miércoles, 12 de agosto de 2009

Los perros y los niños de dos años comparten el mismo plano mental

Según investigaciones que se acumulan, el amado perro de la familia es en realidad un bebé con hocico y cola. "Básicamente, los perros tienen capacidades de desarrollo equivalentes a las de un humano de dos años", aseguró el experto en perros Stanley Coren, quien presentará los desarrollos recientes en la investigación canina en la reunión anual de la Asociación Psicológica Estadounidense, en Toronto. El perro promedio puede aprender 165 palabras, aunque el "súper perro" Rico, un border collie, podía comprender doscientas palabras habladas. Los expertos creen que algunos perros pueden aprender hasta 250 palabras. Los perros pueden contar hasta cuatro o cinco, y también pueden corregir a alguien que no pueda sumar uno más uno. Un perro aparentemente aprendió a "leer". Coren comentó un caso de un canino que podía "entregar" el correo dirigido a dos niñas, una con un nombre corto y otra con un nombre largo. Aunque el dueño pensaba que el perro en realidad leía, resulta que el canino medía la longitud del nombre, no las letras individuales, lo que le permitía entregar el correo a la persona correcta. Las distintas razas de perro difieren en cuanto a la inteligencia, y los border collies encabezan la lista de inteligencia de trabajo (instintiva) y obediencia. Los siguientes seis perros más inteligentes son los poodles, los pastores alemanes, los golden retrievers, los dóbermans, los perros pastores de Shetland y los labradores. (El tercer tipo de inteligencia canina es la capacidad de adaptación o resolución de problemas). "Cuando hablamos de perro, hay dos puntos de vista extremos", apuntó Coren, profesor emérito de psicología de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver y autor de varios libros sobre perros que incluyen Cómo hablar canino y Cómo piensan los perros. "Algunas personas tienden a pensar que los perros son pequeños seres humanos peludos. El otro extremo es pensar en los perros como si fueran robots no pensantes pero que se pueden programar. Entonces, mi pequeño beagle sería una bolsa en forma de beagle, un equivalente biológico a transistores y engranajes. La verdad está en algún punto intermedio". Los científicos están notando cada vez más que los perros pueden pensar y resolver problemas de formas que antes se pensaban correspondían sólo a humanos y primates superiores. De hecho, un estudio también encontró que los perros equivalían a niños de 24 meses, al menos cuando se trata de averiguar dónde han escondido los humanos algo que les guste comer. Al igual que los niños de dos años, los perros pueden experimentar miedo, rabia, felicidad y asco (tal vez ante un humano que no pueda sumar), pero no culpa. Coren señaló que los humanos no sienten culpa hasta alrededor de los cuatro años. Eso no quiere decir que no pueden hacer que los humanos se sientan culpables. La expresión de desconsuelo de un perro cuando su humano sale de casa es probablemente genuina. "Los perros son animales grupales", explicó Coren. Parece que, de alguna manera, los perros pueden ponderar el significado de la palabra "perro". Según Coren, tienen una conciencia del ser, aunque no tan compleja como la de los humanos. También reconocen las diferencias entre seres, y se dan cuenta de los puntos de vista y talentos variables de los demás. Y, como se ha demostrado a través de los movimientos que hacen al dormir, sueñan. Los perros pueden planificar cómo llegar al sofá antes que uno, y cómo utilizar un pestillo u otros mecanismos sencillos. También pueden engañar a otros perros. Coren tiene un beagle (calificado séptimo en cuanto a inteligencia de obediencia) y un gato. El gato come en la encimera para que el beagle no lo moleste. Pero una vez, el beagle comenzó a arañar y a cavar en el suelo de la cocina. "Me sentí bastante confundido", recuerda Coren. "Continuó haciéndolo, y luego me miró. Finalmente, me coloqué en manos y rodillas, e inmediatamente saltó a mi espalda y luego a la encimera. Había decidido que su padre psicólogo podía usarse como escalera". "Esta presentación plantea y responde algunas preguntas muy profundas sobre si, y luego cómo, podrían pensar los perros", afirmó Bonnie Beaver, profesora del departamento de ciencias clínicas de animales pequeños del Colegio de medicina veterinaria y ciencias biomédicas de la Universidad de Texas A&M. "[Pero] siempre existe la posibilidad de que las generalizaciones no encajen exactamente con los datos, o que los datos originales hayan sido débiles. Se aconseja a los estudiosos serios de los perros que acudan a los estudios originales. Los amantes de los perros deben observar esto con interés, y dejar poco lugar para la duda".

Via:healthday

Padres y cuidadores carecen de información básica sobre la seguridad infantil

Los padres de niños pequeños identificaron menos de la mitad de los peligros potenciales de seguridad para los niños en el hogar, pero les fue mucho mejor que a los profesionales sanitarios y a los trabajadores de guarderías, encuentra un estudio reciente. El estudio, de la Universidad de Alabama en Birmingham, también encontró que madres y padres reconocían menos peligros cuando se les pedía que notaran posibles problemas para sus hijos, en lugar de para los bebés en general, lo que sugiere que pensaban que conocían mejor a sus hijos, o que éstos eran menos vulnerables que los demás. En el estudio, se pidió a los adultos que colocaran etiquetas sobre lo que consideraban eran problemas de seguridad en una sala, la habitación de un niño y un baño simulados. Los investigadores colocaron artículos como medicamentos recetados, productos de limpieza y canicas en las habitaciones, además de los peligros inherentes como el sanitario y el lavamanos en el baño. Los padres, cuyos hijos tenían entre uno y tres años de edad, marcaron apenas el 47 por ciento de los peligros para la seguridad cuando se les pidió identificar las cosas que representaban un riesgo para otros niños, y solo 40 por ciento cuando se les pidió que encontraran los que podrían ser un problema para sus propios hijos, según los hallazgos, que serán publicados en la revista Accident Analysis and Prevention. Los empleados de guarderías solo anotaron el 37 por ciento de los peligros, mientas que los profesionales sanitarios apenas marcaron el 29 por ciento. "Aunque no hay estándares para evaluar si esto es un índice bueno o malo de reconocimiento, es preocupante si se aproxima a la conducta en los hogares reales", afirmaron los autores, la estudiante doctoral Joanna Gaines y el psicólogo pediátrico David Schwebel, de la Universidad de Alabama en Birmingham, en un comunicado de prensa. El Centro Nacional para la Prevención y el Control de Lesiones apunta que los accidentes son la principal causa de muerte entre los bebés de EE. UU. En 2005, más de 1,300 niños entre los uno y los dos años de edad murieron por lesiones accidentales. Aunque la educación formal no afectó la eficacia en el reconocimiento de peligros, aines señaló que los adultos con más educación relacionada a la crianza, como tomar cursos de RCP o simplemente leer revistas sobre el tema, rindieron mejor en la detección de los problemas de seguridad potenciales.

Via:accident analysis and prevention

Nueva relación genética para la distrofia muscular

Investigadores japoneses han identificado una nueva mutación génica relacionada con la distrofia muscular. El hallazgo provino de análisis genéticos de cinco personas que tenían distrofia muscular y degeneración del tejido graso, lo que se conoce como lipodistrofia. Sus músculos presentaban deficiencia de la proteína caveolina-3, pero no tenían mutación en el gen de la misma, que se ha relacionado con la distrofia muscular. Los investigadores hallaron una mutación en el gen PTRF, que produce una proteína que se cree que influye sobre la estabilización de la caveolina. Investigaciones subsiguientes demostraron que las formas mutadas del gen PTRF produjeron proteínas PTRF mutadas que no podía localizarse correctamente ni asociarse con las caveolinas. A partir de sus hallazgos, los investigadores concluyeron que la distrofia muscular en las cinco personas estudiadas probablemente fue el resultado de las deficiencias de caveolina secundarias a las mutaciones del gen PTRF.

Via: Journal of Clinical Investigation, news release, Aug. 10, 2009

Las convulsiones, y no la epilepsia misma, podrían aumentar los riesgos del nacimiento

Un estudio reciente asegura que las convulsiones epilépticas durante el embarazo incrementan las probabilidades de bebés prematuros o pequeños. Investigadores taiwaneses compararon a los niños de 1,016 mujeres que tenían epilepsia con los de 8,128 mujeres que no tenían la enfermedad. Durante el embarazo, 503 de las mujeres que tenían epilepsia sufrieron convulsiones, mientras que 513, no. Las que tuvieron convulsiones durante el embarazo tenían 36 por ciento más probabilidades que las mujeres que no tenían epilepsia de haber tenido un bebé que pesaba menos de 5.5 libras, o sea 2.5 kilos (lo que se considera bajo peso), 63 por ciento más probabilidades de parto prematuro (antes de las 37 semanas), y 37 por ciento más propensas a tener un bebé pequeño para su edad de gestación. En otra comparación, las mujeres que tenían epilepsia y sufrieron convulsiones durante el embarazo tenían 34 por ciento más probabilidades de tener un bebé pequeño para su edad de gestación que las mujeres que tenían epilepsia que no tuvieron convulsiones durante el embarazo. El estudio aparece en la edición de agosto de Archives of Neurology. Algunos estudios anteriores sugirieron una relación entre la epilepsia y los resultados adversos del embarazo, aunque otros no hallaron relación. Los hallazgos del nuevo estudio "sugieren que se trata de las convulsiones mismas lo que parece contribuir en gran medida al aumento en el riesgo para los bebés de nacer antes de tiempo y de tener bajo peso al nacer para su edad de gestación", escribieron Yi-Hua Chen y sus colegas de la Universidad Médica de Taipéi (Taiwán). "Para las mujeres que permanecieron libres de convulsiones durante el embarazo, se identificó un riesgo nulo o leve, en comparación con las mujeres que no resultaron afectadas". Las convulsiones epilépticas pueden afectar los resultados del embarazo de diversas maneras. Las convulsiones pueden causar traumas que rasgan las membranas fetales, lo que aumenta el riesgo de infección y parto prematuro. Las convulsiones también pueden causar contracciones en el útero que provocan tensión y lesión aguda. Los investigadores enfatizaron la necesidad de estrategias de intervención, como ayudar a las mujeres a controlar las convulsiones durante algún tiempo antes del embarazo, ayudarlas a dormir mejor, suministrar educación sobre los riesgos de las convulsiones durante el embarazo y enseñarles a enfrentar el estrés.

Via:healthday