le da sentido al internado… uno valora como nunca lo que tiene, lo que no ha perdido pero está lejos. El hecho de atender a un paciente politraumatizado por un accidente automovilístico, atender un parto a las 5:00 am cuando todo mundo duerme, conversar sobre diagnósticos y tratamientos junto a un café barato e insípido sin haber dormido toda la noche, estar a las órdenes esclavizantes (y en ocasiones absurdas) de personal con jerarquía superior, hacen poner a prueba la tolerancia, la inteligencia, la capacidad, el conocimiento y esfuerzo de cada MIP.
Es un año para aprender, para desarrollarse, para crear, para soñar, para conocer mucha gente valiosa y, en mi caso, lugares preciosos. Hace una semana viajé a Cancún y no podía dejar de visitar “mi hospital” donde conocí tanta gente, platiqué con ella, la traté (bien o mal pero conviví con ella), y no supe qué imagen dejé en ellos…y cuando regresé y los volví a ver, y me saludaron con una sonrisa y un abrazo, me dí cuenta que lo que hice realmente dejó una buena imagen en ellos y fue lo que me hizo estar agradecido con la oportunidad que tuve de estár allá, y que a pesar de lo que perdí en el camino, aún quedan cosas grandes que te motivan a seguir adelante…
Regresando al tema principal del post y para finalizar, mi definición de MIP es: persona con ambiciones grandes, que trabaja 100% en y para un hospital, con labores bien establecidas, que nunca NUNCA terminará el trabajo, que se esfuerza por sobresalir en un ambiente adverso, que debe resistir turnos de 33 horas de trabajo continuo cada tercer día por un año, que mal come (cuando come), que debe cumplir caprichos de médicos jerárquicamente superiores, que convive de cerca (muy de cerca) con enfermedades horribles, pero que siempre siempre siempre tiene la voluntad de ayudar a los demás, de esforzarse por ser mejor.
Sin los MIPs, un hospital simplemente no funcionaría, si es que tú conoces a algún MIP o llegas a conocer alguno en el hospital, sonríele, no sabes cómo alimenta el alma eso…
Por cierto, no conozco un solo médico, uno sólo que diga que el internado haya sido malo para él, y es que a pesar de todo esto tengo que decir que mi año de MIP ha sido, hasta ahora, el mejor año de mi vida y nunca se repetirá. Si serás pronto un MIP aprovéchalo, vívelo, súfrelo, llóralo al cien por ciento, nunca te pasará nada igual.
¡Saludos!

domingo, 24 de enero de 2010

Penes que encogen, creencias que matan




En septiembre de 2003, miles de varones sudaneses acudieron a los puestos de socorro de la ciudad de Jartum convencidos de que una terrible enfermedad estaba haciendo encoger sus penes. El mal, que se transmitía por el mero hecho de dar la mano a un extranjero, adquirió tales proporciones que obligó a actuar a la policía y al ministerio de Sanidad. Este curioso fenómeno, conocido como Koro, es frecuente en otras zonas de África y especialmente potente en China, donde miles de hombres acuden cada año al médico con el convencimiento de que una rara enfermedad está haciendo desaparecer sus penes. Los antropólogos han bautizado estas epidemias imaginarias como síndromes culturales, término que engloba a aquellas enfermedades propias de determinados grupos étnicos que en realidad no presentan más síntomas ni otra aparente causa que las propias creencias de quienes las padecen. En el mismo caso de la histeria ártica de los Inuits, la niebla cerebraldel África occidental, el Hwabyeong coreano, la enfermedad del espíritu de las tribus norteamericanas o el famoso “mal de ojo” del que hablaban nuestras abuelas. El denominador común de todos estos “males” es que sus poseedores enferman por la propia creencia, un hecho que entronca con lo que en Medicina se conoce como efecto Nocebo. Este fenómeno, una especie de reverso tenebroso del efecto placebo, provoca que un paciente empeore por el mero hecho de saber que está enfermo o porque se convence de que lo que tiene va a acabar con su vida. La revista New Scientist documentaba hace unos meses el caso de un paciente llamado Sam Shoeman a quien, en los años 70, le fue diagnosticado un cáncer de hígado que le dejaba pocos meses de vida. Al cabo de unas semanas el paciente empeoró y murió, pero la autopsia reveló que los médicos se habían equivocado: el tumor era muy pequeño y no se había extendido. De algún modo, como dice la revista, Shoeman no había muerto de cáncer sino de saber que tenía cáncer.Otro paciente, llamado Derek Adams, acudió a urgencias después de haber ingerido un bote de antidepresivos y estuvo al borde de la muerte hasta que el psicólogo que le trataba en un programa de pruebas indicó que aquellas pastillas en realidad no contenían nada dañino. Apenas quince minutos después, Adams se había recuperado milagrosamente de sus síntomas. Para comprobar este particular resorte psicológico, Giuliana Mazzoni, de la Universidad de Hull, en el Reino Unido, hizo un experimento con estudiantes a los que pidió que inhalaran una muestra de aire normal y les dijo que podía contener una toxina que provocaba dolores de cabeza y náuseas. Al cabo de unos minutos, buena parte de ellos desarrollaron los síntomas de una enfermedad inexistente, multiplicado por el hecho de ver a otros compañeros enfermando.El efecto nocebo es conocido por los médicos, que a menudo notan cómo los pacientes refieren molestias antes incluso de haber comenzado el tratamiento. Queda mucho por saber sobre el impacto de las creencias o falsas ideas en la salud, pero la realidad nos dice que somos capaces de convencernos a nosotros mismos de casi cualquier cosa. Un ejemplo reciente lo dejan los habitantes de la ciudad sudafricana de Craigavon, que llevan semanas pidiendo la retirada de una torre de telefonía a la que atribuyen todo tipo de alteraciones de la salud: desde dolores de cabeza a quemaduras y problemas para dormir. Y la compañía acaba de certificar que la torre lleva apagada desde octubre.